El economista Roberto Castillo explicó que el reciente descenso en la cotización del dólar se debe a dos fenómenos internacionales y regionales. Señaló que el llamado “efecto Milley”, tras la victoria electoral del candidato argentino Javier Milley, ha generado una fuerte apertura hacia Estados Unidos y un incremento de casi el 40% en las acciones argentinas en la bolsa de valores. Este movimiento ha provocado una apreciación del peso argentino y, en consecuencia, una baja temporal del dólar a nivel global.
En el caso de Bolivia, Castillo indicó que la situación se da en menor proporción, debido a los acercamientos del futuro presidente con Estados Unidos y al posible retorno de entes internacionales al país. Estas expectativas, explicó, facilitarían el financiamiento y el retorno de dólares, aunque aclaró que “no se trata de una mejora real de la economía ni de la balanza de pagos”, sino de un efecto pasajero, al que denominó un “veranillo”.
“A fin de año vamos a tener un dólar más caro”, advirtió el economista, recomendando a la población aprovechar el momento para comprar dólares, ya que el tipo de cambio tendería a subir nuevamente. Actualmente, el dólar fluctúa entre 12 y 12.60 bolivianos, con una tasa promedio de 12.30, aunque señaló que el parámetro más usado es Binance (USDT), que cotiza alrededor de 12.56 bolivianos.
Castillo proyectó que, hasta fin de año, el dólar podría alcanzar entre 13.50 y 14 bolivianos, tomando en cuenta las condiciones actuales. Recordó además que la ley corta promulgada por el presidente Luis Arce, que permite la libre importación de hasta 10 litros de carburantes por parte del sector privado, generará mayor demanda de dólares, presionando al alza el tipo de cambio.
“La gente que quiera traer combustibles tiene que tener dólares, porque el precio va a subir cuando entren en vigencia los nuevos decretos”, enfatizó. Afirmó también que el país se encuentra a la espera de ocho decretos presidenciales, que podrían influir directamente en el comportamiento del mercado cambiario.





