Gualberti afirma que proclamar la paz en un país dividido y enfrentado por la violencia es misión de todos

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El obispo auxiliar de la Arquidiócesis de Santa Cruz, monseñor Sergio Gualberti, afirmó este domingo que la construcción de la paz y la promoción de la justicia constituyen una responsabilidad compartida por todos los bolivianos, especialmente en un contexto marcado por la división, la confrontación y los hechos de violencia que afectan al país.

Durante su homilía dominical, el prelado exhortó a los fieles a fortalecer su relación con Dios a través de la oración y a asumir un compromiso activo con los valores cristianos. Señaló que el mensaje de Jesucristo está orientado a la salvación de todas las personas y que los creyentes están llamados a colaborar en esa misión mediante acciones concretas en favor del prójimo.

Gualberti recordó que la misión de la Iglesia es anunciar el amor de Dios y promover la defensa de la vida humana, así como trabajar por la justicia, la verdad, la libertad y la paz. En ese sentido, sostuvo que estos valores deben reflejarse en la convivencia cotidiana y en la forma de afrontar los conflictos sociales.

“La misión de nosotros, los bautizados, es ser forjadores del Reino de Dios. Es una misión de todos los cristianos y de toda persona de buena voluntad. En particular, esta es una tarea muy urgente en nuestro país en estos tiempos, un país dividido, enfrentado, donde reina la violencia, donde se juega con la vida de los demás y donde se desprecia la vida”, manifestó.

El religioso enfatizó que la construcción de la paz no corresponde únicamente a las autoridades o a las instituciones, sino que debe comenzar en los espacios más cercanos de la vida diaria. “Esta no es una tarea solo de las autoridades, sino de todos y cada uno de nosotros, comenzando por nuestros hogares, porque también hay divisiones y dificultades en nuestras familias, en el trabajo y en todos los ámbitos de la sociedad”, afirmó.

Asimismo, explicó que Jesús encomendó a sus discípulos una misión basada en el servicio y no en el interés personal. Recordó que el Evangelio llama a anunciar el mensaje cristiano de manera gratuita, con generosidad, amor y desprendimiento, evitando convertir la fe en un instrumento de beneficio particular.

“Ustedes han recibido gratuitamente, den también gratuitamente. La misión y nuestra vocación cristiana es un don de Dios, no es nuestra propiedad”, señaló al citar las enseñanzas de Cristo.

Gualberti destacó que quienes asumen el compromiso de trabajar por la paz y la justicia cuentan con el acompañamiento de Dios. Indicó que el mensaje de la liturgia dominical invita a confiar en la presencia permanente del Señor como guía en los momentos de dificultad y como apoyo para construir una sociedad más fraterna, solidaria y reconciliada./erbol

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