Durante demasiado tiempo, la política ha acostumbrado a la ciudadanía a ver a sus autoridades enfrentadas, defendiendo espacios de poder y midiendo fuerzas, como si el desarrollo de una región dependiera de quién se lleva el crédito y no de la capacidad de trabajar en conjunto.
Por eso, cuando la Gobernación de María René Soruco y la Alcaldía de Johnny Torres coordinan esfuerzos para impulsar actividades que benefician a Tarija, corresponde reconocerlo. No por simpatías políticas ni por conveniencias circunstanciales, sino porque la cooperación institucional es precisamente lo que los ciudadanos esperan de quienes tienen la responsabilidad de administrar los recursos públicos.
La realización de competencias deportivas, como el Panamericano Máster de Ciclismo y las recientes actividades vinculadas al automovilismo, muestra una línea de trabajo que merece continuidad, aprovechar el deporte como una herramienta para promocionar Tarija, atraer visitantes y dinamizar una economía que necesita encontrar nuevas oportunidades de crecimiento.
El reciente Panamericano de Ciclismo permitió recibir a deportistas y acompañantes de diferentes países, mostrar nuestra infraestructura deportiva y proyectar la imagen del departamento más allá de nuestras fronteras. El movimiento generado alcanzó a hoteles, restaurantes, transporte, comercio y otros servicios que forman parte de la economía cotidiana de los tarijeños.
La apuesta por el automovilismo representa otra oportunidad en esa misma dirección. Este tipo de competencias convoca a participantes, equipos, aficionados y visitantes, genera actividad alrededor del evento y permite mostrar los atractivos de nuestra tierra a personas que quizá todavía no la conocen.
Aquí está la cuestión de fondo, el turismo no es solamente una actividad para entretener al visitante. Es una posibilidad real de generar empleo, fortalecer emprendimientos y distribuir oportunidades entre distintos sectores de la población.
Cada habitación ocupada, cada mesa servida, cada vehículo contratado y cada producto vendido forma parte de una cadena económica que beneficia a familias tarijeñas. Por eso, las iniciativas deportivas adquieren un valor adicional cuando se planifican con una visión turística y se conectan con la gastronomía, las bodegas, los paisajes, la cultura y las tradiciones del departamento.
Tarija necesita diversificar su economía. No puede depender exclusivamente de los hidrocarburos ni resignarse a que la reducción de los ingresos tradicionales limite sus posibilidades de desarrollo. Tiene que aprovechar aquello que posee, una identidad reconocible, una cultura viva, una gastronomía propia, una producción vitivinícola de prestigio y condiciones para convertirse en un destino atractivo durante todo el año.
Pero para lograrlo se necesita continuidad.
No alcanza con organizar una competencia, recibir a los participantes y despedirlos cuando termina el evento. Hay que trabajar para que regresen, para que recomienden Tarija y para que cada actividad forme parte de una estrategia turística sostenida. También es necesario medir sus resultados, conocer cuánto movimiento económico generan y qué sectores se benefician, de manera que las futuras inversiones públicas se realicen con planificación y responsabilidad.
En ese camino, la coordinación entre la Gobernación y la Alcaldía es fundamental. Una institución puede impulsar la promoción departamental y otra contribuir desde la ciudad con servicios, organización y actividades complementarias. Cuando ambas trabajan con objetivos compartidos, se multiplican las posibilidades de conseguir resultados.
María René Soruco y Johnny Torres tienen, por tanto, una oportunidad de demostrar que las diferencias políticas no deben impedir los acuerdos que benefician a la población. Cada institución conserva sus competencias y responsabilidades, pero ninguna puede resolver por sí sola todos los desafíos de Tarija.
La ciudadanía no necesita autoridades que compitan permanentemente por protagonismo. Necesita autoridades capaces de ponerse de acuerdo cuando están en juego el empleo, la inversión, la promoción turística y el futuro económico del departamento.
Desde luego, la coordinación debe traducirse en resultados verificables, en una administración transparente de los recursos y en beneficios que alcancen también a los pequeños emprendimientos y a los sectores que más necesitan oportunidades. El éxito de estas iniciativas no debe medirse únicamente por la cantidad de participantes o por la repercusión de las imágenes, sino también por su impacto económico y por la posibilidad de repetirlas y mejorarlas.
Tarija tiene condiciones para convertirse en sede de competencias deportivas de alcance nacional e internacional. Tiene infraestructura, paisajes, hospitalidad y una identidad que merece ser conocida. Lo que necesita es una estrategia común que convierta esas ventajas en oportunidades permanentes.
Por eso, cuando la Gobernación y la Alcaldía trabajan coordinadamente para promover el deporte y el turismo, el mensaje debe ser claro, el interés de Tarija está por encima de las diferencias institucionales y políticas.
La economía tarijeña necesita iniciativas, inversión, promoción y una visión de futuro. Cada visitante que llega representa una oportunidad; cada evento bien organizado puede abrir nuevas puertas; y cada acuerdo entre instituciones puede contribuir a construir un departamento con más empleo y mejores perspectivas.
Que el ciclismo y el automovilismo no sean episodios aislados, sino parte de una agenda permanente para mostrar Tarija a Bolivia y al mundo.
Porque el verdadero triunfo no está solamente en la meta de una carrera. El verdadero triunfo será que Tarija genere más trabajo, más oportunidades y una economía capaz de mirar al futuro con confianza.





