La demanda marítima de Bolivia

Recordando la historia
Bolivia fue fundada en 1825, con 400 kilómetros de costa sobre el Pacífico, teniendo como frontera con Chile al paralelo 25°; pero empresarios chilenos, comenzaron a explotar guano en territorio boliviano, luego que el latifundista José María Linares, el primer presidente civil de Bolivia y “el primer canalla del cholaje vende-patria (…) concedió autorización en 20 de julio de 1858 al chileno José Santos Ossa, para trabajar en los depósitos o covaderas de guano descubiertas o que se descubrieren en adelante en las costas de Bolivia”. (Fausto Reinaga, La revolución india, Pág. 26)
No pasó mucho tiempo de semejante concesión, para que Chile reclame soberanía no sólo sobre los territorios concedidos para la explotación de Guano, sino hasta el paralelo 23°. Como consecuencia de ello ambos Estados suscribieron dos tratados de límites: el primero, se firmó el 10 de agosto de 1866, que fijaba la frontera en el paralelo 24° y establecía la explotación mancomunada de guano, metales y minerales en el territorio comprendido entre los paralelos 23° y 25°.
El segundo tratado boliviano-chileno, se firmó el 6 de agosto de 1874, el mismo que confirmó la frontera en el paralelo 24° y los derechos de explotación de guano por parte de Chile hasta el paralelo 23°. Al año siguiente se firmó un Protocolo Complementario al Tratado de 1874, que estableció el arbitraje como medio de solución de controversias. (Libro del Mar – 2014)
En 1877 un terremoto seguido de maremoto de 8,8 grados, devastó la costa boliviana, y en 1878 una terrible sequía asoló parte de nuestro territorio, razón por la que el Gobierno de Bolivia, solicitó a la empresa anglo-chilena Compañía de Salitres y Ferrocarril de Antofagasta el pago de 10 centavos por cada quintal de salitre exportado, a fin de generar recursos para atender los efectos de la catástrofe. (Libro del Mar – 2014)
Chile protestó por la medida y el Gobierno boliviano manifestó su disposición de someter esta controversia al arbitraje establecido en el Protocolo Complementario de 1875. Sin embargo, Chile, sin recurrir al mecanismo de arbitraje acordado y sin previa declaratoria de guerra, el 14 de febrero de 1879, invadió militarmente el puerto boliviano de Antofagasta. Desde entonces privó a Bolivia de un acceso soberano al mar y usurpó y sigue usurpando un territorio de alrededor de 120.000 km2.
En los primeros días de abril del mismo año, Chile nos declara formalmente la guerra a Bolivia y a Perú, guerra que fue un desastre porque las autoridades y políticos bolivianos antepusieron sus propios intereses a los intereses de la patria. Narciso Campero, por ejemplo, “por odio a (Hilarión) Daza retiene la Quinta División (en Cotaguita) cuando el enemigo destroza al ejército de Bolivia”. (Fausto Reinaga, La revolución india, Pág. 165).
Otros autores como José Mesa, Teresa Gisbert y Carlos Mesa Gisbert consideran que Narciso Campero no ordenó la entrada en acción de sus fuerzas por estar en colusión con los empresarios mineros encabezados por Aniceto Arce, quienes poseían intereses comerciales en sociedad con inversores chilenos, en el Litoral del Pacífico, que había sido ocupado por Chile”. (https://es.wikipedia.org/wiki/Narciso_Campero)
En efecto, a Narciso Campero y Aniceto Arce no les interesaba la defensa de nuestro Litoral, sino el derrocamiento del presidente Hilarión Daza, lo que lograron en diciembre de 1879, habiendo asumido la presidencia justamente Narciso Campero y la vicepresidencia Aniceto Arce.
Derrotados en la Guerra del Pacífico, Bolivia firma con Chile un Pacto de Tregua, el 4 de abril de 1884; el tratado de transferencia de Territorio, el 18 de mayo de 1895 y el Tratado de Paz y Amistad, el 20 de octubre de 1904, que consolida nuestro Litoral en manos de Chile y priva a Bolivia de una salida soberana al Mar. (Libro del Mar – 2014)
Chile, como reconocimiento de la usurpación territorial cometida, ha comprometido en reiteradas oportunidades, el no dejar a Bolivia indefinidamente enclaustrada. Por esta razón, se tuvo innumerables compromisos de Presidentes, Cancilleres, Embajadores chilenos de solucionar el enclaustramiento marítimo a través de una salida al Pacífico con soberanía. Todos esos compromisos fueron incumplidos.
El último compromiso lo hizo la actual presidenta Michelle Bachelet, en su primera gestión, para lo que, según el presidente Evo, se habría constituido una comisión reservada, que tenía la misión de negociar un enclave en el Pacífico como salida al Mar para Bolivia. La delegada por Bolivia fue la compañera Ana María Romero de Campero y la presidenta Bachelet también tuvo un delegado. Incluso se realizó un sobrevuelo en helicóptero por la costa del Pacífico en busca del mejor lugar para ubicar el enclave boliviano. Pero cuando el gobierno boliviano planteó conversar de manera oficial esas propuestas, Chile suspendió el diálogo con el pretexto de que se iba a politizar el tema, debido a la proximidad de sus elecciones. (CAMBIO: 12 de marzo de 2017)
Pero al comienzo de los primeros gobiernos de Morales y Bachelet, la posibilidad de lograr una solución al enclaustramiento boliviano a través del diálogo bilateral se veía como posible, a tal punto que generó la preocupación de los prefectos de la llamada media luna. Un periodista chileno que vino a Bolivia a cubrir el golpe cívico – prefectural de 2008, le informó al vicepresidente Álvaro García Linera que un prefecto de la media luna le había manifestado que por favor la presidenta Bachelet NO otorgue salida al Mar a Bolivia, porque si eso ocurriera, este indio (Evo Morales) se queda en el poder por 20 años. (Informe del vicepresidente Álvaro García Linera)
Elegido como presidente de Chile, el derechista Sebastián Piñera, éste manifestó que su país no tiene ningún tema pendiente con Bolivia y que los límites habían quedado definidos en el tratado de 1904. Es ante esa situación que el Presidente Evo toma la decisión de acudir ante los tribunales internacionales para hacer valer nuestro derecho de una salida soberana al Mar.
La demanda marítima ante la CIJ
La decisión de acudir ante tribunales internacionales fue comunicada por el Presidente Evo, en su discurso del 23 de marzo de 2011. Y mediante el DS Nº 834 de 5 de abril de 2011, se crea el Consejo Nacional de Reivindicación Marítima y la Dirección Estratégica de Reivindicación Marítima (DIREMAR), como instancias de planificación de estrategias y políticas en materia de reintegración marítima, así como responsables de la elaboración de la demanda, con el apoyo de juristas extranjeros expertos en derecho internacional.
El 3 de abril de 2013, se designó al ex Presidente Eduardo Rodríguez Veltzé, como Agente de nuestro Estado ante la Corte Internacional de Justicia, con cuyo concurso se consolidó el texto final de nuestra demanda, la que fue presentada el 24 de abril de 2013.
El 28 de abril de 2014, el Presidente Evo, encarga al ex Presidente Carlos Mesa, la misión de posicionar internacionalmente los motivos de la demanda marítima contra Chile ante la Corte Internacional de Justicia de La Haya.

