El párroco del penal de Morros Blancos, Miguel Sotelo, reveló que en los últimos nueve años, al menos 24 reclusos han perdido la vida de manera irregular y violenta dentro del recinto penitenciario. Según su denuncia, muchos de estos casos no han sido esclarecidos por las autoridades.
Lo más preocupante, según Sotelo, es que el ingreso de sustancias controladas y alcohol es constante, e incluso existiría complicidad de algunos efectivos policiales que permiten su circulación dentro de la cárcel. Esta situación pone en riesgo la seguridad de los internos y agrava la crisis en el sistema penitenciario.
El religioso advirtió que no hay un control efectivo en el penal y que la falta de medidas de seguridad está generando un ambiente de violencia y corrupción. Pidió a las autoridades tomar cartas en el asunto para evitar que la situación empeore.
El penal de Morros Blancos ha sido escenario de varios conflictos en los últimos años, con denuncias de hacinamiento, violencia y tráfico de drogas, lo que pone en evidencia la urgente necesidad de una reforma penitenciaria.





