Ernesto «Sapito» Mealla uno de los grandes exponentes de la música chapaca

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El Sapito cantor de Tarija, Ernesto Mealla,  es una de las voces más representativas del valle tarijeño. Desde hace más de 50 años viene haciendo música para no sólo alegrar el corazón de quien baila sino preservar la música chapaca con el paso del tiempo, lo avalan una larga trayectoria con éxitos que suenan en cada fiesta y festival por su picardía y alegría.

El conjunto 23 de marzo fue su manera de iniciar en el mundo de la música, Ernesto considera que esos años para la música tarijeña fueron maravillosos, la tierra y sus hermosos paisajes eran inspiración para propios y extraños.

“En 1965 empiezo a cultivar el folclore, me inicié con el conjunto 23 de marzo en el barrio de Villa Avaroa, del 65 al 66 hice el servicio militar, pero seguía cantando yo con el conjunto, nos hemos presentando en tantos lugares en aquellos años era una maravilla hacer música, pero música genuina, de tierra adentro, con sentimiento, así nacían los cantores hace años”, señala el sapito cantor.

Años más tarde, se conforma la agrupación Los Trovadores Chapacos que, con personalidades que ahora son parte de la historia de la música como él mismo, se formaron con el profesor Pastor Achá Martínez.

“En 1971 decidimos conformar el conjunto de Los Trovadores Chapacos, bajo la dirección del profesor de música Pastor Achá Martínez, este grupo se conformaba de los siguientes personajes, en la primera guitarra está Roberto Loza, primera voz Tomás Jerez, Domingo Jerez en tercer alta y mi persona era la segunda voz, comodín”, explica Ernesto.

Para 1982, el sapito decide unirse a sus hermanos los ya famosos Cecilio y Vicente, con esta unión nacen los legendarios Sapos Cantores de Tarija, con canciones como La Alegría de Volver, la Redoblada, Sapos Cantores por Siempre entre otras quedaron plasmadas en el recuerdo de Tarija como hito de la cultura criolla.

“Canté con los Trovadores hasta el 1982, ese año paso a incorporarme con mis hermanos, Vicente y Cecilio, nacen los legendarios Sapos Cantores de Tarija, me lleno de orgullo y agradezco a Dios de poderme haber dado la oportunidad de estar a lado de mis hermanos, por lo menos hacer algo de música con mis hermanos, ni en mis sueños pensaba que me iba a unir con mis hermanos, pero el destino nos unió”, señala.

Luego el Sapito menor decidió buscar un camino en la República Argentina, por la difícil situación económica en la que se encontraba el país en 1984, buscando mejorar la realidad de su familia por lo que inició su vida ahí pero la música jamás la dejó, llegando a cantar en casi todas las provincias del gran país vecino.

“Estuve hasta el 2005 en la Argentina, terminaron de estudiar mis hijos y decidí volver a mi amada Tarija, ya me sacrifiqué por demás ahora quiero gozar, quiero hacer lo que más me gusta. Justo ese año grabé El Picaflor, fue un éxito y por eso decidí quedarme, luego salió La Rompe Rompe, luego salió Ladrón de Amores, Las Empanaditas, tantas cosas que hice… Me siento muy orgulloso de mi carrera que hice hasta el momento”, manifiesta el Sapito.

Para el cantor la clave de la inspiración es el ser amigo de la gente, escuchar sus historias y como era Tarija en los años dorados.

“La clave para inspirarse es ser amigo de la gente, escucharla. Por ejemplo mi persona es muy amiga de la gente criolla, la gente que verdaderamente sabe hablar el castellano a nuestra manera, el lenguaje puro de nuestra tierra, eso es lo que me inspira, salir al campo y hablar de lo hermoso que teníamos, lo que tenia Tarija en su cultura, folclore, en su tradición eso es lo que lo hace rico culturalmente”, señala.

Algo que molesta mucho al cantor es que hayan grupos de jóvenes que cambien la música tarijeña, que no sigan la esencia, tras sus 50 años de experiencia cree que las voces no hacen todo el trabajo sino seguir las enseñanzas de los cantores que en sus años dieron todo por Tarija.

“Nosotros los viejos cantores hemos sabido expresar lo hermoso que tiene nuestro valle ¡caramba, es hermoso!, pero ahora los grupos nuevos tergiversan y pintan otra cosa, a la cueca la han degenerado, no saben cantar tonadas, no saben cantar cuecas, creen que hacer un juego de voces están innovando, lo están arruinando nuestro folclore, yo quisiera que estuviera vivo don Nilo Soruco, les mete un juicio criminal a todos ellos“, señala muy imperiosamente Ernesto.

Se aproxima la entrega de un nuevo material de este artista que alegra cada carnaval en pocos meses tendremos un nuevo CD para adquirir y así ayudar a que siga creando la música criolla que gusta escuchar.

Las añoranzas del cantor son infinitas, pero hace memoria para contar una anécdota que vivió en el grupo Los Trovadores Chapacos.

“Lo lindo que nos ha pasado cuando estábamos con los Trovadores Chapacos fuimos a una gira a nivel internacional, donde actuamos en el teatro Mitre en San Salvador de Jujuy, un teatro que quisiera lo copien aquí en Tarija, lo interesante es que nunca habían visto un teatro lleno en tanto tiempo como esa noche, llenamos los tarijeños, llevamos costumbres tarijeñas, danzas, caña, erque,  es una hermosura, recuerdo que un diario argentino declaró el norte argentino nuestro”, recuerda el Sapito.

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