Las altas temperaturas comienzan a hacerse sentir con mayor intensidad en Tarija y, aunque la ciudad se caracteriza por tener mañanas y noches relativamente frescas, las condiciones durante determinadas jornadas pueden elevar considerablemente el riesgo de deshidratación, agotamiento por calor y golpe de calor, especialmente entre las personas que realizan actividad física, trabajan al aire libre o permanecen expuestas al sol durante varias horas.
Los registros meteorológicos muestran que septiembre puede presentar importantes variaciones térmicas en Tarija. Datos de seguimiento climático señalan que durante este mes se han registrado temperaturas máximas superiores a los 30 grados centígrados, con un máximo de 35,4 °C el 20 de septiembre de 2026. La información histórica también evidencia que octubre es un periodo en el que las temperaturas pueden incrementarse, con máximas que habitualmente pueden superar los 28 °C y episodios que han alcanzado valores considerablemente mayores.
Esta variación es importante porque una jornada que comienza fresca puede transformarse en pocas horas en un escenario de fuerte exposición al calor. El organismo necesita mantener estable su temperatura y, cuando la temperatura ambiental, la radiación solar, la humedad y la actividad física dificultan la eliminación del calor corporal, aumenta el riesgo de sufrir enfermedades relacionadas con las altas temperaturas.
La Organización Mundial de la Salud (OMS) advierte que la sobrecarga de calor puede agravar enfermedades preexistentes y que el golpe de calor constituye una emergencia médica que requiere atención inmediata.
¿Qué es un golpe de calor?
El golpe de calor ocurre cuando el organismo pierde la capacidad de controlar su temperatura y esta se eleva peligrosamente. Puede aparecer después de una exposición prolongada a temperaturas elevadas, pero también como consecuencia de realizar ejercicio o trabajos físicos intensos en condiciones de calor.
De acuerdo con información médica, una temperatura corporal de alrededor de 40 °C o más, acompañada de alteraciones del estado mental o del comportamiento, constituye una señal característica de golpe de calor. Entre los síntomas también pueden presentarse dolor de cabeza, náuseas, vómitos, piel caliente, respiración acelerada, pulso elevado y alteraciones de la sudoración.
Sin embargo, no se debe esperar a que aparezcan todos estos síntomas para actuar. Mareos, debilidad, dolor de cabeza, sudoración excesiva, náuseas y calambres musculares pueden ser señales de que el organismo ya está teniendo dificultades para enfrentar el calor.
La hidratación comienza antes de sentir sed
Una de las principales medidas para prevenir los problemas relacionados con el calor es mantener una hidratación adecuada durante el día. La recomendación de la OMS es beber agua periódicamente; como referencia general plantea alrededor de dos a tres litros diarios, aunque las necesidades pueden variar de acuerdo con la persona, la actividad física, el clima y las condiciones de salud.
En jornadas calurosas es aconsejable llevar una botella de agua y beber regularmente, especialmente cuando se permanece al aire libre o se realiza actividad física. Los CDC también recomiendan prestar atención al color de la orina: una coloración amarillo claro suele indicar una hidratación adecuada.
También es conveniente limitar el consumo de alcohol y moderar las bebidas con altos niveles de azúcar o cafeína durante jornadas de mucho calor, debido a que pueden dificultar una adecuada hidratación.
Evitar el sol en las horas de mayor intensidad
No todas las horas del día representan el mismo nivel de exposición. Por ello, las actividades físicas intensas, trabajos al aire libre y ejercicios deberían, siempre que sea posible, realizarse durante las horas más frescas.
La OMS recomienda evitar las actividades intensas durante las horas más calurosas del día y permanecer en espacios con sombra. También recuerda que la temperatura percibida bajo el sol puede ser considerablemente superior a la registrada a la sombra.
Para quienes practican deportes o realizan ejercicio, esto significa que una sesión de entrenamiento puede requerir modificaciones cuando las temperaturas son elevadas: reducir la intensidad, realizar pausas frecuentes, beber agua y buscar espacios ventilados o protegidos del sol.
