LA SEGURIDAD VIAL

De manera casi permanente/reiterativa y en este mismo espacio Editorial, se emitieron varias sugerencias para coadyuvar, las tareas que desarrolla el Organismo Operativo de Tránsito cuando debe lidiar con ciudadanos indisciplinados, léase, peatones o conductores de motorizados. Lo evidente es que en ambos sectores hay un desconocimiento total del cumplimiento de normas, que por falta de adecuada socialización, se convierten diariamente en caos para quienes convivimos en la ciudad de Tarija.

En ese sentido, diremos que no existe educación ciudadana sobre este álgido asunto y, esto se observa en las frecuentes infracciones que con mayor incidencia corresponden a los conductores de vehículos de servicio público, que ignoran el reglamento de Tránsito y conducen peligrosamente en las calles/avenidas de la ciudad y las convierten en pistas de carrera en las que se suman muchos accidentes, con saldos de víctimas fatales.

Las vías de acceso a la ciudad que no son sino prolongación de las carreteras que nos unen con otros distritos, son las que mejor se prestan a las peligrosas ‘carreras’ de toda suerte de movilidades, especialmente las flotas y esas vagonetas llamadas ‘surubi’ que llegan por diferentes accesos y que tal pareciera deben hacerlo en contados minutos como si de ese tiempo dependiera la razón de su servicio.

La avenida más peligrosa, fuera de la Circunvalación, es la que lleva a Tomatitas, que conectan en el Norte con la carretera a La Paz y son las de mayor tráfico y con doble vía entre la ciudad y la provincia Méndez, en esta última se han producido fatales accidentes atribuidos a exceso de velocidad y falta de precaución de chóferes que además trasladan pasajeros.

Se ha observado que en algunos sectores, los funcionarios de Tránsito han dispuesto el agregado de los ‘reductores de velocidad’ que no son otra cosa que los ‘rompe muelles’ que obligan a los imprudentes conductores a reducir velocidad y cuidar de esa manera la integridad física de peatones y pasajeros, sin embargo se olvidaron de regular la velocidad con señales verticales que adviertan con la distancia necesaria la existencia de los reductores o con pintura y los llamados ojos de gato fosforescentes en el asfalto para la conducción nocturna, de manera que se haga más seguro el cruce de personas en esas vías y se eviten colisiones entre motorizados cuyos conductores ignoran que están transitando por avenidas donde la velocidad máxima no debe exceder de 50 kilómetros por hora, aspecto que además debería ser controlado frecuentemente por efectivos de Tránsito y con el uso de medidores de velocidad que al confirmar exceso de los límites permitidos tendrían que sancionar a los infractores.

En tal sentido se hace necesaria una observación auto crítica por parte de Tránsito y de los encargados viales, lo cual les permitiría verificar que no se respeta en lo más mínimo, la escasa señalización existente que además tiene prohibiciones muy concretas.

 

 

por: Julio Vaca Guzmán del Carpio / fundador de lavozdetarija.bo

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