ESTUDIANTES: José Gabriel Familia Quisbert, Cristian Fernando Ventura Bautista
La tierra del folklore y la cueca tiene una cara poco conocida. Una que tiene atrapados tanto a jóvenes como a mayores, hablamos del rock. Imagina el escenario, cae la noche y mientras unos locales cierran otros abren, para dar paso a horas de show con música en vivo, un público que se vuelve loco de emoción al final de cada canción y una banda que cumple las expectativas.
Casi suena fantasioso teniendo en cuenta la ciudad de Tarija. Pero por algo dicen que Tarija es cuna de artistas; demostrando una vez más que lo que sobra es talento, lo que falta es apoyo, visibilidad, más toma en cuenta por parte de la población en general, quienes dejan de lado esta clase de subculturas que aparecen día a día.
Si bien existen eventos donde llega gente nueva y dispuesta a disfrutar de todo el show ahí radica el problema. La clase de shows que son apoyados en Tarija son los famosos “tributos”, un factor que opaca totalmente a los shows de música y propuestas propias; eventos en los que las bandas tarijeñas toquen y muestren su material propio, creciendo así la cultura de rock como tal.
Una noche de rock
En una noche donde el frío parece asentarse y parece irse, “House Of Rock” abre sus puertas para la banda tarijeña Vino Para Tres, quienes llegan a dar el show junto a otras 2 bandas con un estilo único, pero alejado del clásico estereotipo “Rockstar”, optando por algo más relajado y que visiblemente parecía ser más cómodo para ellos y para su audiencia.
El local les brinda equipos de gama media – alta y por su parte cada músico porta un instrumento de 200 a 600 dólares, lo que parece ser prueba de su compromiso con el proyecto propio de cada uno. Llegadas las 11:30 poco más de 40 personas están dispuestas y listas para escuchar el concierto con la primera banda en escena.
Por su parte, el sábado empieza con más actitud, esta vez es una banda nacional es la que llega a Tarija. “La Bifur Pub”, es el local destinado para esta noche. Tuvieron que conseguir equipo de punta para estar a la altura en dicho evento; el establecimiento como tal solo cuenta con amplificación de sonido y un cupo para casi 80 personas, cabe decir que se llenó en su totalidad.
Esta noche solo hay dos bandas, Vino Para Tres, banda local, con miembros de 22 años aproximadamente y La Chiva, banda nacional, con miembros mayores y más experimentados. Donde se notaba la diferencia tanto de equipo como puesta de escena, pues la banda local manejaba instrumentos y equipo de gama baja – media, y su contraparte estaba en una gama más alta.
Ambas noches mostraron energía en diferentes niveles, el viernes fue más juvenil, un show que apuntaba a los jóvenes de 20 años aproximadamente. El sábado, por su parte, era una noche para gente de edad ya establecida que conocía a la banda estelar, quienes fueron a disfrutar del show y se llevaron la sorpresa de una banda local que supo cumplir con las expectativas.
Teniendo estas dos noches en cuenta pareciera que en realidad no existe la poca visibilidad de la que hablamos al principio. No obstante, es necesario recalcar que esto es un público de nicho, únicamente una parte de la población conoce dichos eventos y apoya o participa de los mismos, teniendo como máxima prioridad a géneros más parecidos a la cumbia o al folklore.
La voz de los protagonistas
Nicolás Mendola Castro, es un joven de 23 años, que a su edad ya ha pasado por varias bandas de la ciudad de Tarija, empezando a tocar desde sus 16 años, lo que le brinda una perspectiva más amplia del panorama y denota su experiencia y visión de los problemas que hacen que no exista como tal una “movida rockera” o al menos no una conocida.
“Yo considero que es la razón por la cual no llegamos a un público más amplio, tal vez por la que nos podemos estancar con el proyecto, un trabajo bastante constante creo que también animaría a la gente pueda consumir más bandas locales”. Dice con un tono sereno que indica que es un problema cultural e incluso algo educacional, proveniente de los mismos artistas.