Ropa ligera, sombrero y protección solar
La ropa también influye en la capacidad del organismo para eliminar calor. Durante los días calurosos se recomienda utilizar prendas ligeras, holgadas y que permitan la circulación del aire.
El uso de sombrero o gorra, gafas de sol y protector solar ayuda además a reducir la exposición directa a la radiación solar. Una quemadura solar puede afectar la capacidad del cuerpo para regular adecuadamente su temperatura.
Una casa también puede acumular demasiado calor
La prevención no termina al regresar a casa. Durante las jornadas calurosas, el interior de una vivienda puede alcanzar temperaturas elevadas, especialmente cuando recibe radiación solar directa durante varias horas.
La OMS recomienda aprovechar el aire más fresco de la noche para ventilar la vivienda y, durante el día, mantener cerradas las ventanas cuando el aire exterior sea más caliente que el interior, además de bloquear la entrada directa de luz solar mediante persianas, cortinas u otros elementos.
También es importante permanecer, cuando sea posible, algunas horas al día en un ambiente fresco, especialmente las personas que tienen mayor riesgo de sufrir complicaciones por calor.
Niños y adultos mayores requieren mayor atención
Aunque una enfermedad relacionada con el calor puede afectar a cualquier persona, existen grupos que necesitan mayor vigilancia. Entre ellos están los niños pequeños, adultos mayores, mujeres embarazadas, personas con enfermedades crónicas y quienes realizan trabajos o actividad física al aire libre.
Durante una jornada de temperaturas elevadas es recomendable verificar periódicamente cómo se encuentran las personas mayores que viven solas y prestar especial atención a niños pequeños, quienes pueden deshidratarse con mayor facilidad.
Una regla fundamental también aplica a las mascotas: nunca se debe dejar a un niño, adulto dependiente o animal dentro de un vehículo estacionado, incluso durante periodos cortos. La temperatura dentro de un automóvil puede aumentar rápidamente hasta alcanzar niveles peligrosos.
¿Cómo reconocer una emergencia?
El golpe de calor no debe confundirse simplemente con sentirse acalorado. Cuando aparecen confusión, alteraciones del comportamiento, pérdida de conciencia, convulsiones, temperatura corporal muy elevada, respiración acelerada, vómitos o una marcada alteración del estado general, se requiere atención médica de emergencia.
Mientras se consigue asistencia médica, la persona debe ser trasladada inmediatamente a un lugar fresco o con sombra, retirarle el exceso de ropa y comenzar a enfriar su cuerpo mediante agua fresca, paños húmedos o duchas frescas. La atención médica no debe retrasarse.
En estos casos, no se debe esperar a que la persona “se recupere sola”, ya que el golpe de calor puede provocar daños graves en órganos como el cerebro, el corazón, los riñones y los músculos cuando el tratamiento se demora.
El calor también exige escuchar al cuerpo
En Tarija, donde las diferencias entre las temperaturas de la mañana y las de las horas centrales pueden ser marcadas, salir temprano con ropa abrigada no significa necesariamente que el resto del día mantendrá las mismas condiciones.
Por ello, durante las jornadas de temperaturas elevadas es recomendable revisar los pronósticos y alertas meteorológicas, adaptar las actividades al comportamiento del clima, mantener una hidratación constante y evitar esfuerzos físicos innecesarios bajo el sol.
El SENAMHI mantiene información oficial sobre pronósticos y alertas meteorológicas para el departamento de Tarija, por lo que consultar sus reportes permite conocer con anticipación las condiciones previstas y tomar medidas preventivas.
El calor puede parecer una simple molestia hasta que el organismo comienza a pasar factura. Una botella de agua, ropa adecuada, sombra y unos minutos de descanso pueden parecer pequeños detalles, pero en una jornada de temperaturas elevadas pueden marcar una diferencia importante.





