por: Raúl Pino-Ichazo Terrazas
Este tema debe considerase muy seriamente por todos, que estamos expuestos a las vicisitudes del dolor, indisposiciones, infecciones y otros malestares de nuestra anatomía.
El reportaje que se publicó en un órgano de prensa sobre las inquietudes universitarias sobre la endémica costumbre de automedicarse, que se transmite, como un acto de bondad de padres a hijos, sin el debido esclarecimiento sobre las consecuencias del error y un eventual descontrol.
Escribir sobre este tema tabú es muy sensato y, una expresión de sentido común es imponerse el imperativo de asumir una conducta responsable frente a los productos farmacéuticos que se expenden sin prescripción médica o, por el médico corrupto, que receta lo que le piden.
Lo acuciante es la pertinaz influencia de los familiares amigos, factores que inciden gravemente en la decisión de los jóvenes a automedicarse sin la supervisión de un honesto profesional médico.
¿Por qué existe la tendencia superlativa a la automedicación en los jóvenes, sean estudiantes o no? Se determina según los hallazgos creíbles que, las redes sociales influyen en el consumo de medicamentos, pero se reitera que la automedicación emerge por causa de los contenidos de aquellas redes, y volvemos a las recomendaciones irresponsables de las personas cercanas; que no se detienen en la realidad incontrovertible que una medicina actúa diferentemente en cada persona, que es una verdad sin reparos, para no recomendar una medicina que a uno lo alivió pero que en otra no responde al efecto esperado.
Peligroso al máximo es, que el hábito de automedicarse se transforme en adicciones que son difíciles de liberarse, porque se ingiere sin conocer la causa. Ergo, esto no empece que se busque una solución que sea inclinada a la voluntad y confianza de recurrir a centros sanitarios por los jóvenes y ¿Cuál sería esta según criterio del columnista? Como en otros países, sobre todo europeos, no existe temor en visitar una clínica o un hospital para que atenúen circunstanciales dolencias o malestares con una medicación apropiada, a través de un consejo medico profesional y gratuito, pues siempre existe un médico turno que se ocupa de estos trastornos breves o recurrentes.
En el ámbito latino, si una persona no esta asegurada con su familia, es difícil que otra que no lo está se aproxime a un centro médico u hospital, pues lo primero que se debe redimir es el pago, siendo este el factor decisivo para que la mayoría de la población que no dispone de un seguro, se automedique, sobre todo los jóvenes, que es el futuro de una nación, surgiendo espontáneamente la solidaridad plena con la juventud.
En Bolivia las alcaldías que disponen de seguros universales, debieran considerar comprehensivamente este tema y tratar preferentemente y con exquisita cordialidad y sin ninguna condición a los jóvenes, atrayéndolos, para que expongan sus consultas relativas a dolores y malestares circunstanciales, evitando de este modo positivo la automedicación.
Es abogado, posgrados en Filosofía y Ciencia Política Maestría CIDES -UMSA, Alta Gerencia para abogados UCB-HARVARD, Interculturalidad y Educación Superior, Derecho Aeronáutico, Docencia en Educación Superior, Arbitraje y Conciliación, Consultor titulado en CECAP, doctor honoris causa en Humanidades (Cambridge University), profesor universitario en pre y posgrado.





