Todo el mundo sensible está profundamente preocupado y en estado de empatía por las mujeres afganas, por la brutal violencia de los talibanes que, además de restringir toda libertad sexual y de apariencia en el vestir que es un derecho fundamental, ahora, estos sujetos dominados por la demencia, osan prohibir la actividad deportiva a niñas, adolescentes y mujeres adultas. Más grave aún es el fin de la educación para mujeres en las universidades privadas que deben colocar un biombo en las aulas para separar a los hombres y mujeres, asignando preferencia a los hombres.
También quedan conculcados para las mujeres el derecho a la educación, al trabajo y a la participación en la política. Los talibanes han creado un ministerio de la virtud y represión al vicio ¿Será una virtud discriminar tal cruelmente a las mujeres? El Sharia que lo presentan como excusa de tan irracionales medidas es muy ambiguo en su interpretación y ambiguo significa incierto, dudoso, poco claro y que admite varias interpretaciones, ¿Quién debe corregir estos inauditos ilícitos contra la mujer que zahieren sus derechos fundamentales? Es el mundo que debe restringir la ayuda internacional a los talibanes, empero, para recibirla aquéllos alegan que se destina para el pueblo.
Los talibanes harán caso omiso a las posibles sanciones que le puedan imponer por estos extravíos mentales contra la mujer, mientras otros países de la misma mentalidad religiosa como Pakistán, Qatar y otros importantes no fijen las líneas rojas respecto al tratamiento a las mujeres.
No corresponde a la condición humana y la elevación del espíritu introducir la violencia, discriminación, crueldad y desprecio al ser más importante de la creación por la sola consigna de un misticismo religioso aberrante. La mujer tiene enemigos por insensatez, por dogmatismo, racismo y discriminación; son aquéllos que no entienden ni entenderán la dimensión de la justicia y pertinencia de las demandas de igualdad plena.
Los talibanes no son mentalmente capaces de liberarse de su estado larvario de obrar solo por instinto, censuran la mujer por su inconformismo y dejar su rol sumiso y dependencia al hombre, sin embargo, la necesitan como objeto sexual debido a su limitación de poder conquistarla con sus propias virtudes y respeto inmaculado a ella. La única manera de relacionarse con una mujer es por la fuerza que genera maternidad y vástagos que pensaran igual que su progenitor.
El valor de la mujer en esos ámbitos geográficos tan difíciles se demuestra en sus esfuerzos intelectuales silenciosos, aquéllos que los soporta y sufre con amor por su indeclinable e inderogable inclinación hacia la igualdad y a la verdad.
Estas injusticias, intolerancia y crueldad demostrada hacia las mujeres en el pasado y, paradójicamente en la actualidad, debido a que se cree en el progreso sociológico, empero, mientras no se consolide la igualdad plena de las mujeres, aquel presunto progreso es una quimera.
por: Raúl Pino-Ichazo Terrazas, abogado, posgrados en Interculturalidad y Educación Superior, Filosofia y Ciencia Política, Alta Gerencia para abogados, Derecho Aeronáutico, Arbitraje y Conciliación, Docencia en Educación Superior, doctor honoris causa con tesis aprobada.





