Y… ¿NO SERÁ USTED LIBERAL?…

En estos tiempos que en vivimos, principalmente en Bolivia, se ha convertido un cliché denostar al liberalismo y mejor si es al neo. El manual de rigor, especialmente del populismo, dicta pues que en cualquier discursito o intervención pública debe dársele muy pero muy duro, achacándole de todos los males de la humanidad, etc.

Pues bien, ya bien DYER había dicho que: «Lo desconocido es el lugar donde se produce el crecimiento”, les recomiendo –lo estoy disfrutando estas semanas-: “El Manual Liberal” (Ed. Antonella Marty, VVAA; Deusto, Barcelona, 2021), entre otras la ponencia “Por qué ser liberal” escrita por Tom. G. PALMER del Instituto Cato. Empieza, desarrajándonos con que: “Es probable que en casi todos los aspectos de su vida, usted actúe como liberal”,pues respeta a los demás y sus derechos, puede le den ganas de golpear a alguien que dijo algo muy ofensivo, pero su buen juicio es más fuerte y se aleja o responde con palabras; es decir, vive su vida y ejerce su propia libertad con respeto por la libertad y derechos de los demás.

Remata razonando que una de las nociones más importantes de esa forma de ver el mundo, radica en reparar que los demás no me pertenecen. Entre otras, ser liberal no significa únicamente no violentar los derechos de los demás, sino también armarse mentalmente para respetar y defender no solamente su propia libertad, sino la de otras personas (que no siempre pensarán o actuarán como uno). Implica preocuparse por la libertad de todos, respetar los derechos de los demás, aunque no estemos de acuerdo con sus acciones o sus palabras.

Enseña también que ser liberal acarrea entender cómo se crea la riqueza: no por medio de un político de turno que da órdenes, sino gracias a personas libres que trabajan juntas, inventan, ahorran, invierten, compran y venden, sobre la base del respeto por la propiedad, es decir, por los derechos de los demás. Por si fuera poco, los liberales creen en el estado de derecho, es decir en normas que se aplican a todos, en lugar de adaptarlas a las preferencias de quienes ostentan el poder, pues las reglas de las sociedades libres no se diseñan en beneficio de determinadas personas o grupos, sino de todos los seres humanos, independientemente de su género, color, religión u otras características. Se comporta, entonces, como liberal.

Las sociedades libres se basan no en la fuerza impuesta por algún polítiquillo de turno, sino en reglas claras aceptadas por casi todos, pues utilizar la fuerza para someter o controlar áreas personales a la voluntad de un gobernante, dictador, presidente, comité, legislatura o burocracia, importa reemplazar orden por caos, libertad por fuerza y armonía por discordia.

Los liberales mantenemos un saludable escepticismo sobre el poder y la autoridad, basados en la idea que los derechos de todos, están a salvo, sólo si el poder tiene límites y, ello implica necesariamente la existencia de un estado de Derecho, la antípoda del absolutismo que defiende la idea que los gobernantes tienen poderes ilimitados, es decir, pueden meterle no más. Como están convencidos que el poder siempre debe tener límites, trabajan para establecerlos, con el fin que las usuales tentaciones de poder arbitrario se sometan al estado de Derecho, para limitar todo tipo de violencia, pues todo liberal es alguien que está convencido de la presunción de libertad.

Los liberales defienden el principio de voluntariedad, no en la fuerza (casi siempre bruta, yaparía de mi parte). No creen que el estado sea algo mágico que podrá resolverlo o incluso proveerlo todo, sino se focalizan en lugar de lo que debe hacer el estado, en lo que las personas podemos hacer, actuando en planos de cooperación y teniendo siempre presente que nadie, incluso los gobernantes ocasionales libremente elegidos en elecciones justas, jamás están autorizados para situarse por encima de los demás y menos, podrían tener poderes extraordinarios para hacer lo que les venga en gana..

Así las cosas, PALMER enseña: “Los liberales creen en la libertad y la defienden: la libertad de pensar, de trabajar, de comportarse como uno prefiera, siempre y cuando respete la libertad de los demás. Creen en un mundo en el que cada persona sea libre de buscar su felicidad, sin necesitar permiso de nadie, para ser, actuar ni vivir, y trabajan en pos de eso”.

Y entonces: ¿No será usted liberal?…

 

por: Arturo Yáñez Cortes

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