Es cautivante ingresar a la percepción progresiva del modo de reconstruir los primeros, determinantes y decisivos instantes de la filosofía. Paradójicamente el termino aporía que significa conceptualmente el problema, la cuestión, la dificultad, en resumen, todo aquello que se presente a nuestra razón obliterado y que no deja paso a nuestra comprensión, ayudó a esa reconstrucción.
“Poros”, concepto del idioma griego significa la salida que se encuentra en un lugar terrestre, marítimo, lacustre o fluvial donde parecía, para nuestra desesperación, no haberla; de ello se derivan otras secundarias significaciones como camino, puente, trayecto; empero, en la misma palabra poros todo lo anterior está matizado por su negación pues no es un camino cualquiera sino el que súbitamente descubrimos cuando habíamos desesperado de encontrarlo de manera que poros significa también recurso o expediente y en consecuencia solución.
Si nos encontramos en la situación eventual de no ver la salida ni descubrir camino, nos sentiremos sin salida, sin camino y a esto corresponde exactamente el término o vocablo aporía, tal como lo definíamos en el primer párrafo.
De poros que decía, con todo su dramatismo lo que es el camino, es decir, el tránsito que en una urgencia necesitaríamos, que no parece haberlo y súbitamente descubrimos se fue al vocablo más tranquilo “odos”, que es el camino que ya está ahí y podemos sin más, recorrer, que no ha sido aporía, y por ello mismo no satisfizo a poco la expresión y se tuvo que intensificarla introduciendo de nuevo en esta idea inerte de camino hecho, el sentido dinámico de ir mas allá, de avance y seguridad de avance. En este punto de inflexión se comenzó a decir “methodos”, cuya mejor traducción seria progreso y en esta acepcion revive lo esencial del primigenio sentido de poros.
Cada sistema aparece así aclarado, necesitado por la situación humana que lo inspiró, pero al mismo tiempo, se descubre su insuficiencia donde toma su punto de arranque el sistema sucesor. Éste sistema no es otro que el anterior sino que, en cierta manera, es también el anterior porque lo conserva en la forma, cuando menos de contar con él, tenerlo presente y evitar así sus insuficiencias y errores. De esta manera camina la filosofía en dirección al presente, acumulando el pasado e integrándolo con cada innovación.
Significativo es aclarar que la acumulación en que consiste el progreso de la filosofía se estructura diferente a la que se acrisola en el progreso de las ciencias particulares, ejemplificando: en Física sabemos hoy más cosas que hace diez siglos; la acumulación tiene un aspecto aumentativo.
En Filosofía sabemos las mismas cosas hoy que ayer pero las sabemos con un saber de más quilates: la acumulación es intususcepción, entendida como un tipo de incremento de un ser vivo en el que hay un depósito de substancias nuevas junto a las ya existentes con lo que se logra un crecimiento de masa.
por: Raúl Pino-Ichazo Terrazas





