EDITORIAL: Tarija tiene razones para sentirse orgullosa

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Hay noticias que merecen ser destacadas porque trascienden la política cotidiana y tienen un significado que alcanza a todo un departamento.

La elección de Johnny Torres Terzo, alcalde de Tarija, como presidente de la Federación de Asociaciones Municipales de Bolivia, FAM-Bolivia, y posteriormente su incorporación a la conducción de la Federación Latinoamericana de Ciudades, Municipios y Asociaciones de Gobiernos Locales, FLACMA, es una de ellas.

No es un nombramiento menor.

La FAM-Bolivia representa al sistema asociativo municipal del país y reúne a los gobiernos municipales bolivianos. Johnny Torres fue elegido en agosto para conducir esta institución durante la gestión 2026-2028.

Y pocas semanas después, en el XXVII Congreso Internacional de FLACMA realizado en Sucre, asumió una responsabilidad dentro de la estructura latinoamericana de gobiernos locales. FLACMA representa a municipios y gobiernos locales de América Latina y el Caribe y trabaja, entre otros objetivos, en el fortalecimiento de los gobiernos locales, la cooperación y la autonomía municipal.

Para Tarija, esto debería ser motivo de satisfacción.

Porque no todos los días un alcalde tarijeño consigue ocupar simultáneamente espacios de representación municipal tan importantes.

Pero el orgullo no debe quedarse únicamente en la celebración.

Este nuevo escenario también representa una responsabilidad.

Johnny Torres ya no solamente tiene que mirar los problemas de la ciudad de Tarija. Como presidente de la FAM-Bolivia, tiene la responsabilidad de representar los intereses del municipalismo boliviano. Y desde el ámbito latinoamericano, tiene además la oportunidad de llevar la voz de Bolivia a un espacio donde se discuten experiencias, políticas públicas, cooperación y fortalecimiento de las autonomías locales.

Eso significa que Tarija tiene hoy una ventana abierta hacia Bolivia y hacia América Latina.

Y debe aprovecharla.

Durante demasiado tiempo, los departamentos y municipios del país han reclamado mayor autonomía, mayores recursos y una relación más equilibrada con el poder central. La discusión sobre el pacto fiscal, la distribución de recursos y las competencias municipales forma parte precisamente de los grandes desafíos que enfrenta el municipalismo boliviano.

En ese escenario, que un tarijeño esté sentado en esas mesas de decisión tiene un valor especial.

Pero también obliga a preguntarnos qué podemos conseguir para Tarija.

La representación no puede ser solamente un reconocimiento personal. Debe transformarse en gestión, contactos, cooperación, intercambio de experiencias y oportunidades para nuestra ciudad y nuestro departamento.

Tarija puede mostrar lo que está haciendo bien, pero también puede aprender de otras ciudades.

Puede buscar cooperación internacional.

Puede abrir puertas para proyectos.

Puede atraer experiencias exitosas.

Puede llevar sus necesidades a escenarios donde antes no tenía presencia.

Y puede demostrar que desde una ciudad como Tarija también se puede ejercer liderazgo nacional y latinoamericano.

Hay, además, un elemento que merece ser destacado, la importancia de que los tarijeños ocupen espacios nacionales sin renunciar a su identidad ni a la defensa de los intereses del departamento.

Tarija ha reclamado históricamente mayor protagonismo y una relación más equilibrada con el poder central. Hoy uno de sus representantes tiene la posibilidad de estar en escenarios donde se discuten precisamente temas vinculados con la autonomía y el fortalecimiento de los gobiernos locales.

Eso no significa privilegio.

Significa oportunidad.

Y las oportunidades deben aprovecharse.

Por eso, consideramos que este momento merece ser reconocido por todos los tarijeños, independientemente de sus posiciones políticas. Cuando un ciudadano de Tarija alcanza una responsabilidad que trasciende nuestras fronteras departamentales, el hecho también proyecta a nuestra tierra.

Hoy Tarija tiene a su alcalde al frente del municipalismo boliviano y con una responsabilidad dentro del municipalismo latinoamericano.

Eso debe llenarnos de orgullo.

Pero mañana ese orgullo tendrá que transformarse en resultados.

Que esta presencia sirva para que Tarija tenga más voz, más oportunidades, más cooperación y mayor presencia en las decisiones que afectan a los gobiernos locales.

Porque ocupar una silla importante es un logro.

Utilizarla para abrir puertas para Tarija será el verdadero desafío.

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