Eva, Aylan, Kong Nyong y la anestesia mediática

La noticia del fallecimiento de Eva Quino, una niña de 12 años fallecida en El Alto por desnutrición producto de la extrema pobreza en la que vivía ella y su familia, ha revolucionado las redes sociales y ha llenado los muros de Facebook de indignación.
Al conocer la dramática noticia, inmediatamente me ha venido a la mente la imagen desgarradora de Aylán Kurdi, el niño kurdo de tres años que apareció ahogado en una playa de Turquía cuando escapaba con su familia de la atroz y sangrienta guerra que azota a Siria desde hace 6 años, bajo la mirada impasible de la comunidad internacional. La imagen de Aylán se convirtió en un icono de la cruenta situación que vive el pueblo sirio e inundó las redes sociales durante un efímero tiempo.
Antes de las redes sociales y de la democratización del internet, hubo otra imagen icónica que hizo remover conciencias y que incluso llevó al suicidio al autor de aquella imagen semanas después de ganar el premio Pulitzer. Se trata de la imagen de Kong Nyong, el niño sudanés desnutrido en el piso junto a un buitre al acecho. Kong Nyong, sobrevivió a la hambruna y al buitre, pero falleció dos décadas después producto de fiebres causadas por la extrema pobreza en la que siguió viviendo.
La fotografía de Kong Nyong conmovió al mundo entero por el cruel y directo reflejo de la inhumana situación que atravesaban millones de sudaneses. Hoy, en Sudán del Sur, 100.000 personas sufren hambruna y otro millón está a punto de padecerla debido a la guerra y a la falta de oportunidades que ha condenado este país a vivir en la miseria permanente.
Hoy, en Siria, año y medio después de la muerte de Aylán, familias enteras siguen huyendo de la metralla y las bombas de una guerra que no cesa, un éxodo que en la mayoría de las ocasiones finaliza antes de alcanzar la otra orilla.
El caso de Eva Quino es un reflejo de la situación en la que se encuentran todavía hoy millones de bolivianos, olvidados por el gobierno nacional, y los gobiernos departamentales y locales, ignorados por la sociedad y por los medios de comunicación.
En Bolivia hay muchas Evasy muchos Nyong dispersos por las distintas ciudades y comunidades del país condenados al olvido y a la indiferencia social. El caso de Eva Quino solo ha sacado a la luz una realidad que ha permanecido sepultada durante un tiempo, producto de la anestesia mediática y de la politiquería de vino y asado.

«En Bolivia hay muchas Evas, y muchos Nyong dispersos por las distintas ciudades y comunidades del país condenados al olvido y a la indiferencia social. El caso de Eva Quino solo ha sacado a la luz una realidad que ha permanecido sepultada durante un tiempo, producto de la anestesia mediática y de la politiquería de vino y asado»

¿Correrán la misma suerte que los sirios o los sudaneses, la familia de Eva Quino y los millones de bolivianos que pasan hambre? ¿Cuándo dejará de ser noticia Eva y el hambre en Bolivia? ¿Qué papel juegan los medios de comunicación? ¿Exigirá la sociedad a sus gobernantes menos Bolivia cambia, menos planes de la gente, menos agendas del bienestar y más acciones concretas? Tal vez se haga necesario un paso al frente.

spot_img

Artículos Relacionados

LAS MÁS LEIDAS