“Embarazo y sexo no están para nada contraindicados”, y otros mitos que conviene descartar

Es sin dudas una de las preguntas que toda embarazada llevará escrita en su lista de consultas a la visita con el obstetra.

Y pese a que los especialistas se encargan de dejarlo en claro a viva voz, la pregunta se transmite de generación en generación: ¿Puedo tener relaciones sexuales? ¿Puede el coito dañar al bebé?

“Embarazo y actividad sexual no están en absoluto contraindicados”. Para empezar, la médica ginecóloga y sexóloga Mercedes Herrero aclaró que “excepto si existen problemas médicos asociados en el embarazo”, la sexualidad puede ser vivida con naturalidad durante la gestación. Es importante, en este sentido, recordar que sexo no es sólo penetración vaginal; de hecho, según explicó la experta, “la intimidad y búsqueda de placer son muy gratificantes para la embarazada, que necesitará adaptarse a los cambios que vive su cuerpo de manera gradual”.

“Lo que es una falacia -continuó la especialista- es que el sexo dañe al feto. Y es el mito más extendido”.

Sin embargo, reconoció que hay ocasiones en que es recomendable evitar el coito vaginal. Y enumeró: “Se debe evitar si hay sangrado genital, contracciones anticipadas, rotura de bolsa, infecciones o sospecha de las mismas, implantación anormal de la placenta como la placenta previa, o enfermedades sistémicas como la preeclampsia, si están mal controladas”.

Sobre este punto, la médica sexóloga clínica y ginecóloga Beatriz Literat (MN 50294) precisó que “existen situaciones en las cuales la mujer tiene molestias abdominales, contracciones uterinas o un sangrado en gotas, cuando existe incompetencia del cuello uterino, o cuando se ha tenido anteriormente embarazos que no prosperaron”.

En estos casos, que son individuales, el obstetra indicará los límites en la intimidad. Sin embargo la pareja puede tener una sexualidad afectuosa, no coital, que es muy estimulante y promueve la unión de la pareja en esta etapa”, agregó la especialista de Halitus Instituto Médico.

Otra cosa especialmente importante, en la mirada de Herrero, es recordar el riesgo de contraer infecciones de transmisión sexual “y la necesidad de protegerse con preservativo ante contactos esporádicos”.

Evitar o no la penetración los últimos meses, esa es la cuestión

En las últimas semanas del embarazo, y más en concreto a partir de la semana 36, los especialistas suelen desaconsejar el coito vaginal. Pero no se hace porque pueda existir un contacto con el feto, lo cual es imposible, sino “para evitar el riesgo de infecciones, que puedan estar presentes en el momento del parto y complicar éste o el postparto”, explicó Herrero.

El mayor desafío de la pareja es el volumen corporal de la embarazada y su dificultad para moverse como solía hacerlo -apuntó Literat-. Es, entonces, cuando hay que recordar que el órgano sexual más importante es el cerebro y que los sentidos como el oído, el olfato y el tacto son poderosos estímulos eróticos. De esta manera, se puede decir lo mismo de aquellos casos en los que el embarazo tenga alguna complicación, puedan aprender a canalizar su energía sexual de maneras creativas e inocuas para la prosecución del embarazo”.

Y tras recordar que “sexualidad no es sólo genitalidad”, la especialista destacó: “Cuando una pareja desea compartir sentimientos de intimidad y amor, lo puede hacer sin necesidad de una relación coital con penetración. Se puede recurrir a masajes, diálogos y caricias que pueden ser una importante fuente de placer y comunicación íntima tanto durante el embarazo como fuera de él”.

Acerca de por qué en los tiempos que corren las mujeres están tan mal/poco informadas sobre un tema que les afecta tan directamente como éste, la especialista consideró que se trata de la consecuencia de una larga tradición donde “el hecho sexual se separa de la gestante. Pareciera que debe su dedicación completa a la reproducción y se supone que la mujer gestante es un ser asexuado. Cuando no es así”.

Pocas veces se habla de cómo tener una sexualidad sana y placentera durante la gestación, y esto tampoco ocurre en las consultas, situación que para Herrero “debería cambiar”. Porque aunque no todos los ginecólogos tengan formación y sensibilidad con los temas sexuales, lo que está claro es que “si se tiende la mano con información, las pacientes se sienten con mayor libertad para preguntar”.

Para Literat, “durante los nueve meses, existen variaciones en las sensaciones que experimentan las embarazadas: desde un estado de total plenitud física y mental, hasta el sentirse raras, diferentes e incómodas”. “La pareja tendrá que adaptarse a esta nueva condición en la mujer y descubrir una sexualidad diferente a la que acostumbraban tener”, señaló, al tiempo que destacó que “más allá de los miedos e inseguridades, la sexualidad es totalmente saludable en esta etapa de la vida”.

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