JUICIO Y CÓDIGO MÉDICO DE NUREMBERG

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por: Raúl Pino-Ichazo Terrazas 

Los mayores de 50 años conocen las incidencias y prolegómenos, aunque sea tangencialmente, sobre el destacado juicio de Núremberg; los jóvenes deben acercarse  a la historia para conocer que, este juicio, a un número reducido de jerarcas nazis, también dejó un legado sobre la ética  médica que fue ignorado hasta hoy.

En el proceso incoado  ante un Tribunal Militar  Internacional  contra 24  miembros del partido nazi, además a  ocho organizaciones  de la gestión de Hitler, los acusados fueron básicamente imputados por crímenes de guerra  y conspiración contra la humanidad. Doce de ellos fueron condenados  a morir por ahorcamiento ( Goering, Ribbentrop y Rosenberg), entre los principales; otros a prisión y cuatro organizaciones nazis proscritas. 

Lo destacable es que todo el proceso fue presenciado  por dos médicos militares que, a resultas de la investigación elaboraron  el Código de Núremberg, que es el documento  más importante de la historia de la ética de la investigación médica, pero ¿Que denota la ética? La ética es la filosofía moral que ostenta como objetivo  el examen filosófico  y la explicación  del llamado hecho moral, o sea denota  tanto la moralidad como  la ciencia de lo moral. También es vital para esta columna denotar la moral social que  es la ciencia  de las normas concernientes a la actuación moral rectamente ordenada en el dominio social.

En el precitado Código de Núremberg están contenidos  todas las  declaraciones  y documentos  posteriores que  hoy rigen en  la investigación  médica  con seres humanos, como hoy sucede con la actual pertinaz pandemia.

El Código  resultó distante para los médicos porque alegaban  que surgió de un  juicio  por actos criminales y la profesión médica  nunca  aceptó  que por el afán de  investigar  se cometiesen  delitos. Este es un punto de inflexión  pues lo que se avanzó fehacientemente  en la investigación científica, sin embargo  de su origen, son conocimientos inapelables  y la postura de rechazo  no es consecuente  al beneficio para la humanidad.

Se debe diferenciar, como sucede en el resto de las ciencias que, un bien   es el objetivo  de la investigación científica  y otro es el resultado  que se obtenga por ese esfuerzo para beneficiar a los seres humanos.

De estas contradicciones  emerge  la bioética  que insiste  sobre la tesitura   que el progreso científico  no puede  resultar moralmente controlable. Pese a que al Tribunal de Núremberg se le negó  la legitimidad política y jurídica; este proceso  es un hito de adelanto  fehaciente  para que se propague  el pensamiento  que existen  derechos universales  para mujeres y hombres  que jamás deben  ser violados, rechazando categóricamente la impunidad.


 

Es abogado, posgrados en Filosofía y Ciencia Política (Cides-UMSA), Interculturalidad y Educación Superior (Fac. de posgrado, Facultad de Derecho, UMSA), Alta Gerencia para abogados(UCB-Harvard)Arbitraje y Conciliación(Especialidad), Derecho Aeronáutico(  seis seminarios en diferentes capitales, Instituto Iberoamericano de Derecho Aeronáutico, del Espacio y de la Aviación Comercial, Madrid), Docencia en Educación Superior( Diplomado Superior, Universidad Loyola) doctor honoris causa en Humanidades(IWA-Cambridge University, USA).

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