por: Carlos Armando Cardozo Lozada
Documental del año 2013 dirigido por el cineasta italiano Ferdinando Vicentini Orgnani. Al narrar los hechos que desembocaron en la guerra del gas y posterior golpe al gobierno de Gonzalo Sanchez de Lozada (Goni) que llevaron al lider sindical de los cocaleros del Chaparé, Evo Morales Ayma, a tomar el poder en 2006.
Los paralelismos con lo que se vive en Bolivia 20 años después no son pocos. El discurso de un bando y otro riman lamentablemente para pesar de los atrapados al medio, con diatribas que hablan desde el prejuicio y voces oficiales que eluden la responsabilidad de abordar el conflicto con astucia, hidalguía y temple.
El indio, como repetían sin cansancio los dirigentes alteños como Roberto de la Cruz, o el líder del movimiento Tupac Katari, Felipe Quispe “El Mallku”, o el mismo Evo Morales Ayma, siempre antagonizó con los blanco y sus élites representados por Goni y sus ministros.
La brecha entre los bolivianos se hace notoria y salta al plano político. En lo social sería iluso pensar que el clasismo y la discriminación no fueron una constante a lo largo de la vida republicana. Sin embargo, el utilizarlo como causa o bandera de reivindicación para promover movimientos subversivos altamente violentos no es un proceso que se da por inercia existe una intencionalidad política clara de sacudir las aguas al punto que la tormenta perfecta se desate sobre el tablero nacional.
Parafraseando al propio Felipe Quispe:
“hay dos opciones o engañas o te engañan, en el pasado nos engañaron y nosotros fuimos los engañados hoy nosotros los engañamos”
Esta expresión decido interpretarla como una confesión acerca de la naturaleza de su insurrección. ¿Fue la excusa perfecta? Hablo de oponerse a la exportación del gas a los Estados Unidos utilizando puertos chilenos. El objetivo fue siempre el derrocamiento del gobierno de Goni.
En palabras de ex miembros del gabinete de Goni, Javier Torres Goitia Caballero ex ministro de Salud y Deportes, esto no era parte del discurso oficial de esa administración, fue su predecesor, Jorge Tuto Quiroga, quien puso en el ojo púbico esa posibilidad u oportunidad, dependiendo del primas ideológico con el que se mire.
Lo cierto es que los mitos fueron la excusa para convencer sectores masivos al bloqueo de caminos pero serían los muertos los que sacarían a los movimientos alteños a extremar sus acciones hasta las últimas consecuencias.
5 muertos en el Altiplano producto de una operación con militares en franca búsqueda por rescatar a ciudadanos estadounidenses del fuego cruzado de los campesinos fueron la emotividad de la que carecía o escaseaba el plan desestabilizador de los líderes sindicales.
La sangre y el victimismo derivado de su invocación no son solo motivos válidos para los movilizados, son declaratorias de guerra que solo pueden ser saldadas derrotando al enemigo sin contemplación sin escatimar esfuerzos, recursos e incluso las vidas en el proceso.
Al parecer el engaño instalado fue el de pensar que el diálogo podría haber hecho la diferencia. Pensar que al frente se tenía interlocutores válidos. El propio Carlos Mesa sería víctima de su inseguridad pensando que el podría pacificar y gobernar el país luego de octubre 2003, en su lugar solo se resignó a seguir un guión redactado a puño y letra por sus futuros verdugos, sin saber que el sindicalismo corporativo solo consideraba adelantar las elecciones ante un oficialismo disperso y la certeza de que la coalición sindical podría acceder al poder con facilidad.
Los ropajes indígenas se colocaban sobre los campesinos para anunciar un nuevo tiempo, en palabras de Evo Morales Ayma luego de 200 años de lucha contra el poder constituido, viene el momento de tomar el poder y ostentarlo por primera vez. 500 años de sufrimiento vienen seguidos de 500 años de poder para los indígena campesinos.
Álvaro García Linera, el ideólogo detrás de los discursos y retórica confrontacional del MAS señala que en el pasado esos sectores humildes buscaban a partir de lucha constante una revolución que les permita reordenar el sistema, en el proceso se encontraron con el poder, indefectiblemente van a tomarlo y utilizarlo a pesar de que no fuese su consigna inicial. La pregunta surge ¿Para qué usarán el poder?
Luego del conflicto del TIPNIS y las poblaciones originarias del área protegida quedo claro que Morales Ayma solo reconocía el título de indígena a contados sectores que le eran de utilidad en una especie de sociedad corporativa. Representantes del pueblo Tacara mencionaron su pesar:
“Al parecer nosotros no conmovemos al Gobierno con nuestra marcha, casi 2 meses de protesta cuando un par de semanas en el Occidente y atienden sus demandas”
Sobre el mismo punto, Carlos Valverde Bravo periodista afirmaba:
“En Bolivia los indígenas originarios de tierras bajas son pocos, a pesar de ser una treintena de pueblos estos no son nada frente a los grandes etnias de occidente: los aymaras y los quechuas de los cuales estos primeros son los ideólogos que se han apropiado de la voz.
Lamentablemente hay indígenas más iguales que otros en este país.”
Hoy, a 20 años de la transición entre dos eras, de lo “neoliberal” a lo plurinacional, el país no ha cambiado, las heridas se han profundizado, el rencor y desconfianza entre unos y otros me refiero a los “dueños del país” y los “forasteros en su propia patria”. La fragmentación del Estado Plurinacional en 33 naciones que solo se remite a mostrar la lógica andina de una sola, que tras 20 años en la misma cama que el Poder Político secuestró la voz de todo un país para usarla a discreción.
Pido un minuto de silencio, no siguiendo la lógica de Morales de evocar a los que el considero los promotores de la voluntad popular en sus respectivos tiempos y sobre los que el se paró para tomar el poder, sino por aquellos ingenuos que pensaron que cumplir con una especie de deuda histórica confiando al sindicalismo corporativo guiar los rumbos del país a título de un despertar en la historia boliviana.
Bolivia no termina de salir de los tiempos oscuros que se confundieron con un especie de amanecer, este fue solo el inicio de un eclipse que por ahora parece dar para largo.
ECONOMISTA / MIEMBRO FUNDADOR DE FUNDACIÓN LOZANÍA





