La noche del viernes 28 de noviembre, el Teatro de la Casa de la Cultura se transformó en un espacio donde el arte dejó de ser solo movimiento para convertirse en un mensaje profundo y necesario. La Academia Nacional de Danzas Sol de América, bajo la dirección del maestro Fausto Otondo Camacho, estrenó su nueva creación: “Seres Olvidados”, un espectáculo que conmovió y despertó conciencia en cada espectador presente.

La obra, fruto de un intenso proceso creativo, se sustenta en la Educación Integral Artística que caracteriza a Sol de América. “Seres Olvidados” combina de manera extraordinaria técnicas de danza clásica, danza contemporánea, folclore aplicado y danza teatralizada, logrando una propuesta escénica innovadora que trasciende las formas tradicionales de presentar danza. Este montaje nace del estudio de la lectura universal, la cultura latinoamericana y la esencia del folclore popular, pilares que nutrieron cada escena y cada gesto.

Pero más allá de lo técnico, la obra toca fibras sensibles. “Seres Olvidados” es un espejo que refleja las sombras de nuestra humanidad: hambre, pobreza, desigualdad, migración, y la eterna lucha de poderes que desde tiempos antiguos han buscado romper lo más sagrado: la familia. En cada cuadro coreográfico, los bailarines encarnaron esas historias silenciadas, esas realidades que pocas veces queremos mirar de frente, pero que existen y duelen.

La puesta en escena fue impecable. La producción integró pantallas como parte activa de la escenografía, una iluminación precisa que acompañaba cada transición emocional, un diseño de vestuario cuidadosamente construido y una selección musical que hacía vibrar al público con cada cambio de atmósfera. Todo ello permitió que la obra no solo se viera, sino que se sintiera profundamente.

“Seres Olvidados” no fue solo un espectáculo, sino una invitación a reflexionar, a recordar a quienes muchas veces quedan al margen y a reconocer el poder del arte como herramienta de cambio, memoria y sensibilidad. Con esta nueva propuesta, Sol de América reafirma su compromiso con Tarija, aportando innovación, identidad y emoción al escenario cultural del departamento. Una obra que, sin duda, quedará grabada en la memoria de quienes tuvieron el privilegio de verla.







