Tarija no puede seguir callando: septiembre abre el debate sobre la prevención del suicidio

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Septiembre es reconocido a nivel mundial como un mes dedicado a la sensibilización y prevención del suicidio, una problemática de salud pública que también genera preocupación en Tarija, especialmente por su impacto en adolescentes y jóvenes.

Cada 10 de septiembre se recuerda el Día Mundial para la Prevención del Suicidio, una fecha que busca generar conciencia, reducir el estigma y recordar un mensaje fundamental: el suicidio puede prevenirse. La jornada es impulsada por la Asociación Internacional para la Prevención del Suicidio y cuenta con el respaldo de la Organización Mundial de la Salud.

La realidad tarijeña mantiene encendidas las alertas. Datos presentados recientemente por instituciones locales señalan que el departamento registró 185 suicidios en los últimos cinco años, mientras que los adolescentes y jóvenes se encuentran entre los sectores que requieren una atención prioritaria. Ante esta situación, diferentes instituciones comenzaron a impulsar programas de promoción de la salud mental, prevención y detección temprana del riesgo suicida en unidades educativas.

Uno de estos programas tiene previsto llegar a alrededor de 4.000 estudiantes de más de 20 unidades educativas, mediante talleres preventivos, identificación de posibles señales de depresión u otros factores de riesgo y la derivación oportuna de los casos que requieran atención especializada.

En el marco de la campaña mundial 2024-2026, bajo el lema “Cambiar la narrativa”, la prevención plantea la necesidad de dejar atrás el silencio, los prejuicios y la estigmatización que todavía rodean a la salud mental y al suicidio. Hablar del tema de manera responsable, escuchar sin juzgar y facilitar el acceso a ayuda profesional pueden convertirse en pasos importantes para acompañar a quienes atraviesan una crisis emocional.

La prevención del suicidio no es únicamente una responsabilidad del sistema de salud. Familias, unidades educativas, universidades, medios de comunicación, instituciones públicas y la sociedad en general cumplen un papel importante en la construcción de redes de apoyo y en la detección temprana de señales de alerta.

En este Mes Mundial de la Prevención del Suicidio, el llamado para Tarija es claro: hablar de salud mental, pedir ayuda y acompañar a quienes lo necesitan no debe ser motivo de vergüenza. Escuchar a tiempo, tomar en serio una señal de sufrimiento y buscar apoyo profesional puede hacer una diferencia.

Porque detrás de cada cifra hay una historia, una familia y una persona que pudo haber necesitado ser escuchada.

El suicidio se puede prevenir. Hablar también es cuidar.

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