¿Linaza o refresco de pelón?, qué bebida tradicional de Tarija podría hidratarte mejor

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Con las temperaturas que comienzan a elevarse en Tarija, los refrescos tradicionales vuelven a ganar protagonismo. La linaza y el refresco de pelón son dos de las bebidas más consumidas para combatir el calor, pero ¿cuál hidrata realmente más?

En Tarija, hablar de calor también es hablar de una jarra fría de linaza o refresco de pelón. Ambas bebidas forman parte de la gastronomía y las costumbres locales, pero detrás de su sabor refrescante existen algunas diferencias nutricionales que conviene conocer, especialmente cuando el objetivo es mantener una buena hidratación.

La respuesta corta es que ninguna de las dos puede considerarse automáticamente más hidratante que la otra. Si ambas contienen una cantidad similar de agua, las dos contribuyen a la ingesta de líquidos. Sin embargo, su composición cambia dependiendo de cómo sean preparadas, principalmente por la cantidad de azúcar incorporada.

La hidratación, en términos sencillos, depende fundamentalmente de aportar suficiente líquido al organismo. Los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades de Estados Unidos (CDC) señalan que beber suficiente agua es importante para prevenir la deshidratación y ayudar al organismo a regular su temperatura, y que las necesidades de líquidos aumentan cuando hace calor o se realiza actividad física.

La tradicional linaza tarijeña

El refresco de linaza se prepara generalmente hirviendo las semillas en agua y puede incluir canela, clavo de olor y azúcar. En Tarija es una bebida tradicional que suele servirse fría y que aparece con frecuencia entre las opciones utilizadas para refrescarse.

Su particularidad está en las propias semillas. La linaza contiene una cantidad importante de fibra, además de grasas y proteínas. Según datos del Departamento de Agricultura de Estados Unidos (USDA), 100 gramos de linaza molida contienen aproximadamente 28 gramos de fibra.

Al entrar en contacto con el agua, la linaza produce sustancias mucilaginosas que le dan al refresco esa característica textura ligeramente espesa o gelatinosa. Precisamente por su contenido de fibra, la linaza no es simplemente “agua con sabor”: aporta otros componentes nutricionales.

Pero hay un detalle que puede cambiar completamente el perfil de la bebida: el azúcar.

Una linaza preparada con poca azúcar puede ser una alternativa refrescante con un aporte adicional de fibra, mientras que una preparación cargada de azúcar deja de ser una bebida tan conveniente para consumir frecuentemente.

¿Y qué pasa con el famoso refresco de pelón?

El refresco de pelón o mocochinchi es otra de las bebidas tradicionales de Tarija. La Dirección de Turismo y Cultura del Gobierno Autónomo Municipal de Tarija lo describe como una bebida elaborada a partir de durazno pelado y deshidratado, hervido con agua, canela y azúcar.

El durazno deshidratado aporta parte de los componentes propios de la fruta, pero nuevamente aparece el factor determinante: la cantidad de azúcar utilizada durante la preparación.

Esto significa que dos vasos de mocochinchi pueden tener composiciones muy diferentes dependiendo de quién lo prepare. Una jarra con poca azúcar no tiene el mismo perfil que otra en la que se agregan varias cucharadas para conseguir un sabor mucho más dulce.

Por eso, cuando se compara la capacidad de estas bebidas para contribuir a la hidratación, no basta con preguntar si es linaza o pelón. También hay que preguntar cómo fue preparado.

Entonces, ¿cuál hidrata más?

Si ambos refrescos están preparados principalmente con agua y se consumen en cantidades similares, los dos aportan líquidos y pueden contribuir a la hidratación.

No existe evidencia suficiente para decir que la linaza, por sí sola, “hidrata más” que el pelón. Tampoco el sabor más dulce significa que una bebida hidrate mejor.

De hecho, para la hidratación cotidiana, el agua continúa siendo la opción más sencilla. Los CDC recomiendan elegir agua en lugar de bebidas azucaradas y señalan que sustituir bebidas con azúcar por agua puede ayudar a reducir el consumo de calorías y azúcares añadidos.

La cantidad de azúcar es especialmente importante. Los CDC clasifican como bebidas azucaradas aquellas a las que se incorporan azúcares durante su preparación y advierten que su consumo frecuente está asociado con diversos efectos negativos para la salud.

¿La linaza gana entonces? No tan rápido

La linaza puede tener una ventaja desde el punto de vista nutricional porque sus semillas aportan fibra, grasas y proteínas, mientras que el principal atractivo del pelón está relacionado con el sabor y los componentes provenientes del durazno deshidratado.

Pero eso no significa que tomar un vaso de linaza sea equivalente a beber agua pura ni que sea necesario consumirla para mantenerse hidratado.

Además, la fibra de la linaza puede modificar la textura y el tránsito intestinal. Por eso, una bebida de linaza puede ser interesante como parte de la alimentación, pero no debería presentarse como una bebida milagrosa para hidratar el organismo.

En Tarija, la clave está en cómo se prepara

La comparación cambia bastante cuando se observa una receta casera.

Una jarra de linaza con agua, unas semillas, canela y poca azúcar tendrá un perfil diferente de una preparación con abundante azúcar. Lo mismo ocurre con el pelón: el refresco tradicional puede prepararse con duraznos deshidratados, agua, canela y azúcar, pero la cantidad de este último ingrediente puede variar considerablemente.

Por eso, si el objetivo es refrescarse sin convertir el vaso en un postre líquido, una de las mejores estrategias es reducir progresivamente el azúcar añadida.

Esto también permite mantener el sabor característico de las bebidas tradicionales tarijeñas sin depender de grandes cantidades de azúcar.

¿Y qué tomar durante una jornada calurosa?

Para una persona sana que simplemente necesita mantenerse hidratada durante un día caluroso, el agua debe seguir siendo la principal fuente de líquidos.

La linaza o el pelón pueden consumirse como bebidas tradicionales y refrescantes, pero conviene prestar atención a la cantidad de azúcar añadida. Si se realiza ejercicio intenso, se trabaja bajo el sol o se permanece varias horas expuesto a temperaturas elevadas, las necesidades de líquidos también aumentan.

En esos casos, además de beber regularmente, es importante prestar atención a señales como sed intensa, boca seca, dolor de cabeza, mareos, debilidad o confusión, que pueden indicar que el organismo está teniendo problemas para mantener una hidratación adecuada.

Y hay una regla sencilla que puede ahorrar bastante discusión de sobremesa: si la pregunta es qué hidrata más, no gana automáticamente la bebida más dulce ni la más “natural”; gana la que aporta suficiente líquido y, para el consumo cotidiano, tiene menos azúcar añadida.

Así que, en la próxima tarde calurosa tarijeña, la elección puede seguir siendo muy nuestra: linaza, pelón o simplemente agua fría. La jarra puede ser tradicional; el azúcar, en cambio, no necesita ser protagonista.

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