EL LIBRO ES INHERENTE AL ESCRITOR

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por: Raúl Pino-Ichazo Terrazas

El 25 de abril se celebra el día del libro y, ¿quién crea al libro? El escritor, insigne ser humano que utiliza su intelecto para ingresar a la eternidad con su benéfico legado de obras trasuntadas en libros, concebidas en largas horas, días, meses y hasta años de cogitaciones.

Una extensa mayoría de escritores han debido afrontar incomprensiones ejercidas por sus heteróclitos padres, debido a su proclividad por la pluma, y ante esta mirada retrospectiva al escritor, por decirlo abruptamente, lo recuerdan por su  inextricable lucha  interna por complacer  a los exigentes progenitores  que lo orientaban a una indeseada profesión o actividad, que la absolvió triunfante hasta que su dolor  hizo desbordar  la contención de años  de creación  y su innato amor por las letras.

El libro le compensa al escritor cuando vuelve a la realidad la esperanza  de todo padre; ahora,  en el amplio  horizonte  sin límite de su imaginación es escritor de libros de alegrías, formación y esperanzas, y logró con  sus numerosas obras  la inmortalidad pues comprendió que las mujeres y hombres se reproducen  y crean maravillas  con su intelecto para legar lo eterno e  inmarcesible.

Las pupilas de escritor reflejan cansancio de hartarse de buena lectura para que se produzca la metamorfosis hacia sus propias ideas que las trasuntará en libros. El escritor es como el oxidado  metal que mantiene monolítica su estructura  pues cotidianamente  da a luz  los efluvios de su alma  pura, incentivada  a penetrar al prójimo que ama, con poemas, cuentos, ensayos, novelas y libros de texto.

El escritor anda estoico en su camino elegido por su voluntad, recia inclinación y se embriaga de amor en cada una de sus  obras, pero sigue sus descubrimientos que le proveen las ideas  que  hacen volar a la imaginación,  conduciéndole  a una nueva obra.

Debemos estar gratificados que los escritores y los libros existen ya que el tiempo inexorable en su paso, afortunadamente, no cuenta  para las curas del alma y del saber.

Es imperativo por propia voluntad asumir la obligación de conservar  y amparar  a los escritores y a sus libros, debido a que estos no desaparecen,  aquéllos sí por la finitud de la vida,  concienciandonos que sus aportes al saber  brindados tan generosamente,  son un tesoro excepcional e inmarcesible en los humanos.


Abogado corporativo, posgrados en Interculturalidad y Educación Superior(UMSA), Filosofía y Ciencia Política (CIDES-UMSA, Maestría),Alta Gerencia para abogados (UCB-Harvard), Derecho Aeronáutico( Instituto Iberoamericano de Derecho Aeronáutico, del Espacio y de la Aviación Comercial, Madrid, gestión del Prof. Dr. Enrique Mapelli), Arbitraje y Conciliación( Especialidad), doctor honoris causa en Humanidades con tesis aprobada(IWA-Cambridge University, USA), profesor universitario en pre y posgrado,

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