LOS DOGMAS COMO ENCUBRIDORES DE REALIDADES

por: Max Murillo Mendoza

La iglesia católica ha prendido velas a Jesucristo durante dos mil años; pero nunca ha cumplido los mandamientos cristianos. La iglesia católica ha rezado de rodillas por dos mil años; pero jamás ha practicado las enseñanzas de Jesús. Ese Jesús rebelde y luchador, nacido en una cuna pobre de campesinos y obreros. Ese Jesús que se estrelló en el Sermón del Monte, con sus mandamientos radicales condenando a los ricos y fariseos al infierno. Porque ese Cristo consideraba que no había que tener medias tintas, para defender a los pobres y desamparados. Que la riqueza era robo y contraria a los designios de Dios.  Esa iglesia, como otras también, han hecho dogma de Jesús, hipocresía de rezos, discursos en nombre de Jesús para encubrir sus propios intereses en la tierra: económicos, políticos e ideológicos.  

Esos dogmas cristianos están condenando en estos días a una niña de once añitos, en nombre de los santos evangelios, a que tenga una vida de madre adulta. Es decir, a serios problemas psicológicos y físicos realmente injustos. La prensa se ha encargado de poner en mesa ese problema, que es de fondo y de terribles magnitudes en nuestra sociedad. Todos los días suceden estos trágicos hechos en contra de niñas y niños; pero que ya no impactan sino pasan como noticias comunes. Como si fuera común la degradación humana que se ensaña con inocentes niños. Pero los rezos hipócritas de cristianos, que sólo son pinta de adorno sepulcral como decía Cristo, otra vez encubren lo que no practican realmente como los mandamientos cristianos.   

La iglesia católica pudo salvarse del infierno si es que no condenaba a la Teología de la Liberación, que fue el intento más sincero en estos dos mil años para redimir en algo a los dogmas milenarios de la iglesia. Pero era lógico que no permitirían herejes y rebeldes al interior de la iglesia. Así destruyeron ese intento de renovación desde América Latina. Hoy sólo quedan esos dueños de los dogmas, casi medievales, que no les importa el paso del tiempo y los profundos cambios que se operan en las mentalidades de las sociedades. Y repiten como papagayos los rezos y cánticos dizque cristianos.   

La niña condenada a un papel de madre, a una edad donde la naturaleza sólo le exige jugar y soñar en la vida, realmente tiene que motivarnos a tomar consciencia del papel de la iglesia en estos tiempos del siglo XXI. Increíblemente utilizan dogmas supuestamente cristianos, que sólo son rezos hipócritas y sepulcros blancos, como les decía Jesús a los judíos de clases altas en su época. Ciertamente las mentalidades son complejas en todas las culturas; pero utilizar niños para justificar dogmas es absolutamente cruel y fuera de toda posibilidad precisamente cristiana.  

Sí, la iglesia debe mirar su propia casa de manera rotunda. Han sobrevivido dos mil años y pues experiencia les sobra. Sin embargo, desde hace mucho necesitan profundos cambios en sus estructuras mentales, en sus estructuras ideológicas. Es decir, en sus estructuras dogmáticas. Ni siquiera el papa argentino les ha ayudado mucho, cuando se esperaba más de él. La historia y el mundo están cambiando a pasos acelerados, y sorpresivamente la iglesia se hace cada vez más retrógrada, más anti diluviana, y retrasada respecto de las miradas religiosas nuevas.  

En esos tumbos y terribles errores, como el obligar a una niñita a cumplir el papel de madre, sólo aleja a los más jóvenes, a las nuevas generaciones que ya  no tienen motivaciones de acercarse a las religiones, ni siquiera como asuntos existenciales. Entonces las iglesias sólo tienen a viejitos y viejitas rezando de memoria, pero ya sin capacidad de acciones en bien de la sociedad. O beatas sin sentido alguno, cuando los tiempos son turbulentos y exigen acciones concretas en favor de los más necesitados.  

La iglesia tiene que salir del dogma, salir a las calles y volver a comulgar con la gente de pueblo, con las nuevas generaciones y enseñar que no basta rezar y arrodillarse para salvarse, sino practicar en serio los mandamientos de Jesús. De ese Jesús histórico y radical en sus enseñanzas que ha sido olvidado y encubierto de rezos y velas sin sentido alguno, sin contenidos realmente religiosos. Sin mensajes cristianos. La iglesia tiene el poder de hacerlo; pero no encuentra la voluntad política necesaria para reaccionar en estos tiempos turbulentos, en estos tiempos exigentes para salvar de alguna manera el destino humano.   

Aquella niñita de once añitos, no sea la excusa de los fracasos de la sociedad y sobre todo de la iglesia católica. Y sólo sirva de desahogo de tanta inutilidad en estos temas cotidianos, donde estamos condenando a miles y miles de niñas y niños a las torturas humanas más crueles posibles. Porque esta noticia debería al menos conmovernos para hacer algo concreto en favor de los niños. Lo demás: rezos y velas, sólo es acto de piedad egoísta, porque lo cristiano es acción y búsqueda de  justicia total. Al menos en lo que proclamaba el Jesús histórico. 

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