Una camisa, una chompa o un vestido que perteneció a alguien que ya no está puede convertirse en un oso de peluche. En La Paz, Estephani Apaza transforma esas prendas en recuerdos que permiten a las familias conservar cerca a sus seres queridos y, en algunos casos, dar ese último abrazo que quedó pendiente.
La iniciativa nació durante la pandemia, cuando las restricciones de la cuarentena impidieron que muchas personas se despidieran de sus familiares fallecidos. En ese tiempo, Estephani también atravesaba una etapa difícil: acababa de pasar por un divorcio, estaba embarazada de su tercer hijo y se había quedado sin trabajo. Necesitaba encontrar una forma de salir adelante y sostener a sus pequeños.
“Las personas, cuando abrazan el peluche, es como su último abrazo, es esa despedida que ellos no han podido dar en ese momento”, dijo Estephani a ABI.
Cuenta que quienes reciben los osos los abrazan con cariño y, muchas veces, los reciben entre lágrimas, porque representan esa despedida que no pudieron dar a sus seres queridos.
La idea surgió después de que vio en redes sociales a costureras de distintos países que confeccionaban peluches con la ropa de personas fallecidas. Al buscar en La Paz, no encontró a alguien que ofreciera ese servicio. Entonces decidió intentarlo y comenzó a practicar con prendas antiguas de sus hijos hasta conseguir un acabado que la convenciera. Así nació su iniciativa Osos Memoriales La Paz.
Su primera clienta fue Ámbar, quien le encargó cuatro piezas a partir de las camisas de su hermano José. Le pidió osos y un gato. Aunque la clienta no sabía que se trataba de sus primeros trabajos, Estephani recuerda que puso todo su empeño para cumplir con el pedido.
“Me dio un poco de miedo, porque eran sus prendas sagradas. Sentía un montón de responsabilidad, pero también alegría de pensar que tal vez mi idea sí iba a tener resultados, porque yo necesitaba trabajar”, recordó.
Desde entonces, el emprendimiento amplió sus diseños. Además de osos y osas, confecciona conejos, gatos, ratones, rinocerontes y un modelo de perrito para quienes desean conservar la ropa de sus mascotas.
Las familias pueden elegir entre tamaños de 40, 50, 60 y 80 centímetros. También aprovecha los retazos de las prendas para elaborar pequeños llaveros y corazones.





