La violencia contra los animales volvió a encender las alarmas en Tarija después de que la Fundación Corazón Animal denunciara públicamente dos situaciones graves registradas en el centro de la ciudad. Según el reporte, palomas de la plaza Luis de Fuentes y áreas cercanas habrían sido envenenadas, dejando decenas de aves muertas o debilitadas. A este hecho se suma la presencia de un individuo que, aprovechando la vulnerabilidad de los animales afectados, habría comenzado a capturarlas y degollarlas con extrema agresividad, según relataron testigos.
La fundación difundió su informe indicando que desde el día anterior se encontraron palomas sin vida y otras desorientadas, incapaces de volar. Testimonios recabados señalan que un hombre habría estado arrancando las cabezas de las aves o aplastándolas con piedras en la plaza principal, la plazuela Sucre y la placita de la Catedral.
Aunque la denuncia fue presentada a Pofoma, los voluntarios aseguraron que la unidad policial no acudió de inmediato. El hecho también fue puesto en conocimiento de Zoonosis y grupos animalistas, quienes expresaron su preocupación por el riesgo que representa una persona con comportamientos extremadamente violentos en espacios públicos transitados por familias, niños y adultos mayores.
Especialistas en conducta advierten que la crueldad deliberada hacia animales, particularmente cuando incluye disfrute o repetición del acto, puede ser un indicio temprano de rasgos psicopáticos, impulsividad peligrosa y baja empatía, factores que incrementan el riesgo de que esta conducta escale hacia otros tipos de agresión. En Tarija, la alerta se centra no solo en la protección de los animales, sino también en la seguridad ciudadana.
La denuncia también cuestiona la falta de normativas efectivas, el limitado accionar de las autoridades y la poca supervisión sobre personas que representan un riesgo. Para la fundación, la pregunta es urgente: ¿cómo evitar que estos actos escalen y afecten a un niño o a cualquier ciudadano?
Cómo reconocer señales de una persona potencialmente peligrosa en tu ciudad
Sin caer en estigmas ni diagnósticos improvisados, existen comportamientos que la ciudadanía puede identificar para alertar a las autoridades:
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Crueldad hacia animales: cualquiera que disfrute, repita o busque oportunidades para dañar animales muestra un patrón compatible con conductas violentas futuras.
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Falta de empatía evidente: reacciones frías o burlonas ante el sufrimiento, incluso cuando otros se muestran afectados.
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Conductas impulsivas y agresivas: estallidos de violencia aparentemente “sin razón”, gritos, amenazas o destrucción de objetos.
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Acecho o conducta invasiva en espacios públicos: seguir a personas, observar insistentemente a niños o actuar de forma descontrolada.
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Historial de agresiones o altercados con vecinos, transeúntes o animales.
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Manipulación o intimidación hacia personas vulnerables o desprotegidas.
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Aislamiento extremo acompañado de comportamientos erráticos, especialmente si se repiten en espacios concurridos.
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Disfrute evidente del daño o del caos que genera su presencia.
Ante cualquier situación similar, organizaciones como Corazón Animal Tarija, grupos de rescatistas, la Policía y Zoonosis recomiendan documentar el hecho sin exponerse, reportarlo inmediatamente a las autoridades y buscar apoyo comunitario para evitar que estos actos sigan normalizándose.
La violencia hacia los animales no es un detalle menor: es una señal de alerta que puede anticipar peligros mayores para toda la comunidad.





