LA OPOSICIÓN EN APLAZO RECURRENTE

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por: Raúl Pino-Ichazo Terrazas

La oposición política a un gobierno es necesaria pero no corporiza la tendencia hacia la  animadversión y a la ruptura del  diálogo;  las sugerencias para  enmendar deberían ser escritas y correctamente  formuladas con fundamentos irrebatibles y, mejor, presentadas personalmente contribuyendo constructivamente al buen andar de un gobierno siendo éste el  íntimo y valorado interés de la población, pero no para derribarlo o descalificarlo.

La oposición  hace décadas está  dominada por una endémica costumbre que degenera en hábito y que se manifiesta tiránica; así, esos políticos opositores  diletantes  son incapaces  de resistir  el afán  de difamar al político opuesto en su vida privada, cometiendo el grave error de no focalizar  el objeto  medular de su crítica. Por ello  aprendimos con  John Locke a crear y sostener  el vigor  de un espíritu honesto  que permite  con ventaja luchar  contra  el imperio  de una costumbre  que estructura  una disciplina moral frente al político contrario.

Pertenecer  a un partido político  de oposición, donde los jóvenes con ilusión  de gobernar  se convierten, por la presión  de los que dirigen la agrupación política, ineluctablemente en  imitadores pasivos  de aquellos que le rodean. Si no se forja un carácter  que denota una propia conducta más que la de sus compañeros, tenderá a fijar sus propósitos y a formar los principios  de vida que decanten en beneficio  de la patria, no personales, que es actualmente la impronta  de los políticos de oposición.

La precitada actitud  denota una admirable  fuerza de voluntad  y de libre acción que le permitirá al político  en ciernes escoger  a sus amigos afines en la sindéresis, que no es poco, y a su sociedad.

No cobijar por convicción  estos propósitos  conduce inexorablemente a una falta de resolución; los jóvenes  con ilusión política y apostolado por el País, lo mismo que los viejos, mutan en esclavos de sus inclinaciones aprendidas de otros y se conforman  con una imitación  servil de los  políticos manipuladores que hacen de la política un medio de vida, con ausencia de dignidad ante su correcto calificativo de tránsfuga, lo cual no es nada edificante  para un espíritu joven  con legítima aspiración a gobernar el País en un futuro próximo, empero, por la senda legal y constitucional, no por golpes de estado que, usualmente  para triunfar, buscan el apoyo de las fuerzas militares y si  este gremio tan importante no dispone  de base moral y de un conocimiento pleno  de sus deberes constitucionales, deviene el caos.

La oposición en su núcleo debe recibir  constantemente una sabia  influencia  y buena dirección para poder  emplear sus propias fuerzas intelectuales, profesionales y de los oficios convencionales, eligiendo en la sociedad a  aquéllos  que sean superiores,  para solicitar  reunirse frecuentemente con el gobierno  en funciones y plantear con fundamentos, para corregir, los inevitables errores  que pueden cometerse en la conducción del País.

El error más extendido que ingresa en la esfera penal es aquel por el cual se critica a una autoridad de una institución que regula y dirige el ámbito de su competencia  o al presidente de una empresa estatal sobre un presunto error o mala gestión, empero, se tiende irreflexiva e insuperablemente a difamar con cualquier otro antecedente personal anterior  que no tiene correspondencia  con el posible error o negligente gestión y peor, no se critica  directamente  con el valor civil exigible a toda persona, sino que se utilizan las redes sociales que universalmente  no son fiables pues se nutren de apasionamientos y sesgos que distorsionan la verdad profunda.

Es abogado, posgrados en Filosofia y Ciencia Política, Alta Gerencia para abogados, Arbitraje y Conciliación, Derecho Aeronáutico, Interculturalidad y educación Superior, Docencia en Educación Superior, doctor honoris causa en Humanidades , profesor de posgrado.

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