Fundado el 21 de Diciembre de 2016

viernes, 2 / diciembre / 2022

EDITORIAL: El Estado, soy yo

En la hermética Corea del Norte rige una dinastía despótica.  Kim Il-sung, el “Presidente eterno”, fue el primero y, a su muerte, le sucedió su hijo Kim Jong-Il, “El más alto del Estado”; fallecido éste, heredó la jefatura de Estado su hijo, Kim Jong-un, que se hace llamar ‘Querido Líder’. Estas muestras de megalomanía no son únicas; tienen muchos precedentes. En las monarquías absolutistas, se decía que el soberano obedecía a un designio divino. Y se confundía el Estado con el monarca: ‘L’État, c’est moi’ (El Estado, soy yo), decía Luis XIV.

Ya en el siglo XX, en los regímenes autoritarios, se ensalzaba a los caudillos adjudicándoles poderes poco menos que sobrenaturales. Entre los que acumulaban lisonjas, se cuenta a José Stalin, que se deleitaba con la profusión de su retrato y de títulos como ‘defensor del Estado’, ‘profeta’, ‘apóstol y maestro’, ‘constructor del nuevo mundo socialista’, ‘encarnación física y espiritual del Estado representando la unidad del pueblo soviético’, etcétera. 

El culto a la personalidad —concepto acuñado por Nikita Khrushov— se dio con fuerza con la edificación de Adolfo Hitler, que fue nefasta para Alemania y el mundo. También sucedió en China con Mao Tse Tung, en Albania con Enver Hoxa, en Yugoeslavia con el mariscal Tito, en Cuba con Fidel Castro. “Posiblemente colocar en un sólo párrafo las tendencias socialistas y las fascistas generará escozor en más de uno, pero la realidad es la inmensa similitud psicológica e incluso ética de los representantes del culto a la personalidad. Pero entre las similitudes (…) están el alto grado de intolerancia que genera oleadas de propaganda contra los detractores, o su condena a la cárcel, la repatriación e incluso la muerte”. (El Culto a la Personalidad: Una Peligrosa Desviación que resurge. HUMANET – Colombia).

También en América Latina hubo caudillos halagados con títulos rimbombantes y ridículos; al dictador dominicano, Rafael Leónidas Trujillo, se le llamaba Benefactor y Padre de la Patria Nueva, Primer Maestro, Médico, Periodista, Abogado, Agricultor, etc. y aún Líder de la Democracia Continental. En la Venezuela ahora de Nicolas Maduro, el populismo ha comenzado a llamar al fallecido presidente Hugo Chávez ‘Comandante eterno’. 

En la distopía ‘1984’ de George Orwell se describe al Gran Hermano todopoderoso que ve y controla todo; y que aparece constantemente en los medios de comunicación y en la propaganda el partido único Ingsoc. En realidad, los parecidos no son casuales, son demasiadas las coincidencias: hay, entre nosotros, ‘Queridos líderes’, que se dicen ser ‘El Estado, soy yo’.

spot_img

Artículos Relacionados

LAS MÁS LEIDAS