Gonzalo Chávez: “Bolivia sigue siendo un país que exporta solo cuatro cosas y que importa todo”

En una entrevista el economista Gonzalo Chávez nos comenta sobre si existió realmente un milagro de crecimiento en Bolivia. El PBI del país altiplánico logró expandirse entre 4% y 5% desde el 2010 hasta el 2018 ¿Se sentaron las bases para unas mejores perspectivas del país o solo se trató de un boom de consumo?

¿Porque se habla de un milagro boliviano?

Creo que ese concepto tiene más de propaganda que de realidad. Cuando Evo Morales ingresa al gobierno, con un apoyo mayoritario de la población, defendiendo varias causas sociales y económicas muy justas que se habían abandonado durante muchos años en Bolivia, lo hace en un contexto económico internacional fabuloso. Ocurren dos hechos que van a explicar en gran media lo que vino después.

En primer lugar, se dio un incremento significativo del precio de las materias primas. Ese incremento implicó algo como US$ 60,000 u US$ 80,000 millones adicionales que Bolivia obtiene de este tipo de bonanza.

¿Y cuál fue el segundo hecho?

Bolivia hasta el año 2006 tenía una deuda externa cercana al 63% del PBI. Cuando entra Morales, los países amigos, la cooperación internacional, y los organismos multilaterales otorgan un perdón de la deuda externa, pasando al orden del 17% del PBI.

Así, Morales entra al gobierno en un contexto externo muy favorable, con precios de materias primas por los cielos y una gran condonación de la deuda externa.

Es en este contexto que se da la que se llamó la nacionalización de los recursos naturales, en especial del petróleo y el gas. Pero que, siendo rigurosos, fue más bien una renegociación de contratos. Hay mucho de narrativa ideológica política muy bien construida, pero que no corresponden a los conceptos antiguos o diferentes que uno puede entender como nacionalización.

La nacionalización en Bolivia en dos oportunidades anteriores significó la expulsión y expropiación de empresas vinculadas al petróleo.

¿Eso no ocurrió durante el gobierno de Evo Morales?

Eso no pasó. Hay una ley elaborada por Carlos Mesa, e implementada por el presidente Hormando Vaca Diez. Es en esa ley que se cambia o se incrementa el impuesto directo a los hidrocarburos. Esa ley explica porque cuando subió el precio del gas durante el gobierno de Morales se capturaron mayores recursos del sector petrolero. No fue la nacionalización.

¿Cómo fue la nacionalización de hidrocarburos?

En mayo del 2006, viene la nacionalización de Evo Morales, que sobre todo fue una reformulación de contratos. En primer lugar, las empresas petroleras siguen en Bolivia. No se fue ninguna. Lo que ocurrió fue que se renegoció el contrato, dando una mayor participación al estado boliviano.

Durante toda su campaña, Morales dijo que las transnacionales se llevaban el 82% de los recursos y dejaban solo el 18% para Bolivia. Eso nunca fue así. El margen era mucho más estrecho. Por eso es que las transnacionales no salieron de Bolivia, aunque Morales dijo después que la proporción se había invertido, pero eso tampoco ocurrió.

¿Y que pasaron con los ingresos fiscales?

El Estado recibió muchísimo dinero, pero recibió más dinero por el impuesto directo a los hidrocarburos que de la propia nacionalización. La nacionalización no trajo mayores recursos. Lo que si trajo mayores recursos fue la ley de hidrocarburos y esa ley no la hizo Morales.

El gobierno del exmandatario recibió mucho dinero e implementó un modelo primario exportador, una fuerte inversión estatal. Se retoman algunas otras empresas estratégicas, de telecomunicaciones, de electricidad. Aunque en realidad el Estado compró la parte la participación de las transnacionales para tener el control de las empresas.

¿Y que paso con la economía??

Aprovechando esa bonanza externa se registraron tasas de crecimiento muy importantes. Morales siempre tuvo un discurso de que el socialismo “estaba llegando en la esquina”, pero en la práctica es el viejo capitalismo de Estado que controla los recursos naturales.

Diversos sectores privados ganaron mucho. Tuvimos un boom construcción. El sector comercial creció brutalmente.

Bolivia solo exportaba US$ 3,000 millones al año el 2006, e importaba otros US$ 3,000 millones. Esa era la dimensión de la economía boliviana, con un PBI aproximado de US$ 10,000 millones a US$ 15,000 millones. Muy pequeña.

Cuando viene la bonanza, el PBI sobrepasa los US$ 40,000 millones y las exportaciones suben a US$ 13,000 millones y las importaciones hasta los US$ 10,000 millones.

¿Que tasas de crecimiento se dieron en los primeros años del gobierno de Morales?

El gobierno insistió mucho en el concepto de solo del PBI. Este creció por encima del 5% y el 2013 tuvo un máximo 6.8%. El PBI es importante, pero no es lo único. Fue una burbuja de consumo, aparecieron los supermercados, los malls y mucha gente confundió “gordura” de consumo con desarrollo.

