Tarija es un departamento con variadas costumbres y cultura, pero hablando en referencia al tema gastronómico también tiene variadas opciones, en especial en la región del Gran Chaco donde se puede comer desde quirquincho hasta caraguay o iguana.
Si bien en la región existe una variedad de animales que se encuentran en el monte chaqueño, la población tiene cierta costumbre de degustar no solo la comida local, donde existe una gran cantidad de pescado que es una delicia apreciada por propios y extraños, también existen otros animales que la población citadina no esta acostumbrada o simplemente pensaría mucho antes de probar.
Algunos pobladores de la comunidad de San Antonio, de la provincia de Villa Montes han dicho a La Voz de Tarija que existen platos como el quirquincho o armadillo al horno por tener una carne blanda y rica es una de las primeras opciones, ya que se cocina al calor de un tradicional horno de barro y sazonado con condimentos suaves.

El guiso de Charata o pava también es consumido si bien tiene un gustos peculiar pero nada desagradable, ya que al ser un ave, su carne es blanca y suave, la consumen en guiso mayormente pero también puede ser asada o al horno.

«Aveces salimos al monte a ayudar nuestros tíos y podemos cazar animales en el lugar, son comidas extrañas pero que si se comen. Pasamos días en el monte y con el calor pues no podemos volver a la casa, tenemos que cazar y nos hacemos nuestra propia comida», ha indicado Ricardo Romero un comunario de la región.
También ha mencionado que varios son los platos que ya se volvieron típicos ya que muchos visitantes extranjeros o de distintos departamentos piden degustar al llegar a la región chaqueña que en muchos casos rayan lo exuberante.
Otro plato que realizan con frecuencia es el salpicón de caraguay o iguana, que se come con verduras y papa, ya que la carne es suave y nada fraganciosa, no se come con frecuencia pero es uno de los platos más exóticos que presenta el Chaco, pero debe ser hervida muchas horas para que la carne se ablande.

La vizcacha también es otro animal que se caza en la zona, el comunario ha indicado que la carne de este animal se cuece con papa y algunas verduras y legumbres para hacer un estofado, pero a parte la piel se guarda ya que es muy suave y caliente y sirve para luego hacerla cuero y crear prendas de vestir para los hijos.

Luego también se degustan corzuelas, entre los platos más comunes que se comen al estilo del asado, cocinados al calor de la leña, acompañados con papa y legumbres de la zona.

El chancho salvaje o rosillo y anta o tapir salvaje también son platos comunes, según los comunarios, ya que su carne es muy sabrosa al calor de la leña.

«Una vez mientras mis primos andaban por el monte pillaron un oso hormiguero, lo cazaron por necesidad y lo hicieron hervir como dos días, luego lo hicieron guiso, no es muy apetitoso pero supongo que entra entre los platos exuberantes de nuestro chaco querido», ha indicado Armado Romero.

En la capital tarijeña una costumbre que solo se ve aquí es cocinar la famosa cabeza guateada que consiste en enterrar una cabeza de una vaca en un horno de barro o bajo la tierra llena de carbón incandescente, tras 24 horas de cocción se la retira y se comienza a comer toda la cabeza de afuera para adentro.

En los típicos asados tarijeños también se consume morcilla que es un plato elaborado de sangre de cerdo que viene con arroz, pasas de uva y en ocasiones nueces, este se consume en forma de un chorizo y se vende comúnmente en el mercado Central de la ciudad.

Casi toda esta gastronomía es acompañada por papa, maíz, yuca o arroz que son infaltables en los platos al momento de almorzar.
Comidas exóticas en Bolivia
En los últimos años hay restaurante en Bolivia que han incluido en su carta el «Chicharrón de cola de lagarto» y el «Ceviche de cola de lagarto«. Esos platos son muy solicitados y a lo que refiere al sabor dicen es parecido al pescado, aunque de consistencia mas dura.

Algunos restaurantes ofrecen «Charquekan de llama«, en especial en La Paz, Oruro, Potosí, un plato hecho con carne de llama y chuño o papa seca y maíz pelado. El sabor es muy delicado y parecido al cerdo pero mucho más graso. La carne de llama ha sido consumida por los campesinos desde tiempos remotos.






