DROGAS, SEXO Y PORNOGRAFÍA

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por: Raúl Pino-Ichazo Terrazas

El incontenible desarrollo de la informática, en la cual destaca la aplicación del internet, produce, sin un tamiz de control confiable, una adicción a la pornografía que, los jóvenes y adultos que invierten infinidad de horas en estas visiones, no han reflexionado aun sobre las consecuencias de esta  adicción, pues, en los casados genera vergonzosas escenas de  disputas para la pareja y por lógica a la familia.

De igual modo la pornografía interfiere en la vida laboral influyendo nocivamente en  problemas de concentración, por el natural declive en la productividad  causada por el cansancio físico y mental;  sobre todo en este último ámbito donde, en los adictos a la pornografía, las imágenes vistas recientemente recurren con insistencia  en la mente, o aun simultáneamente, cuando la persona se encuentra  hablando o gestionando sobre un tema diferente o simplemente leyendo.

La afirmación que el internet es la causa de esta adicción es certera, como lo fue  en su tiempo el alcohol como causa del alcoholismo y las drogas para la drogadicción. Las páginas pornográficas concebidas intencionalmente para producir dependencia, arroja el origen inconsciente de las frecuentes visitas  a esas páginas en la insatisfacción sexual de muchas personas, la frustración, la ansiedad, los problemas rutinarios y, superlativamente, la soledad.

¿Que supone la adicción a la pornografía? Supone solo una forma de  adicción sexual que acompaña a  otro tipo de actitudes o comportamientos sociales  de preocupante gravedad para la salud, la vida social y familiar, cuando se establecen contactos  sexuales con desconocidos o que recurren a la prostitución. Lo compulsivo de estos contactos  sexuales con desconocidos detona el riesgo de contraer  enfermedades de transmisión sexual (VHI, sífilis, gonorrea, y otras). A estos contactos compulsivos les acompaña el consumo de alcohol y drogas que, ineluctablemente, generan endeudamientos, problemas financieros, pérdida laboral  y alejamiento del núcleo aglutinador de la familia.

Estadísticamente es un exponente muy llamativo que existan más casos de adicción de varones al sexo que las mujeres, como que hayan personas en todo núcleo poblacional, no importando su dimensión, con una determinada proclividad genética a la instabilidad emocional, que les impele a buscar constantemente emociones fuertes e intensas; incidiendo también los desequilibrios hormonales en varones y mujeres.

Estas adicciones tiene su poso en las experiencias traumáticas que quedaron sin tratamiento adecuado o, que los sujetos  hayan sufrido abusos sexuales  en la infancia, y que no fueron resueltos con ayuda psicológica, presumiblemente por vergüenza o  por guardar  lealtades.

 Por ello para evitar esta sombra ominosa de la adicción, es necesario comprender que la mayoría de la publicidad que se ve sin restricción en la televisión y en las redes sociales, esta sexualizada y, todo ello, coincide  con la pérdida del erotismo, que exige imaginación y pudor al mismo tiempo; objetivo no fácil de conseguir  cuando se persigue el lucro sin consideraciones éticas y de conciencia moral.


Es Abogado Corporativo, posgrados en Filosofia y Ciencia Política (Maestría, CIDES-UMSA), Alta Gerencia para abogados (UCB-HARVARD), Interculturalidad y Educación Superior, Derecho Aeronáutico, Docencia en Educación Superior, Arbitraje y Conciliación doctor honoris causa en Humanidades, profesor universitario en pre y posgrado, autor del libro “Adiós a las Drogas y a la adicción”  ediciones en los años 2.007 y 2.015(en idioma alemán)

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