El presidente de Bolivia, Rodrigo Paz, anunció la declaración del Estado de Excepción en todo el territorio nacional, argumentando que el país atraviesa uno de los momentos más complejos de los últimos años tras más de cincuenta días de bloqueos, conflictos y afectaciones económicas y sociales.
Durante un mensaje dirigido a la población boliviana, la autoridad afirmó que este periodo dejó consecuencias profundas para distintos sectores de la sociedad, afectando a productores, transportistas, comerciantes, trabajadores y familias que enfrentaron dificultades para acceder a alimentos, medicamentos, combustible y servicios esenciales.
“Han sido más de cincuenta días de incertidumbre, de angustia y de sufrimiento para millones de familias bolivianas”, expresó.
El mandatario sostuvo que la prolongada conflictividad también provocó pérdidas humanas, por lo que manifestó solidaridad con las familias afectadas y aseguró el compromiso de evitar que las diferencias políticas vuelvan a cobrar vidas.
Paz explicó que durante el desarrollo de la crisis el Gobierno optó por privilegiar el diálogo antes que recurrir a medidas extraordinarias. Según indicó, desde el inicio se identificó la existencia de demandas legítimas de distintos sectores sociales, entre ellos productores, campesinos, transportistas, gremiales, juntas vecinales y organizaciones sociales.
No obstante, aseguró que paralelamente se detectó la presencia de grupos que, según su versión, utilizaron esas movilizaciones para promover acciones de desestabilización contra el Gobierno democráticamente elegido.
“La decisión más difícil fue dialogar antes de confrontar”, manifestó.
El presidente afirmó que durante cincuenta días se mantuvieron abiertas las mesas de diálogo y que este proceso permitió alcanzar acuerdos con la mayoría de los sectores que planteaban reivindicaciones legítimas.
Asimismo, señaló que se construyó una hoja de ruta orientada a resolver problemas históricos y anunció que existen más de 8.900 proyectos para iniciar, ejecutar o entregar en diferentes regiones del país.
Según la autoridad, como resultado de esas negociaciones numerosos sectores abandonaron las medidas de presión, mientras que otros continuaron con los bloqueos pese a los acuerdos alcanzados.
Paz sostuvo que quienes permanecieron en las movilizaciones ya no perseguían soluciones a sus demandas, sino objetivos políticos orientados a generar confrontación y desestabilización.
“Lo que hoy enfrenta Bolivia ya no es una protesta social ni una movilización reivindicativa”, afirmó.
En ese contexto, calificó la situación como una estrategia organizada contra el orden democrático y aseguró que existe un intento de imponer por la fuerza objetivos que no fueron alcanzados mediante el voto.
El mandatario indicó que los bloqueos provocaron perjuicios económicos, afectaron el abastecimiento de ciudades y dejaron a más de 250.000 trabajadores, especialmente en La Paz y El Alto, sin la posibilidad de desarrollar normalmente sus actividades económicas.
“Ninguna causa política puede justificar semejante daño contra su propio pueblo”, señaló.
Tras afirmar que se agotaron todas las instancias de diálogo, anunció la decisión de declarar el Estado de Excepción, medida que, según explicó, busca restablecer la normalidad, garantizar el abastecimiento de alimentos, combustible, oxígeno y servicios esenciales, además de permitir el retorno de estudiantes a las aulas y trabajadores a sus fuentes laborales.
“Este no es un Estado de Excepción para restringir la vida de la gente. Es exactamente lo contrario. Es un Estado de Excepción para devolverle la libertad a la gente”, sostuvo.
La autoridad informó que instruyó a la Policía Boliviana y a las Fuerzas Armadas ejecutar las acciones necesarias para recuperar las carreteras, garantizar el libre tránsito y resguardar la seguridad de la población.
Asimismo, advirtió que quienes persistan en bloqueos, actos de violencia, destrucción o acciones contra el orden constitucional deberán asumir las consecuencias legales establecidas por la normativa vigente.
“A los violentos se les aplicará todo el rigor de la ley y toda la fuerza legítima que la Constitución y la democracia otorgan al Estado”, afirmó.
Durante su intervención, Paz también anunció la creación de una Comisión Especial para las provincias del departamento de La Paz, con el objetivo de transformar los acuerdos alcanzados en soluciones concretas para las comunidades de esa región.
De igual manera, convocó a un Gran Acuerdo Nacional que involucre a líderes políticos, gobernadores, alcaldes, universidades, sectores productivos, trabajadores y organizaciones sociales, con la finalidad de construir una agenda compartida para los próximos años.
El mandatario señaló que Bolivia debe enfocarse en el desarrollo, la producción, el empleo, la educación y el futuro, dejando atrás los ciclos de confrontación y división que, según indicó, marcaron etapas anteriores de la vida política nacional.
“Debemos tener la madurez de adaptarnos a este nuevo tiempo. Un tiempo donde el diálogo sea más fuerte que el bloqueo, la producción sea más fuerte que el conflicto y el futuro sea más importante que el pasado”, expresó.
Finalmente, Rodrigo Paz afirmó que Bolivia inicia una nueva etapa orientada a la paz, el trabajo, el desarrollo y la unidad nacional, destacando que ningún grupo puede situarse por encima de la voluntad y los derechos del pueblo boliviano.
“Hoy comienza una nueva etapa para Bolivia. Una etapa de paz, de trabajo, de desarrollo y de unidad nacional”, concluyó.





