Cultura viva, por desaparecer

Destrencen la trenza y vuelvan a trenzar, que el rey de los cielos se va a coronar…

Por: Kely Tatiana Rodríguez Castellón

Las fiestas de fin de año nos llenan de emoción por la reunión familiar y por supuesto son las fechas más esperadas por los niños; aunque los que ya somos adultos extrañamos las tradicionales trenzadas acompañadas de los villancicos, melodías y canticos que acompañan a los niños a la misa, actividad que van quedando poco a poco en el olvido. Me pregunto ¿por qué no se hacen esfuerzos por conservar nuestras tradiciones y la cultura viva? 

La adoración al niño Jesús, se hace al ritmo de los villancicos tocada por una banda al vivo que acompaña a los adoradores, mismos, que combinan el fervor con diferentes pasos y entonaciones frente al nacimiento.

Los músicos de los villancicos tradicionales están compuestos por: una o dos quenillas, tambor redoblante y el bombo que acompañan a las trenzadas y destrenzadas en cada una de las figuras de la “parada”, son interpretados cantando a acapella por el conjunto de trenzadores.

“Los versos que se cantan coinciden con las coplas, que son estrofas de cuatro versos independientes unas de otras, muchas veces, pero son exclusivamente para la Navidad”, remarca Fernando Ardúz.

¿Qué estamos haciendo por conservar nuestras costumbres?

“Los villancicos se fueron perdiendo tras el pasar de los años, peor aún por el tema de la pandemia, años antes habían más niñitos y se frecuentaba adorar hasta la iglesia, nos acompañaban músicos con bombos y quenillas”, rememora María Escalante, de la comunidad de San Andrés.

Se debe destacar la realización de misas para los niños y se apadrinaban a personas cercanas, que tenían la responsabilidad para el siguiente año ofrecer la misa con su respectiva adoración con villancicos y trenzadas, al niño Jesús.

Si retrocedemos el tiempo atrás, nos damos cuenta que años antes todo era distinto, lo más anhelado en la navidad era por los niños, porque todos esperaban con ansias los días de adoración al niño Jesús para juntarse con todos del barrio, ser los primeros en adorar y recibir la tradicional chocolatada con las canastitas. Para las personas adultas no podía faltar un rico rimpollo, sus mistelas y las deliciosas masitas.

“Ya no se escucha por las calles a los villancicos, ya no hay esa alegría de pasar por un barrio y encontrarse con un niñito, es triste esta realidad, pero las costumbres se fueron perdiendo y se debería rescatar nuestras tradiciones” menciona, Yesica Rodríguez.

Se debe promover y concienciar en los niños y jóvenes tarijeños la conservación y preservación de nuestra fiesta navideña como: las adoraciones, trenzadas, como también fomentar que los mismos, aprendan a tocar los instrumentos tradicionales – quenilla, tambor, bombo y violín.