Raúl Pino-Ichazo Terrazas MENORES SON HOY SUJETOS SOCIALES EN BOLIVIA
viernes, 12 abril 2019 - 06:00 AM - La Voz de Tarija
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Los análisis de situación de los años 1990-2.000 indicaban que el país  vivía una profunda crisis social general que afectaba a las familias y menores  e influían en la inserción y forma en que éstos permanecen en ellas. Indicaban además  que las cuatro categorías como manifestación de pobreza en la cual están insertos los menores  en circunstancias difíciles como el trabajo, las estrategias de sobrevivencia, el maltrato como expresión de violencia general; el abandono que se expresa en la existencia de menores  institucionalizados y de la calle.

Continúan los  análisis refiriendo que la crisis  ha afectado con fuerza a la población campesina y el impacto es más visible  en las principales ciudades. Consecuentemente toda esta retahíla de apreciaciones de esa época  servirán para confrontar la verdad que emerge de la profundidad y que se dejen de reflejar estos hechos verosímiles como actualidad.

Quizás es la incontestable tendencia  política dogmática y la obsesiva proclividad de  dañar al adversario político que impide extraer conclusiones de lo realizado hasta ahora en estricta correspondencia a la realidad.

Durante la última década  se han promulgado leyes de avanzada para la protección a los menores y la creación de organismos  que las implementen. Este avance jurídico es excepcional e incomparable con otras gestiones de gobierno anteriores.

El trabajo infantil  está por fin controlado, sobre todo en las minas y en las zafras, aunque se debe asentir que  existen todavía infractores, empero, lo cardinal es la existencia de un cuerpo legal y organismos que actúan bajo presupuesto para asegurar su continuidad y la supervisión permanente; realidades positivas  debido a que su gestión y objetivos protegen al menor integralmente, entonces, no se suscita la negligencia de gestión.

En lo tocante al maltrato  a los niños, niñas y adolescentes, sucede similar acción que con el trabajo infantil; se motiva y conciencia a la ciudadanía, a través de diferentes campañas por medios de prensa  convencionales, a denunciar el maltrato infantil que, siendo evidentes, sobre bases legales es permisible desentrañar de su hogar al niño o niña maltratados y situarlos en un hogar seguro y estable.

La inclusión es una medida excepcionalmente acertada y que restablece la justicia social de la igualdad plena de todos los bolivianos y beneficiados son la mayoría del país, es decir, los discriminados, olvidados y desposeídos. Se restaña una gravísima inequidad que se retrotrae a la fundación de la Republica.

A los campesinos que constituyen la base agropecuaria de Bolivia, se les dota progresivamente y bajo un plan establecido de agua y energía eléctrica; asimismo inversiones de riego  en las cuales se destina millonarias sumas, de la misma forma en el importante rubro del saneamiento. Estas realidades patentizan verazmente la desatención de otras gestiones.

La atención  a los invaluables campesinos no se detiene en su desarrollo ya que con la política de construcción de caminos y carreteras se está incluyendo a las comunidades campesinas a estos adelantos viales para facilitarles un transporte moderno de sus productos y liberarlos de un tácito soterramiento por la lejanía.

Respecto a los derechos de todas las mujeres de Bolivia como los seres más importantes de la creación,  aquéllos quedan reflejados en leyes modernas y de avanzada para atenuar y finalmente erradicar las agresiones físicas  hasta decantar en el feminicidio. Estas leyes draconianas asumen la característica de procesos de abreviación penal y están en plena vigencia.

Todo lo expuesto no existía en otras gestiones como cuerpo legal e implementación del mismo y el personal necesario pues lo vital para un Estado es la disposición de leyes  acordes a la evolución de la población y sus estratos, así como para combatir el perfeccionamiento de los delitos.

Los menores en Bolivia son sujetos sociales y viven hoy en un ámbito de protección y sin ufanamientos se debe  continuar con la formación cada vez más profesional y técnica de personal porque el delito no cesa, para el tratamiento del trabajo infantil, las agresiones violentas y psíquicas a las mujeres y niñas, el feminicidio, el abandono y el maltrato a los menores.

Por: Raúl Pino-Ichazo Terrazas 

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