Bolivia sigue siendo un país que exporta solo cuatro cosas, y que importa todo y ese boom de consumo se agota a partir del 2014. Los problemas de la economía boliviana no empezaron el 2019 con la crisis y salida de Morales, empezaron el 2014, con los precios de las materias primas a la baja.

¿Que pasó en ese entonces?

Se produjo una crisis de balanza de pagos, crisis comercial, de déficit público y se descubrió que estábamos en problemas. ¿El gobierno se preparó, diversificando la producción teniendo otro producto para exportar durante ese período? No. Se dedicó a desarrollar proyectos de infraestructura, alguna buena, pero mucha infraestructura inútil.

También creció brutalmente el sector informal. Gran parte del éxito de Evo Morales se debió a que el 80% del empleo en Bolivia respondía al sector informal. Más de 65% de las Industrias están en sector informal.

¿Y se redujo el nivel de pobreza?

Hay muchas formas de medir la pobreza, pero el gobierno siempre utilizó el ingreso. Evidentemente cuando se miran los ingresos, estos mejoraron en ese tiempo, y la pobreza extrema bajó.

El 80% de la gente que mejoró sus ingresos, pero tenía un trabajo informal de bajísima productividad. La pobreza medida por ingresos se redujo de manera importante, pero esa mejora se concentró sobre todo en los sectores informales, comerciales y de servicios. Las personas que mejoraron su situación pasaron a un nivel qué se conoce técnicamente como pobreza fronteriza. Cuando vino la crisis, esas personas volvieron inmediatamente a ser pobres.

Pero si se mide pobreza a partir de otros indicadores, como por ejemplo, con el índice de desarrollo humano que hace el PNUD, de Naciones Unidas, se ve que el acceso a salud y educación, a saneamiento básico, no han cambiado significativamente en Bolivia. Y lo hemos visto ahora con la pandemia.

Bolivia sigue teniendo serios problemas de calidad de trabajo, de acceso a la salud, de educación de calidad.

¿Morales no supo aprovechar el alza del precio de los commodities?

Lo que pasó es que no se hicieron reformas estructurales. Se gastó el dinero en la fiesta del consumo y no hizo desarrollo productivo. Otro elemento que el gobierno dice siempre es que la distribución del ingreso mejoró, pero ese dato no se conoce porque en Bolivia no hay datos sobre riqueza.

En Bolivia, los ingresos evidentemente han mejorado, pero no se puede concluir si la brecha entre ricos y pobres ha disminuido.

En Bolivia se sigue hablando de la industrialización de los recursos naturales. Eso es una trampa que lleva 200 años. Dar valor agregado a la materia prima es un cuento chino. El mundo está en la cuarta y quinta revolución y unos quieren tener la primera basada en recursos naturales. Es una locura.

¿La nacionalización funcionó para tener réditos políticos pero no para el desarrollo de Bolivia?

Funcionó para crear un proyecto de poder populista. No funcionó muy bien para generar desarrollo. No funcionó para convertir Bolivia en una potencia gasíferas. Ahora estamos con dificultades para abastecer el mercado interno y el externo de Brasil y Argentina.

¿Cuál es ahora el potencial de la industria de gas de Bolivia?

No se realizaron las inversiones suficientes. Las petroleras no se fueron, pero no invirtieron a la velocidad suficiente en nuevos campos. Esa visión que se tenía de que Bolivia era una maraña de ductos ya no es más.

¿Y cómo va el proceso de la nacionalización del sistema de pensiones?

Esa estatización se va a conocer como la estatización a cámara lenta.

¿Ya se pudo completar?

Se creó una ley hace más o menos 11 años, que decía que las AFP pasarían a manos de una gestora pública. Y esa gestora pública se iba a encargar de las pensiones. Once años después y las AFP siguen aquí. El argumento central es que hay un problema de base de datos, de software.

¿Como será para cuando les toca administrar eso fondos?

Si no han podido en 11 años traspasar la gestión. No sé cómo podrán hacerlo.

Y después de todo, ¿Cuál es su perspectiva sobre la economía boliviana?

Más de lo mismo, es decir; ahora estamos nuevamente con los precios de las materias primas al alza, y vamos a pensar que estamos haciendo las maravillas del planeta. Se sigue con el modelo primario exportador que vive un poco de las rentas externas, qué genera ciertas aprobaciones, pero en lo referente a desarrollo productivo, desarrollo tecnológico, innovación, creatividad, empleos de calidad, diversificación productiva, no hay nada.

Se va a seguir hablando de la industrialización y culpando a los extranjeros.

Es un problema de productividad, de competitividad y yo no soy muy optimista de que se salga de esta situación, salvo que haya un cambio muy radical. /portal Diario Gestión

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