PAPELONES… FOR EXPORT

¿Cuál habrá sido el principal producto de exportación del estado plurinacional en los últimos días? ¿El gas? ¿Algún mineral? ¿La Coca? ¿La Blanca? No. De mi parte, sostengo han sido los papelones. Sí, aquellos que, lamentablemente para la imagen de Bolivia, han hecho el presidente en la 72 Asamblea General de la ONU y luego, dos de sus corifeos, ante la OEA.

En la primera, realizada como de costumbre en septiembre en el mismísimo imperio, el presidente no pudo vencer a la tentación de sí mismo para evitar asistir y –como creo todos los años- no se chachó, aunque esta vez, repitió sus consabidos koñichis…ante un auditorio, muy sintomáticamente vacío. Demoledor el mensaje que le dio el mundo reunido en esa tribuna universal. Es que, luego de estar atornillado 11 largos años en el poder, ya no tiene nada nuevo que decir en el concierto mundial. Lo que en su momento fueron, seguramente para muchos, propuestas interesantes, hoy, producto de la cruda realidad, lo ponen ya ni siquiera en la burda demagogia, sino en la mera impostura: ¿Derechos de la Madre Tierra? Chaparina. ¿Derechos Humanos? La Calancha, Las Américas, etc. ¿Soberanía? Venezuela, Cuba y China. ¿División de poderes? Invento del imperio. ¿Democracia? Relección sine die a través de su Tribunal y, así sucesivamente… qué de genuino podría discursear, prometer o exigir, si la comunidad internacional, más aún en tiempos de las RRSS, la twitocracia y demás medios instantáneos, se entera en cuestión de segundos, de sus reiteradas evadas. LINCOLN decía: “Es posible engañar a mucha gente poco tiempo y a poca gente mucho tiempo, pero no a toda la gente todo el tiempo”.

Por si lo anterior no hubiera sido ya suficiente para calibrar el estado del arte de la imagen internacional del régimen; luego de la impresentable presentación de su acción de inconstitucionalidad ante su Tribunal Constitucional alegando tener el “derecho humano” de perpetuarse en el poder y el enorme rechazo que su delirio desencadenó, hasta en sus otrora aliados y la hilaridad mundial que no puede aguantar la risa de sus pretensiones dictatoriales “de jure”; sin el menor sentido de ubicación y pertinencia y, poniendo en evidencia las gruesas limitaciones del servicio exterior boliviano (que pudo haber asesorado a los emisarios), la inefable presidenta de los diputados y el zar de la justicia boliviana, como si la Asamblea de la OEA fuera una comisaría o una asamblea cocalera, se aparecieron con su letrerito, para reclamar de un acertadísimo, para mi gusto- twit de su secretario General, en el que le recuerda al eterno candidato, de lo invencible de su derrota del 21F, que le impide postular otra vez a la presidencia, pasándose por el forro al soberano. Por ventura: ¿habrán pensado que serían apoyados o por lo menos diplomáticamente recibidos? Fueron por lana y salieron absolutamente trasquilados…por un funcionario de tercer nivel de la Secretaría General. De taquito, les retó además, a que si de pronto se han vuelto devotos del Sistema Interamericano, el estado boliviano debería pedir una opinión consultiva a la CIDH sobre los alcances del art. 23 de la CADH. Tamaños papelones e improvisaciones a nivel planetario no hacen más que poner en evidencia lo quemado que está el presidente y, a partir de sus delirios totalitarios, que ha convertido a su régimen, en un paria –al mejor estilo de Cuba o Venezuela- en el concierto mundial, donde rige la democracia, aun con sus sombras, pero sobre todo luces. Es que: “A los políticos y a los pañales hay que cambiarlos seguido…Y por las mismas razones.» George Bernard SHAW

por: Arturo Yáñez Cortes

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