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viernes, 2 / diciembre / 2022

EMPOBRECIMIENTO DE LA PERSONALIDAD CUANDO LOS SERVIDORES PÚBLICOS NO RESUELVEN CONFLICTOS


En un país el considerar las consecuencias de los conflictos por resolver que, en sociedades complicadas aparecen repentinamente, es natural, empero, la población espera la solución inmediata y diligente de los conflictos por los servidores públicos, fundamentalmente por los de orden superior, llámense ministros o viceministros. Esta falencia es la que se repite como una letanía en los diferentes gobiernos que esperan la confrontación antes que el diálogo inmediato a petición expresa del ministerio y la búsqueda de la necesaria y sobreviniente solución.
Cuando se trata a los sectores en conflicto con esa consideración y respeto surge indefectiblemente la paz social
¿Cuáles serán las causas? Los conflictos por resolver suponen un devastador despilfarro de energías humanas, ocasionado no solo por las tímidas, además de dudosas, tentativas de resolverlos o de eliminarlos. Cuando un servidor público con decisión que debería ser la característica de un ministro y sus mandos intermedios, están básicamente divididos por su temor a negociar y enfrentarse en una negociación intelectiva a sectores que pueden ostentar mayor conocimiento de la causa, no pueden dedicar sus energías a nada, son servidores públicos que siempre desean perseguir una o dos metas preconcebidas que no ayudan al diálogo con desenlace en soluciones.
Eso ocurre cuando algunos ministros o sus mandos inmediatos asumen una posición idealizada rayana con la altanería que les hace creer falsamente que pueden saber y destacarse en todos los asuntos de su ministerio. No se puede afirmar que esto no puede lograrse; pero están condenados a fracasar en todos sus propósitos y energías por no saber escuchar atentamente y con interés a las partes y peor, no conceder audiencias cuando se las piden; reconociendo que no conocen los temas y necesitan como servidores públicos que les esclarezcan los mismos.
Si no se acomete esta acción de humildad todas las energías se perderán y persistirá el temor de reunirse con personas que saben y dominan el tema del conflicto con conocimientos y habilidades plenas. Ese enclaustramiento en su despacho enardece a los sectores en conflicto y es el detonante para mayores disturbios y posiciones extremas que, a la postre, perjudican solo a la población con los endémicos bloqueos, que son ilícitos y que la autoridad con coacción no se anima a eliminar.

La pérdida o mala dirección de la energía en un servidor público puede tener su origen en perturbaciones mayores, todas ellas síntomas de conflictos sin resolver. Una de ellas es la indecisión general, que prevalece en asuntos baladíes como los de mucha importancia. Una decisión que se debe tomar y que será irrevocable, es una prueba real y puede dejar al servidor público asustado y agotado.
Gran mayoría de los servidores públicos tienen la impronta de la indecisión y no se dan cuanta que ella los persigue, pese a ello, inconscientemente, hacen lo posible trasuntado en esfuerzos para evitar la decisión. Se demoran impasiblemente enardeciendo a quien o quienes esperan decisiones; dejan que la casualidad los venza o transfieren la decisión a otros.
Usualmente el servidor público que debe decidir utiliza varios modos para ocultar su vacilación y explican con relativa rareza las quejas que escucha acerca de lo que realmente es una perturbación para el bien común de la población.
Dr. Mg. Raúl Pino-Ichazo Terrazas es abogado, posgrados en Filosofia y Ciencia Política, Arbitraje y Conciliación, Interculturalidad y Educación Superior, Alta Gerencia para abogados, Derecho Aeronáutico, Docencia en Educación Superior, doctor honoris causa en Humanidades.

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