LA MAYORÍA GOBIERNA

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por: Raúl Pino-Ichazo Terrazas

Sociológicamente es legítimo y sensato que las mayorías gobiernen un país y esta necesidad histórica  siempre se ha decantado, temprano o tarde; lamentablemente  no exenta de cruentos  enfrentamientos debido a que la minoría  descuidaba negligentemente la equidad social azuzando la discriminación, el racismo, la exclusión  y la indiferencia por los siempre olvidados que son los pobres.

No se debe perder la perspectiva, sin barruntos, que esta  situación puede desmoronarse, como hoy les sucede  a países poderosos, aunque con otros estamentos sociales.

Y ¿Cuáles son las causas  que se erigen inequívocamente para  que languidezca un gobierno de la mayoría? Fundamentalmente  por la relajación social, la inmoralidad, las rivalidades  y reductos infranqueables  entre los miembros del propio partido político, que es un imperdonable desatino; la falta de patriotismo y un escaso sentido de pertenencia que es vital para todo emprendimiento y defensa del país, la corrupción en todos los estamentos  administrativos que erosiona a cualquier gobierno debido a que la burocracia administrativa es fundamental para el buen andar de un gobierno, siempre que se mantenga incólume a las prebendas y no las pida; el cínico desprecio a las virtudes éticas y principios humanos establecidos en  la sindéresis;  una justicia que se somete al poder ejecutivo y se corrompe al actuar políticamente, no obedeciendo ciegamente a los códigos del ordenamiento jurídico y perdiendo su inestimable independencia; el desmesurado afán por las  riquezas materiales que se obtienen por prebendas a través de extorsión y licitaciones  manipuladas; venalidad   en los políticos en cada elección halagando a la mayoría  para obtener votos; un errático manejo de la economía que desestructura a las familias, a los más pobres y a todos; los endémicos bloqueos, disturbios  y manifestaciones callejeras que  violan el derecho de los demás ciudadanos y ahuyentan sin solución de continuidad a un filón de riqueza: los turistas; la criminalidad impune, el comercio con drogas y estupefacientes, la liberación  sin justificación jurídica  de violadores y criminales por jueces corruptos, los escándalos en el gobierno, el gasto injustificado del erario; la ocupación de cargos de dirección en instituciones importantes, que son sectores estratégicos, por personas no idóneas que perjudican al país con su ignorante accionar, ausente de especialización; la licitación amañada  de riquezas naturales  sin considerar obligadamente  que es el futuro de la juventud y que hay preservar con muy meditados contratos elaborados por juristas expertos; el desprecio público  de los hombres honrados.

Me disculpo ante las lectoras y lectores por el largo párrafo debido a la enumeración de situaciones que dificulta la lectura, aunque gramaticalmente  es correcto por la puntuación.

Estas disensiones  pueden destruir lo que mucho esfuerzo y vidas costaron para la mayoría, conviniendo que en los humanos siempre se presentan discrepancias que no deberían llegar a la enemistad en ningún partido político, sea cual fuere; cuando  las rencillas y los odios asumen preponderancia, como son humanos, debemos  convenir que son demasiado humanos.

Debe calar la cordura en los políticos pues sus intereses partidarios son prosaicos en equiparación con los de la patria ¿Surgirá un líder político impoluto que se comprometa a no incurrir en estas causales y ofrecer paz y honestidad al pueblo, gobernando estrictamente para él, como un apostolado?

  • Es abogado, posgrados en Filosofia y Ciencia Política, Interculturalidad y Educación Superior, Arbitraje y Conciliación, Derecho Aeronáutico, Alta Gerencia para abogados, Docencia en Educación Superior, doctor honoris causa en Humanidades, profesor de posgrado.
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