El Bioparque Urbano de la ciudad de Tarija alberga actualmente 23 especies y 120 individuos, entre ellos un lorito que fue rescatado y trasladado al lugar desde un asilo de ancianos, informó una voluntaria del centro.
La voluntaria explicó que el ave llegó al asilo en busca de resguardo, debido a que está acostumbrada al contacto directo con las personas. Ante la necesidad de cuidados especiales, las hermanitas que se encontraban a cargo del lugar decidieron trasladarlo al Bioparque Urbano.
“Él es un lorito que ha sido rescatado de lo que es el asilo de ancianos, han traído las hermanitas. ¿Por qué? Porque él ha llegado ahí a este lugar a buscar resguardo”, explicó.
La voluntaria destacó que el lorito es muy dócil y hablador, además de que silba y realiza diferentes sonidos. Su comportamiento también genera una respuesta entre las otras aves que se encuentran en el espacio.
“Él es muy dócil, es hablador, silba, hace bulla, él empieza a silbar y bueno, las cotorritas le siguen”, relató.
En el Bioparque también se encuentran cuatro cotorritas que próximamente serán habilitadas para exposición. Para ello, se trabaja en la preparación de una jaula que permita brindarles las condiciones necesarias de resguardo.
“Tenemos igual acá cuatro cotorritas que próximamente van a salir a exposición, para lo cual estamos haciendo lo que es su jaulita”, señaló la voluntaria.
Como parte de esta preparación, también se analiza el apoyo de grupos para la instalación de barandas, debido a las dificultades que se presentan por el comportamiento de algunos visitantes dentro de los espacios destinados a los animales.
La voluntaria manifestó su preocupación porque algunas personas se trepan a las barandas, suben, tocan a los animales y los hostigan, situación que complica el trabajo de resguardo de los individuos.
“La gente lastimosamente es muy descuidada, no sé cómo decirles, pero se trepan a las barandas, suben, los tocan a los animales, los hostigan a los animales”, afirmó.
En ese sentido, explicó que uno de los desafíos consiste en hacer comprender a los visitantes que las restricciones y normas establecidas dentro del Bioparque tienen como finalidad proteger a los animales.
“A veces es un poco complicado hacer entender a la gente que uno les dice no a ciertas cosas y a ciertas normas por el bienestar y más que todo resguardando a nuestros individuos”, sostuvo la voluntaria.





