EDITORIAL: La democracia no se bloquea

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Bolivia vive momentos en los que la serenidad, el respeto a la institucionalidad y la defensa de la democracia deben estar por encima de cualquier interés político o sectorial. Los recientes bloqueos y excesos registrados principalmente en las ciudades de La Paz y El Alto, en contra de la legitimidad del presidente Rodrigo Paz Pereira, no solo afectan el normal desenvolvimiento del país, sino que representan un peligroso mensaje de intolerancia y confrontación.

La protesta es un derecho legítimo dentro de cualquier sistema democrático, pero jamás puede convertirse en un mecanismo de violencia, presión desmedida o desconocimiento de la voluntad popular expresada en las urnas. Bolivia necesita estabilidad, diálogo y trabajo; no enfrentamientos que profundicen las divisiones y perjudiquen a miles de ciudadanos que solamente desean vivir en paz y sacar adelante a sus familias.

Resulta además profundamente preocupante y condenable la emboscada sufrida este sábado por el ministro Mauricio Zamora, un hecho que merece el rechazo absoluto de toda la sociedad boliviana. Ninguna diferencia política puede justificar actos de agresión o violencia contra ciudadanos o servidores públicos. Cuando la intolerancia reemplaza al debate, la democracia pierde.

Desde Tarija observamos con preocupación cómo nuevamente se intenta instalar la confrontación como camino político. El país ya ha vivido suficientes episodios de crisis, enfrentamientos y bloqueos que paralizaron la economía, afectaron a los trabajadores y dañaron la imagen nacional. Persistir en esa lógica solo conduce al desgaste colectivo y al retraso del desarrollo que Bolivia tanto necesita.

Hoy más que nunca corresponde defender el respeto al mandato constitucional, a la institucionalidad y a la convivencia democrática. Si existen diferencias, estas deben canalizarse mediante el diálogo, las leyes y los mecanismos que establece el Estado de Derecho, nunca mediante la violencia o el caos.

Desde este Editorial expresamos solidaridad para con el ministro Mauricio Zamora y con todas las personas que fueron afectadas por estos hechos, al mismo tiempo que exhortamos a los actores políticos y sociales a actuar con responsabilidad y madurez. Bolivia necesita unidad, trabajo y estabilidad para enfrentar sus desafíos, no más enfrentamientos que solo generan incertidumbre y dolor.

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