EDUCACIÓN, DESDE EL HOGAR, PARA ELIMINAR LOS FEMINICIDIOS

Newspaper WordPress Theme
spot_img

por: Raúl Pino-Ichazo Terrazas

Con criterios superficiales se sugiere reformar el Código Penal  y las leyes protectoras a la mujer para disminuir los feminicidios; si se las lee detenidamente se obtendrá la conclusión que son normas bien concebidas, solo que necesitan la implementación y la observación por jueces bien formados y  no contaminados por la corrupción; otra acción importante le corresponde a la Policía que debe dejar de proteger a los hombres por un sentido inequívocamente erróneo de protección  a la supuesta  dominación de la mujer por el hombre que, todavía es avalada por gran parte de la sociedad.

En innumerables columnas insistí en concienciar a la sociedad sobre este abominable tema que priva a todos de la mujer, el ser más importante de la creación. Los organismos oficiales se atreven a publicar las estadísticas de feminicidios sin considerar que los no denunciados superan al número oficial; esa dicotomía se genera por la comprensible desconfianza en la justicia y en la Policía, confirmando que esta realidad sitúa al país como uno más de los que no cuidan ni veneran la aplicación justa de los postulados inscritos en el ordenamiento jurídico.

Observe la lectora y el lector sensibles que todavía existen abogadas mujeres que se oponen a la ley 603 sobre el divorcio, solo porque ha sido promulgado por un gobierno anterior lo que es un desatino en formación jurídica y dogmatización política; esta norma facilita en trámite sumarísimo desembarazarse legalmente del cónyuge maltratador y agresivo.

Este tema se circunscribe a la insistencia por el equilibrio y el respeto a la mujer y se deben conocer nuevamente los motivos que impulsan al hombre a perder su racionalidad y convertirse, destruyendo su vida ad aeternum, en homicida.

Si una persona se preocupa intensamente por este todavía insoluble problema social, se debe seguir insistiendo en su gravedad; para lograr ese propósito la prensa asume un rol preponderante pues leer artículos esclarecedores sobre el feminicidio que elimina al ser más importante de la creación, orada la consciencia de las sociedades para no elegir la rutina y la indolencia cuando nuestros propios hogares no son afectados por este execrable delito, pero sí el de los otros.

Fundamental es adentrarse a las causas de este destino humanos del instinto masculino de dominio y posesión de otros ser humano.

 La primera causa nos retrotrae a historia y la literatura que son ricas en ejemplos sobre los celos que son expresión inequívoca de la inseguridad de la posesión: Otelo con la obsesión del Moro que tiende a inducir a aborrecer el amor; su falta de sentido crítico le induce a prestar atención a las sutiles y premeditadas insinuaciones de Yago y su imaginación le crea una jaula en que va quedar prisionero como un implacable felino en su fiereza. La segunda es la diferenciación de celos, pues el celoso de imaginación es altamente peligroso, duda sin pruebas temiendo el engaño que zahiere su amor propio y dignidad; el celoso de los sentidos que supone o sabe, duda de la exclusiva posesión en el futuro y sufre de no poder olvidar lo que ha perdido y, más intensos son los celos del corazón que perdonan y siguen amando. 

Los celos difieren en cada individuo pues nunca se equiparán el temperamento y la experiencia. El que ama como Werther, la excepcional creación de Goethe no puede tener celos análogos a los que aman como Don Juan.

Observe la lectora que mientras se cobije en el espíritu del hombre la posesión, siempre las relaciones serán tortuosas pues implica sumisión y subestimación a la mujer, lo cual hoy es parte de la noble lucha de la mujer por la igualdad plena de género. 

Ergo, esto no empece a los lectores distinguir los celos de otras pasiones que le son parecidas; suele denominarse amor a varios sentimientos que tienen raíces instintivas diversas y no presentan un homogéneo contenido afectivo y con la misma imprecisión se denominan celos a varias formas de egoísmo o de envidia. 

Es en el amor propiamente dicho en que la afección entre personas de distinto sexo donde los celos expresan pasión desequilibrada y casi siempre dramática, conmovedora e infelizmente trágica.

La imaginación estructura los celos más trágicos, Los celos del que ama con los sentidos sufre la pasión de los mismos bajo otra forma ya que objetiva las imágenes físicas de la infidelidad y en esta clase de celos tiene parte mayoritaria el sentimiento de propiedad que el amor propio.

Será un imperativo que la felicidad de los amantes se emancipe de los prejuicios egoístas que envenenan toda experiencia sentimental, obteniendo como corolario importantísimo que se debe respetar profundamente a la mujer y con convicción al ser más importante de la creación, y ese respeto implica no agredirla ni tener intención de hacerlo. 


 

Es abogado corporativo, postgrados en Conciliación y Arbitraje, Alta gerencia para abogados(UCB-Harvard), Filosofía y Ciencia Política (Maestría), Derecho Aeronáutico( Instituto Iberoamericanos de Derecho Aeronáutico, del Espacio y de la Aviación Comercial. Madrid), Interculturalidad y Educación Superior, doctor honoris causa en HUMANIDADES (IWA-Cambridge University, USA), profesor universitario en pre y posgrado.

spot_img

Artículos Relacionados

LAS MÁS LEIDAS

spot_img
spot_img