Están a punto de cumplirse 50 años de la muerte del icónico guerrillero Ernesto «Che» Guevara, un 9 de octubre de 1967, en La Higuera, Bolivia. Aprovechando el aniversario, tres colegas periodistas bolivianos, Jose Luis Alcazar, Humberto Vacaflor, y Juan Carlos Salazar (los dos primeros afincados en Tarija), que cubrieron los acontecimientos decidieron rescatar anécdotas y plasmarlas en La guerrilla que contamos, un libro que rescata las anécdotas de aquella histórica cobertura y algunos pasajes menos conocidos de aquella contienda.
Aprovechando la presentación del libro en Tarija, que ya va por su segunda edición, La Voz de Tarija conversa con dos de sus autores, Humberto Vacaflor y José Luis Alcázar, en la cafetería de la Universidad Católica Boliviana.

La idea surgió de Vacaflor, quien propuso la iniciativa a sus otros dos colegas, ya que eran los pocos que quedaban vivos y que habían presenciado los hechos, aunque al principio José Luis Alcazar «no quería saber nada de ello».
El juicio a Regis Debray, las dificultades de trabajo en la cobertura o la censura del ejército, los roces entre el partido comunista boliviano y la guerrilla el Che, son algunos de los pasajes en los que se adentra el libro, pero también en la idea histórica de que el Che no le interesaba la guerrilla en Bolivia sino que su objetivo era preparar una escuela de guerrilleros.
«Esa parte no es anecdótica, es una parte una recopilación de información de diversas fuentes, donde se ve que el objetivo y la obsesión de Guevara era hacer la revolución en Argentina. (…) La verdad es que el partido comunista fue el traicionado, el Che traicionó al no contarle la verdad de que deberían decirle ustedes solo van a servir de puente para que el Che se vaya a la Argentina como hicieron ustedes en 1963 con un grupo al mando de Ricardo Masetti en Salta que vinieron a prepararse aquí en Tarija, y de aquí fueron al norte argentino. Eso les dijeron a los bolivianos, ayudaron, uno de ellos apareció como dueño de la finca en Tarija donde llegaron y se prepararon, pero en la segunda incursión no le dijeron nada. Monje ( secretario del Partido Comunista Boliviano) hace conjeturas de que el Che está en Bolivia, porque en La Paz se encuentra con varios lugartenientes del Che», cuenta Alcázar.
Alcázar, corresponsal del diario Presencia y de radio Fides, cubrió la contienda empotrado con la octava división del ejército y solo estuvo en contacto con la guerrilla del Che cuando se cruzaban las balas entre el ejército y los revolucionarios.
«Tuve la intención y la última misión que me encomendó el diario era entrevistarlo al Che, había estado en la zona guerrillera entre mayo y julio y vi cómo se movían las tropas como contrataban a los campesinos, guías. Me fui a Vallegrande el 6 de octubre para esa misión, el comandante de la 8 división, me dijo: ‘descansa este fin de semana’ y el lunes entre con la tropa par hacer la entrevista del siglo, pero mientras el río se posaba el 8 de octubre lo capturaron (al Che)», cuenta.
Sobre la guerrilla, tanto Vacaflor como Alcázar coinciden en que había una desconexión amplia entre la guerrilla y los campesinos de la zona e incluso cierta apatía de estos últimos con los revolucionarios.
«Hablaban cosas que no entendían, el Che vino a ofrecer la reforma agraria, pero el mismo en el 53 cuando se decreta la reforma agraria estuvo en Bolivia, estuvo en Bolivia y tuvo que haber recordado que en el 53 ya se hizo, y luego llegó a ofrecer eso, un error garrafal. Por eso me parece acertada la tesis de José Luis de que en realidad lo que le interesaba era hacer la guerrilla en Argentina. Era una guerrilla mal planificada, no tenían ni siquiera sistema de comunicación, la radio que tenían los guerrilleros, para comunicarse con Fidel Castro, no funcionaba, estaban desamparados», apunta Vacaflor.
En este contexto, Alcázar rescata una anécdota de un periodista inglés quien contaba como uno de los guerrilleros, no se identifica si fue el Che, habla en un auditorio lleno de campesinos a los que les prometió llevar educación para que salieran bachilleres y fueran a la universidad pero los campesinos no sabían que era la universidad.
«Había un desfase total entre el grupo armado del Che y la realidad de los campesinos. Había una apatía generalizada«, subraya Alcázar.
La Guerrilla que contamos recopila todos estos aspectos unidos a las anécdotas y dificultades por la falta del desarrollo de la tecnología por aquel entonces.
«Había que escribir en máquinas de escribir o a mano, y llevar al texto al telégrafo. la fotografía había que revelarla y llevarla al aeropuerto, en Camiri no llegaban aviones casi nunca, había que esperar, la foto de Regis Debrays la saqué porque me expulsaron. De ahí mandé la foto, se perdió… Contamos esas peripecias del periodismo de la época que de repente a alguien le interesa», resume Vacaflor.
El libro ha sido un éxito de ventas en la última feria del libro de La Paz y ya se encuentra por la segunda edición. En Tarija el libro puede encontrarse en la Librería Imagine, calle Suipacha s/n entre Ingavi y La Madrid a un precio de 110 bolivianos.
Jose Luis Alcázar, Humberto Vacaflor y Juan Carlos Salazar son tres periodistas bolivianos con amplias trayectorias profesionales en el exterior.
Alcázar desarrolló su profesión durante más de 25 años en México, Vacaflor estuvo en Londres, México y Buenos Aires y Salazar también en México y en España.





