Más líneas móviles que habitantes: en Tarija conviven dos conexiones que no rinden igual

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Cuando la videollamada se corta, la sospecha cae sobre la cobertura. Los datos del departamento apuntan a otra parte. Según el informe de la Autoridad de Regulación y Fiscalización de Telecomunicaciones y Transportes (ATT) sobre las telecomunicaciones en Bolivia en 2024, en Tarija se cuentan 124 líneas móviles por cada 100 habitantes, la segunda marca del país detrás de Oruro, con 126. Hay más líneas móviles que tarijeños, y ese corte tampoco se explica con esa cifra, porque en una misma casa suelen convivir dos conexiones que se comportan de manera muy distinta.

Dos redes que conviven en la misma casa

Las dos redes no tienen el mismo tamaño. Según la ATT, a diciembre de 2024 había en el país 11,25 millones de líneas móviles con acceso a internet frente a 1.444.650 conexiones de internet fijo, de modo que el grueso de esas conexiones es móvil. El fijo tiene peso propio en el sur, y de acuerdo con la ATT, entre los cinco departamentos que compara su informe de 2024, Tarija queda segunda con 70,7 por ciento de penetración, detrás de Cochabamba, con 71,5 por ciento.

Según el informe Digital 2026 Bolivia, la mediana de descarga móvil del país es de 14,69 Mbps y la fija, de 61,54 Mbps. Ambas son medianas nacionales y ninguna mide lo que ocurre en el departamento. Describen el punto medio de las mediciones, que no es lo que figura en un plan contratado. Con esa velocidad móvil se navega sin problema y se ve una serie que el reproductor va cargando por adelantado. La brecha no se nota ahí.

Lo que ocurre en directo se resiente primero

Ese margen desaparece en vivo. Videollamadas, transmisiones deportivas y mesas atendidas por una persona real comparten una condición: que la imagen y la acción del usuario avancen en el mismo segundo. Ahí el video es el servicio mismo. En salas del mercado regulado español, entre ellas Casino777, cuyo modo en vivo permite ver el casino tal como está en ese momento, se juega contra un crupier filmado desde un estudio. Un retraso de dos segundos no afecta la nitidez de la imagen, pero arruina el momento.

La diferencia con un video grabado es de fondo. Una descarga se puede adelantar, porque el reproductor guarda unos segundos de margen y compensa las caídas momentáneas. En vivo no queda margen que guardar: el segundo siguiente aún no ha ocurrido. De ahí que una misma línea reproduzca una película sin problemas y se trabe en una videollamada de diez minutos. Las plataformas de juego en línea responden a las reglas del mercado donde tienen permiso. Una autorización española no habilita nada en Bolivia.

El alcance real de una prueba de velocidad

Una prueba de velocidad retrata un instante de la conexión, por un camino concreto y hacia un servidor determinado. Por eso el resultado cambia si se repite media hora más tarde o desde otra habitación. La ATT ofrece en su propio sitio un medidor de velocidad de conexión y advierte que los resultados que genera son referenciales. El matiz importa, porque un dato referencial orienta al usuario sin certificar nada. Ninguna medición de descarga dice además lo que más pesa en vivo, que es cuánto varía el retardo de un segundo al siguiente.

El regulador prepara el ingreso de operadores satelitales

El mercado que produce esas medianas está cambiando. Según informó Red Uno en marzo de 2026, la ATT otorgó una licencia experimental a un proveedor de internet satelital y avanza en un reglamento destinado a habilitar formalmente el ingreso de prestadores de órbita baja y media. Su director ejecutivo, Carlos Alberto Agreda Lema, defendió ante ese medio la necesidad de un entorno más equitativo para todos los operadores. “Nadie invierte si piensa que siempre va a perder”, señaló.

Qué revisar en casa primero

Antes de cambiar de plan conviene probar a distintas horas, comparar el wifi con un equipo conectado por cable, contar cuántos aparatos comparten la línea y ver si la falla aparece solo cuando algo ocurre en vivo. Queda después un control que no depende del proveedor: el del tiempo y el dinero que se van en la pantalla. Ese hábito es el que este diario ya documentó al repasar la última década del ocio boliviano. El juego responsable descansa en esa misma idea, con límites de depósito y autoexclusión fijados antes de empezar. Un número alto en la prueba no garantiza una videollamada sin cortes, porque mide cuánto baja y no cuánto aguanta.

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