A los 12 años, sus manos se hicieron amigas de las palancas, la gata hidráulica, la llave cruz, el calibrador y otras herramientas que al principio parecían pesadas, pero que con el tiempo aprendió a manejar con soltura.
Cuando la adolescencia apenas comenzaba a abrirse paso en su vida, Wenddy Laura Ramos encontró en la llantería de su padre, un espacio para aprender y ayudar a su familia conformada por 10 hermanos. De todos, ella es la décima hija.
Entre el olor intenso del caucho, el rechinar de las distintas herramientas y las jornadas de esfuerzo, aprendió a reparar, cambiar y dar mantenimiento a los neumáticos, mientras cada jornada sumaba experiencia.
Sin embargo, a lo largo de su camino enfrentó estereotipos y desafíos, pero nunca dejó que eso la detuviera. Muchas veces tropezó con clientes que al ver que ella era quien cambiaba llantas o reparaba los neumáticos, se retiraban.
“Piensan que una no es capaz de hacerlo. Creo que subestiman mucho a las mujeres. Hoy en día, una mujer sale a trabajar, lleva dinero a su hogar y aporta para seguir adelante y progresar”, expresó Wenddy.
Con el paso de los años, Wenddy se convirtió en “maestra llantera”. Con este oficio, con el cual este 2026 cumple 15 años, no solamente colaboró económicamente a sus padres y hermanos sino también pudo ahorrar y seguir emprendiendo.
A sus 26 años, es propietaria de la llantería “Chato Veloz” (en la avenida Bolivia de la ciudad de El Alto). Ella compró un minibús con el cual le dio trabajo a uno de sus hermanos y también se dedica a la venta de llantas en la ciudad de Santa Cruz con la ayuda de su padre.
“Poco a poco he surgido trabajando. Lastimándome, haciéndome caer con la gata, sonándome con la palanca, así he aprendido. Y todo eso ha valido la pena (…), estoy orgullosa de mí misma porque no pensaba tener estas cosas”, reveló en un video publicado por BancoSol en YouTube, luego de ser homenajeada por esta entidad financiera en 2025, durante la tercera edición del reconocimiento a “Mujeres Bolivianas que Sueñan en Grande”.
El sueño de ser abogada
Wenddy no sólo es emprendedora, también es madre de una niña de un año y tres meses, su “bendición más grande”, como ella misma la describe. En la sonrisa y compañía de su niña encuentra la fuerza para continuar soñando.
“Ahora me toca sacar adelante a mi hija, no quiero que pase las necesidades que yo pasé. Quiero conseguir un terrenito, un patrimonio, para ella”, confesó en entrevista con la Agencia Boliviana de Información.
Ahora el proyecto de la joven emprendedora es conseguir un terreno para construir su casa y concluir la carrerea de Derecho en la Universidad Tecnológica Boliviana. Actualmente cursa el segundo semestre.
“Yo sé que va a pasar rápido el tiempo, se va a ir volando. Sé que voy a terminar mi carrera con la bendición de Dios y la ayuda de mi mamá. Mi mamá siempre me apoya desde que estuve embarazada, es mi pilar”, añadió.
Tanto a las mujeres como a los varones que comenzaron a emprender, Wendy recomienda creer en sí mismos, esforzarse en lo que quieren y principalmente «ahorrar cada centavo que ganemos”.
MCM/EOP

Wendy en su taller de servicio de llantería.

En la labor del arreglo del neumático.

Su emprendimiento se encuentra en la avenida Bolivia de la ciudad de El Alto. Imágenes: Captura BancoSol.





