La jubilación de Adrián Oliva

Como ya hiciera su antecesor en el cargo Lino Condori, el ex gobernador Adrián Oliva se desvaneció de la esfera pública tras perder la batalla electoral en la que el pueblo tarijeño decidió no renovarle en el cargo.

A partir de los resultados de los comicios, poco o nada se sabe de Adrián Oliva. Ninguna aparición en los medios de comunicación, ningún mensaje en los perfiles de sus diferentes redes sociales, ninguna respuesta a quienes le acusan de no haber sabido manejar las arcas públicas y dejar al departamento de Tarija en una situación crítica. Nada. Como si la tierra se lo hubiera tragado.

Tal vez le hayan aconsejado mantenerse al margen de la esfera pública para aparecer más adentrada la gestión cuando el actual ejecutivo haya descubierto algún flanco por el que atacar. O quizás, siga todavía reflexionando sobre cómo le lograron arrebatar el Gobierno departamental a pesar de poseer todo el control mediático y un aparato propagandístico que lo hubiera firmado el mismísimo Goebbels.

Adrián Oliva llegó al poder por un cúmulo de casualidades: la fallida estrategia del Movimiento Al Socialismo con el candidato Pablo Canedo, la irrupción de las redes sociales en la campaña electoral, la falta de candidatos sólidos entre las agrupaciones opositoras y el anhelo de cambio tras la amarga experiencia del largo interinato del MAS en la Gobernación de Tarija.

Una vez en el Ejecutivo departamental Oliva no supo mantener el equilibro y quiso hacer valer su figura por encima de cualquiera otra. Rompió con Camino Al Cambio a la menor discrepancia al interior de la alianza. Se deshizo también de su aliado Luis Alfaro al apartarlo de la Gobernación en el ecuador del mandato, y sacó de la coalición a otros actores pertenecientes a Unidad Nacional.

De igual forma, buscó obstaculizar y bloquear la gestión del entonces subgobernador de Cercado y hoy alcalde, Johnny Torres, parte integrante también del pacto Unidad Departamental Autonomista. La jugada fue un tiro en el pie y lejos de cercenarle las alas, el lance aupó a Torres a la victoria en el Municipio.

El único que se salvó de la quema durante la gestión fue Wilman Cardozo, asambleísta departamental a quien Oliva concedió excesivas atribuciones extra oficiales. Sin embargo, el sino del chaqueño en los comicios subnacionales fue idéntico al del ex gobernador.

En el ámbito nacional, la traición también estuvo presente. Modificó su apoyo a la candidatura de Carlos Mesa, con quien fue viceministro de Régimen Interior, por el respaldo a la ex presidenta interina Jeannine Añez, que a la postre ni siquiera participó en los comicios nacionales. Un error de cálculo que puso en evidencia la ligereza con la que Oliva abraza a sus socios.

En cuanto a los resultados tangibles, el ex gobernador cuenta en su haber varios logros importantes como la conclusión de una veintena de tramos carreteros, la conclusión del Hospital Materno Infantil, la piscina y el velódromo de la Villa Olímpica o la planta de tratamiento de aguas residuales en concurrencia con la Alcaldía de Cercado.

No obstante, la sombra de la corrupción estuvo también presente a lo largo de su mandato. El vivac fantasma del Dakar, la adquisición de los folder de cuero, (escándalos revelados por La Voz de Tarija) los audios de supuestas irregularidades en la adjudicación de licitaciones en Setar, o los diferentes procesos iniciados por la Fiscalía conforman el cuadro de claroscuros que trazó Oliva en sus cinco años de gestión.

Han pasado tres meses desde que el líder de Todos saliera de la Gobernación tarijeña por lo que todavía es pronto para aventurar el devenir de Adrián Oliva en la política boliviana. De momento, tanto él como su círculo más cercano guardan silencio. Otros, como su compañero Alan Echart, han preferido en cambio saltar del barco y blindar su acomodo en las instituciones departamentales.

En cualquier caso, el ex gobernador no va a tener fácil tejer alianzas para futuros proyectos políticos en el departamento y ha de trabajar arduamente si opta por querer liderar una propuesta en solitario. El éxito o fracaso de Óscar Montes como gobernador es otra de las variables con las que deberá saber jugar Oliva a cinco años vista.

Sea como fuere, el tiempo dirá si la derrota de Adrián Oliva ha sido solo un receso en el camino o una jubilación política anticipada a los 40. 

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