La Iglesia Católica de Bolivia exhortó este lunes a todos los actores políticos, sociales e institucionales a evitar cualquier forma de violencia y a priorizar el diálogo como “el único medio legítimo y responsable” para alcanzar soluciones duraderas frente a la crisis que atraviesa el país.
A través de un pronunciamiento, la institución expresó su preocupación por los recientes acontecimientos y el creciente clima de tensión y confrontación social, por lo que renovó su llamado “urgente y sincero” a buscar entendimientos mediante la conversación y el respeto mutuo.
“La experiencia de nuestra historia nos enseña que el uso de la violencia nunca resuelve los problemas; por el contrario, los agrava, profundiza las heridas sociales y genera más sufrimiento para las familias”, señala el comunicado de la Conferencia Episcopal Boliviana (CEB).
El pronunciamiento surge después de más de un mes de bloqueo de caminos, que afecta el abastecimiento en las ciudades de La Paz y El Alto, en demanda de la renuncia del presidente. Entre tanto, la Asamblea ya aprobó una ley que regula los estados de excepción.
La Iglesia remarcó que ninguna causa puede justificar acciones que pongan en riesgo la vida humana o vulneren la dignidad de las personas, por lo que instó a evitar provocaciones, enfrentamientos y cualquier manifestación de violencia.
Asimismo, sostuvo que en el actual contexto deben prevalecer la escucha sincera, el respeto mutuo y la búsqueda del bien común por encima de intereses particulares o sectoriales.
En su mensaje, también recordó que el respeto a la Constitución y al Estado de Derecho constituye un principio fundamental para la convivencia democrática. Sin embargo, enfatizó que antes de cualquier consideración política o jurídica se encuentra la obligación de proteger la vida humana.
La institución religiosa añadió que los derechos humanos corresponden a todas las personas sin distinción alguna y subrayó que no existen ciudadanos con más derechos que otros ni grupos cuyos derechos puedan ser ignorados o vulnerados.
Además, expresó su cercanía con quienes sufren las consecuencias de la actual situación, entre ellos familias afectadas por la incertidumbre, enfermos con dificultades para acceder a atención médica y trabajadores cuyos ingresos se han visto limitados.
Finalmente, la Iglesia invitó a las comunidades cristianas y a todas las personas de buena voluntad a intensificar la oración por la paz, promover gestos de reconciliación y trabajar por una “cultura del encuentro” que permita reconstruir la confianza y la fraternidad entre los bolivianos. /Erbol





