CAMBIOS QUE HAY QUE HACER URGENTES

Newspaper WordPress Theme
spot_img

Probablemente no estemos preparados aun para los argumentos teóricos; pero los momentos que vivimos en Bolivia nos exigen a gritos cambios, que la política actual ya no es capaz de ver y sentir, pues porque sus coordenadas son las mismas desde hace un siglo por lo menos. Esos cambios son urgentes, como decisivos. Si el mundo político no percibe, de todos modos se darán por el empuje de la sociedad y su fortaleza creativa.

 

Los jóvenes están exigiendo cambios rápidos y urgentes en las políticas de Estado, que siempre son lentas, aparatosas, burocráticas y corruptas. Respecto de lo laboral en primer lugar. El ministerio de trabajo es un elefante blanco desde siempre, nunca ha tenido la capacidad de hacer nada en favor de la legislación laboral, y los jóvenes se mueven en un mundo cada vez más precario en sus fuentes laborales. De nada sirven las nuevas olas de modelos laborales, como por ejemplo en el mundo de la gastronomía que ha revolucionado totalmente el mundo de la cocina en Bolivia; pero no se respetan nada de lo que está escrito en la ley, como siempre. Los sueldos de la mayoría de los negocios de centros de comidas o  restaurant son muy bajos, ni siquiera se respeta el salario básico.

 

En centros de negocios o tiendas comerciales, de la misma manera no se respeta nada de la normativa boliviana respecto de los derechos laborales. Así, los jóvenes se mueven en mundos laborales precarios, sin esperanzas de crecer ni organizarse en sindicatos para sus reclamos. Ni qué decir de apostar a involucrarse en instituciones más seguras y sostenibles, como el magisterio por ejemplo, donde gran parte de la mayoría de los maestros son viejos, o por el miedo a los bajos ingresos de la jubilación prefieren seguir de profesores hasta demasiado viejos.

 

Por tanto, se debe cambiar con urgencia las normativas o las leyes laborales, para permitir a millones de jóvenes contar con herramientas legales a su favor. En realidad, los jóvenes en Bolivia están condenados al fracaso o sólo tienen como oportunidad el ingreso a la política tradicional, que es corrupta y totalmente antilegal desde todos los puntos de vista. Los actuales candidatos a los municipios del país, y gobernaciones, tienen que ser los principales actores desde sus regiones para estos cambios urgentes. Pero hay demasiados corruptos e ignorantes en esas candidaturas.

 

Hay también la urgencia de cambiar totalmente las leyes en favor de las mujeres. O al menos mejorar las normativas de las leyes que actualmente hay. Somos testigos que todos los días asesinan y golpean a sangre fría a muchas mujeres. Los violadores y abusadores tienen la gracia de la impunidad boliviana. De sus cómplices parlanchines desde la política, que son los  más peligrosos, porque se encargan de dorar la píldora para no cambiar nada.

 

Por otro lado, los efectos del cambio climático que son aterradores y dramáticos, requieren cambios profundos en las leyes y la política boliviana. Las mentes políticas depredadoras del desarrollo y progreso, sean de izquierda o derecha son lo mismo, ya son caducas y atrasadas como destructoras para la convivencia civilizada de humanos y naturaleza. Mentalidades cavernarias que sólo tienen como resultados la destrucción total de la naturaleza, y la invasión de cemento, piedra y ladrillo por todos lados. Los futuros alcaldes lo único que ofrecen a la ciudadanía es más destrucción de la naturaleza. No recuperación de la calidad de vida, no recuperación de la naturaleza: más comida chatarra, obras faraónicas brutalmente destructivas y por supuesto más desarrollo y progreso al infinito. Se requieren cambios profundos en la manera de pensar y ver la vida, como tenían nuestros pueblos ancestrales hoy totalmente contaminados de capitalismo socialista depredador y destructivo.

 

En realidad nuestro país debería exigir otro cambio de la Constitución. Precisamente para mejorar o cambiar todos estos aspectos que con urgencia pide la sociedad, por lo que la política actual ya no es capaz de responder pues sus raíces pertenecen a otra era y mentalidad, ya superada por el tiempo y la historia. A esa mentalidad mecanicista del siglo XIX, del desarrollo y progreso al infinito, como dioses de la destrucción de la naturaleza y la calidad de vida. Deberíamos encaminarnos a otra constituyente con urgencia, porque esa es la realidad de nuestro país. Lo que hay ahora ya no funciona.

 

Las nuevas generaciones, los jóvenes actuales contaminados por el capitalismo salvaje, por el socialismo totalitario y degradante de otras maneras de ver la vida, tienen que empujar el carro de la historia a nuevos derroteros, totalmente distintos a los que hoy existen. La sociedad civil está abandonada por las instituciones actuales, que no son garantía de nada sino de más destrucción entre nosotros mismos. Más visiones guerreras ideologizadas de muerte y venganza total. Mentalidades que tenemos que superar en colectivo, dando muerte a esas mentalidades que sólo ofrecen más fracasos, como destrucción de la naturaleza.

 

Cambios urgentes, ante la desesperanza colectiva que por ahora no tiene otros referentes más humanos y esperanzadores, sino más de lo mismo: tradicional, modernista y caduco.

 

 

por: Max Murillo Mendoza 

spot_img

Artículos Relacionados

LAS MÁS LEIDAS

spot_img
spot_img