por: José Mateo Gambarte Flores
Y ya pasó. Pasó el encuentro de fútbol entre Nacional Potosí y el Club Boca Junior de Argentina. El resultado ya queda para la estadística y punto. Hasta aquí todo normal, pues no es la primera vez que un equipo extranjero haya pisado territorio nacional, esto viene de varias décadas atrás y podemos decir que ya estamos acostumbrados.
Lo llamativo es que muchos hinchas bolivianos del popular equipo bonaerense se alistaron para recibir a “su” equipo en una parafernalia afanosa que acaso solo se da en Bolivia, llamando la atención de sociólogos y psicólogos, que con seguridad no terminarán de comprender este comportamiento inusual de niños y jovencitos bolivianos a la hora de apreciar el fútbol.
Vivimos en tiempos de globalidad. Ya Mac Luhan hablaba de la aldea global en la que se convirtió el planeta con los medios de comunicación y, más aún, con el internet . Quizás por ello habrá que aceptar que cualquier ciudadano del mundo pueda ser hincha de un equipo de cualquier parte del mundo, en una práctica de libertad total.
Pero, a la vez, existen posiciones que cuestionan esta libertad que se convierte en un desarraigo a la patria natal o como dicen en México , esto es un “malinchismo” futbolero, significando “un excesivo y fanático apego a lo extranjero o una cuestionada actitud hacia todo lo foráneo. Para ellos esta es una enfermedad social de los mexicanos ligada a un complejo de inferioridad hacia lo extranjero. (La Malinche fue una indígena, en principio esclava y luego traductora y amante de Hernán Cortéz, considerada como la mayor traidora de la historia de México). En Bolivia,al parecer, estamos en lo mismo.
LO INVERSO
Si algún equipo boliviano, de los llamados “grandes”, sea Wilstermann, Bolívar u Oriente Petrolero (solo por nombrar ejemplos) llega a Argentina. Seguramente tendrán una hinchada que los espere y los aliente en los miles de residentes bolivianos que decidieron continuar sus vidas en aquel país.
Pero, con seguridad que ningún argentino neto y que se precie de tal, apoyaría a ningún equipo boliviano, por el desconocimiento que tienen de nuestro fútbol y porque las cosas, simplemente, no deben ser así.
En Bolivia somos distintos. ¿seremos internacionalistas?, ¿seremos ciudadanos del mundo?, ¿por qué seguimos estereotipos extranjeros?, ¿dónde está el orgullo nacional?, ¿donde nuestra identidad?. ¿No nos valorizamos?.
Y, a propósito de Mexico,que lo menciono líneas arriba. El Mariachi es muy popular en nuestro país con centenares de grupos mariachis que alegran cumpleaños y fiestas. Pero ¿habrá en México grupos que interpreten música folklórica boliviana?. Claro que no. Jamás.
¿Por qué se dan estos apegos a la música, deporte, y costumbres cotidianas? Acaso por un sentimiento de inferioridad que nos hacer ver aquello de afuera como superior, surgiendo así un estereotipo en la conducta que nos hace creer que somos mejores que el resto de nuestros vecinos porque seguimos al Real Madrid , al Manchester City, al Bayer Munich o a Boca Junior.
DISCRECIÓN
Que los arriba nombrados y otros equipos son dignos de admiración y de simpatía. Claro que si. Que disfrutamos de su fútbol. Claro que si. Vía telecable o vía internet, la gran maravilla de nuestra modernidad. Claro que si.
Pero de ahí a convertirnos en fanáticos excesivos, ya es preocupante. Acaso la discreción hubiese sido lo mejor y solo aparecerse el día del encuentro. Pero días antes se hace bulla , se difunden en redes sociales los preparativos, se publican videos, se piden entradas, se protesta por lo no llegada de los titulares, se aguarda en el aeropuerto, se agitan banderas etc., etc.
Y todo este dislate, para el contento de una prensa futbolera argentina que, de todas formas, no retribuye nada y más bien denigra a una ciudad patrimonial y llena de historia cómo Potosí. Denigran también al territorio patrio afirmando que su equipo se cruzará con una “tribu” y “caníbales”. En fin, patética imagen de alguna prensa argentina. Y no generalizo, porque la prensa profesional y de altura, también existe en el hermano pais, a Dios gracias.
Comunicador Social





