Jorge Siles Salinas: cien años de un notable pensador boliviano

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Por: Aarón Mariscal 

Este 28 de octubre, se cumplen cien años del
nacimiento en La Paz de un pensador
boliviano de talla universal: don Jorge Siles
Salinas. Él decía: «Sería en vano esperar que
la gratitud pudiese brotar en almas carentes de
generosidad». Tratemos, pues, de ser
generosos y agradecer su legado dedicándole
unos modestos párrafos de homenaje; ¡aunque
él se merece mucho más!

Siles fue un hombre multifacético: filósofo,
abogado, catedrático, diplomático, político e
historiador. Así, su inquietud por servir a
nuestra patria se manifestó en diversas áreas,
o como decía él: «La lealtad es contagiosa,
opera como un mensaje fraterno que tiende a
envolver a los demás en una misma intención
de servicio a una causa». Leal al bien común
de la sociedad y al precepto de amar al prójimo,
como buen cristiano, supo sacrificarse por las
necesidades del país que lo vio nacer.

Para introducirnos a su pensamiento, podemos
consultar algunas de sus obras: Ante la
historia (1969), La independencia de Bolivia
(1992) y Sí, el mar (2012). La primera
reflexiona sobre lo caóticas que son las
revoluciones y lo importante que es honrar a
nuestros antepasados imitando lo bueno que
hicieron, para no dejarnos cegar por las
ideologías destructoras que fracasan en
imponer sus utopías. La segunda obra nos
explica las luces y sombras de la guerra de
emancipación en nuestro país, explicando las
acciones de sus protagonistas y dejando
entrever lo dolorosa que fue esa contienda
fratricida que dio lugar al nuevo Estado
boliviano separado de la monarquía hispánica.

 

La tercera nos invita a pensar acerca de la rica
identidad común que nos une a los
hispanoamericanos, tomando como referencia
el caso concreto de las difíciles pero necesarias
relaciones entre Chile y Bolivia.

De sus múltiples y provocadores escritos, se
desgajan algunos ejes de pensamiento: la
crítica a la idea de progreso indefinido, la
defensa de la herencia hispánica y la
necesidad de fomentar las humanidades en
un mundo decadente obsesionado por lo
técnico. Siles nos invita a cuestionarnos si
realmente el mundo va tan bien como parece,
entre tanta obsesión por la innovación, o si hay
cosas que debemos reconsiderar, pensando
mejor en los éxitos de nuestros ancestros para,
inspirados en ellos, servir mejor a la sociedad.
Considerando esos aspectos, podríamos
calificar a Siles como un pensador
contrarrevolucionario.

Algunos podrían atribuir a Siles un pesimismo
existencialista, pues critica mucho la
mentalidad moderna antitradicional, pero lo
cierto es que él, como católico coherente con
su fe, entendió que no todo estaba perdido.
Supo ver la luz al final del túnel, y fue ese
ímpetu vital el que lo movió a aportar en todas
las áreas en las que aportó a nuestro país,
aprovechando lo bueno de las cosas nuevas y
descartando lo malo. Supo esperar el fruto del
esfuerzo, o como él mismo decía: «La
esperanza: he aquí la palabra en que se cifra
la visión cristiana de la historia».

Por eso y más: ¡gracias, Jorge Siles Salinas!
Dios premie sus esfuerzos por un país mejor
permitiendo que propaguemos más su vida y
obra, e ilumine la mente de muchos bolivianos
para que, siguiendo su ejemplo, traigamos un
mejor futuro a nuestra patria.


 

Lic. en Ciencias de la Comunicación y docente
universitario.

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