Tarija tiene algo que durante mucho tiempo no supimos aprovechar suficientemente, una identidad propia, una cultura viva y una riqueza natural que puede convertirse en una enorme oportunidad para el turismo y para la economía del departamento.
Pero para que el mundo conozca Tarija hay que mostrarla.
Y precisamente allí adquiere especial importancia la decisión de la Gobernación, encabezada por María René Soruco, de abrir las puertas del departamento a ‘Una Gran Nación’, un movimiento integrado por jóvenes bolivianos de distintos departamentos que, a través de fotografías y videos, recorren el país para mostrar sus destinos, su cultura, sus tradiciones y su diversidad.
No es un detalle menor.
Estamos hablando de una generación joven que conoce perfectamente las nuevas formas de comunicar. Una generación que no necesita grandes discursos para mostrar un lugar, una buena imagen, un video bien producido y una historia correctamente contada pueden conseguir que miles de personas descubran un destino en cuestión de horas o como dicen esos con un solo click.
Y eso es precisamente lo que necesita Tarija.
Durante demasiado tiempo hemos hablado de nuestro potencial turístico sin hacer lo suficiente para mostrarlo. Hemos repetido que tenemos paisajes maravillosos, gastronomía, vinos y singanis, cultura, tradiciones y una identidad diferente. Pero una cosa es saberlo nosotros y otra muy distinta conseguir que lo conozcan quienes viven fuera del departamento.
La experiencia de ‘Una Gran Nación’ demuestra que hoy la promoción turística también pasa por las redes sociales, por los contenidos audiovisuales y, especialmente, por las nuevas generaciones.
Y Tarija tiene muchísimo que mostrar.
Tariquía es uno de esos lugares que parece hecho para ser contado a través de imágenes. Sus paisajes, su biodiversidad y su naturaleza pueden despertar el interés de personas que quizá jamás habían pensado en Tarija como destino.
Pero no solamente está la naturaleza.
Está nuestra cultura.
Está nuestra gastronomía.
Está el vino y el singani.
Están nuestras tradiciones.
Está nuestra gente.
Y está nuestra fe.
La celebración de San Roque, con los chunchos promesantes y toda la expresión de devoción que acompaña a nuestro Patrono, es una de las manifestaciones más profundas de la identidad tarijeña. Mostrarla a través de los ojos de jóvenes que recorren Bolivia y quieren contar lo que encuentran significa llevar una parte de Tarija mucho más allá de nuestras fronteras.
Eso es abrir una puerta.
Y esa puerta puede conducir a Bolivia, pero también al mundo.
Por eso, la apuesta de la Gobernadora María René Soruco merece ser entendida dentro de una visión más amplia. El turismo no puede reducirse a colocar afiches o repetir slogans. Necesita contenido, creatividad y nuevas formas de comunicación.
La alianza con una comunidad joven que tiene precisamente esa capacidad puede ayudar a cambiar la manera en que Tarija se promociona.
Porque ya no se trata solamente de decir:
“Venga a Tarija”.
Se trata de mostrar por qué alguien debería querer venir.
Mostrar el paisaje.
Mostrar la fiesta.
Mostrar la gente.
Mostrar la comida.
Mostrar la cultura.
Mostrar la emoción de llegar a un lugar que quizá el visitante todavía no conoce.
Y allí está una de las grandes oportunidades que tiene la actual gestión departamental.
María René Soruco ha planteado que el turismo puede ser una herramienta para dinamizar la economía de Tarija. Para que eso ocurra, hay que conseguir que más personas conozcan el departamento, lo visiten y luego recomienden la experiencia.
Cada visitante que llega genera movimiento económico.
Beneficia al hotel.
Al restaurante.
Al transportista.
Al productor.
Al artesano.
A la bodega.
Al guía.
Al pequeño emprendedor.
Por eso el turismo no debe ser visto como un asunto secundario. Puede convertirse en una verdadera cadena económica para Tarija.
Pero hay algo todavía más importante.
Tarija necesita aprender a mostrar su propia historia a las nuevas generaciones.
Y qué mejor manera que hacerlo junto a jóvenes que recorren Bolivia precisamente con ese propósito, descubrirla, fotografiarla, filmarla y compartirla.
La promoción turística del futuro no necesariamente estará en las grandes campañas tradicionales. Estará también en un teléfono celular, en una fotografía, en un reel, en una historia y en millones de personas que pueden descubrir un lugar que antes no conocían.
Tarija tiene el contenido.
Tiene la identidad.
Tiene los paisajes.
Tiene la cultura.
Tiene la fe.
Ahora necesita contar todo eso de una manera diferente.
La alianza con ‘Una Gran Nación’ representa justamente esa oportunidad, que una nueva generación de bolivianos ayude a mostrar a Bolivia y que, dentro de esa Bolivia, Tarija tenga el lugar que merece.
Porque no basta con decir que Tarija es hermosa.
Hay que conseguir que Bolivia y el mundo quieran venir a comprobarlo.





