ionados con brujas o monstruos.
“Hay una cosa que va pasando en las familias: las mamás o papás no quieren que les digan a sus hijas brujas, pero a veces los propios papás los disfrazan de brujas, monstruos”, manifestó.
Finalmente, Aguado observó que estas caracterizaciones son posteriormente compartidas en internet y exhibidas públicamente, algo que calificó como una incoherencia respecto al amor hacia los hijos.
“Lo publican en internet y lo llevan por la calle. Es una incoherencia del amor que uno le tiene a sus hijos”, concluyó.