La objeción preliminar de Chile

Definidos los plazos para la presentación de los alegatos escritos, la memoria boliviana fue presentada el 15 de abril de 2014, mientras que Chile en lugar de presentar su contra memoria, ha planteado una objeción preliminar a través de la que impugna la competencia de la CIJ; pero este Tribunal, el 24 de septiembre de 2015, rechazó la objeción chilena, declarándose competente para resolver la demanda planteada por Bolivia, por lo que ordenó la prosecución del proceso, lo que constituyó la primera derrota de Chile y una contundente e incuestionable primera victoria de Bolivia.
Es por esta razón que el proceso prosiguió con la presentación de la contra memoria chilena, la réplica boliviana (21/03/17), correspondiendo a Chile presentar su dúplica, para luego ingresar a la etapa de los alegatos orales.

El apoyo internacional y unidad de los bolivianos

Lo importante es el gran apoyo internacional que nuestra causa ha recibido, por parte de presidentes, ex presidentes, el papa Francisco y tantas personalidades del mundo que respaldaron nuestro legítimo pedido. A ello se suma el apoyo de una buena parte del pueblo chileno expresado en actos públicos, videos y por otras diversas formas.
Acciones legales en contra Chile por la usurpación de nuestro territorio, se podría haber interpuesto hace más de 100 años. No lo hicieron, seguramente por temor de perder el juicio o por cálculos políticos. La demanda fue interpuesta por el presidente Evo que, sin temor, ni mezquinos cálculos políticos cumplió con su deber de poner a Chile en el banquillo de los acusados en la Corte Internacional de Justicia de La Haya.

«Lo importante es el gran apoyo internacional que nuestra causa ha recibido, por parte de presidentes, ex presidentes, el papa Francisco y tantas personalidades del mundo que respaldaron nuestro legítimo pedido»

Lo importante es que a partir de esta demanda, el presidente Evo, ha logrado unir a todos los bolivianos que apoyan esta noble como justa causa, pasando a ser política de Estado. A esta altura resulta inconcebible que alguien pueda actuar como Campero y Arce en 1879, o como el prefecto de la media luna en 2008, que priorizaron sus objetivos políticos personales y de grupo, en desmedro de los intereses de la patria.

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