En términos de especialistas hablamos con el Lic. Alberto Eugenio Duchen, quien al ser un gestor cultural está muy metido en todos estos temas. Y su opinión parece tomar en cuenta a un agente que muchas veces es olvidado a la hora de tener en cuenta una solución real para el problema como tal.
“Número uno, aquí es las autoridades, número dos, pues, las mismas bandas porque está bien hacer covers un tiempo, pero no puedes hacer covers todo el tiempo, tienes que componer” Nos dice denotando una visión que parece más clara sobre el problema, no sin antes añadir, “hay una nueva generación de bandas”, con una voz que parece asumir la clásica frase de “hay talento, falta apoyo”
Alan López Dolz, también nos presta su opinión, ya que al ser un músico más experimentado y con una trayectoria más amplia nos dice “Yo creo que el año dorado para las bandas emergentes ha sido 2020-21, porque, no sé, pienso que tenían más tiempo para concentrarse en hacer música, en subir a las redes”, de cierta manera apoyando el punto de Nicolás Mendola sobre la constancia.
“Creo que sería el miedo al fracaso, más que todo, muchas veces ya están ahí, ya están, pero les sale una tocada medio mal o algo y se desaniman, abandonando el proyecto”. Indica con una risa que denota que en algún proyecto anterior parece haber vivido dicha experiencia.
Carlos Carrasco ofrece un punto de vista desde el mundo del rock cristiano, que es una vida muy diferente a la del rock convencional. “Para bandas cristianas sí considero que es un tema cultural. Básicamente la gente no escucha más allá de lo que es conocido entre las canciones cristianas.” Dice con total certeza de que es un problema cultural del departamento en sí.
“Como dicen aquí, el chapaco es duro. El chapaco difícilmente le entra algo nuevo, algo que no conoce.” Indica con un gesto de manos mientras se levanta para mostrar un poco de sus presentaciones en iglesia. Mismas que tienen únicamente a devotos de la misma como público, reforzando su hipótesis sobre el factor cultural como uno a tener muy en cuenta.
DOCUMENTOS
Existe Ley Municipal 304 “Creación de Fondos Concursables Municipales para el Desarrollo de la Cultura y el Arte” que tiene como finalidad el desarrollo de políticas públicas orientadas al fomento y la promoción de la cultura y el arte, garantizando los medios y recursos económicos necesarios para el fortalecimiento y rescate de las diferentes manifestaciones artísticas y culturales de la sociedad.
Es evidente que esta clase de leyes no se toman en cuenta, reforzando también la idea del Lic. Alberto Eugenio, que decía que las autoridades tienen parte de culpa, puesto que, tienen únicamente dan apoyo al folklore como tal y dejan de lado estas propuestas artísticas más propias y originales en cuanto al rock se refiere.
Existe una serie de videos mini documentales que engloban el proyecto de “rock alzao – edición 2010”. Donde se ve claramente que antes existían bandas emergentes que estaban dispuestas a hacer música propia, además, existía un público y un apoyo rígido dispuesto a dar pie a las nuevas bandas, darles una oportunidad de ser escuchadas y en algún caso volverse su grupo favorito.
En el documental se ve claramente como mediante ruedas de prensa y talleres/seminarios se educa a las nuevas bandas. Donde agrupaciones como Di-Ana, SKARABAJO, e incluso Electroshock en presentaciones anteriores lograron ganar un lugar en la movida, teniendo hasta la fecha un número considerable de fans que apoyan y disfrutan de su música propia.
CONCLUSIONES
Los documentos mencionados y las personas entrevistadas nos dan puntos clave a tomar en cuenta: Uno, el arte propio, la música propia no despega por el evidente costumbrismo tarijeño de escuchar folklore y no abrirse a las demás opciones
Dos, las autoridades como tal no se involucran directamente, le dan más cabida a la cueca, cumbia y demás géneros que son escuchados de por sí, cosa que al menos en tiempos anteriores no era tan cerrado, donde si había apoyo al área como tal.
Tres, los músicos, la falta de constancia, la falta de darle cierta seriedad a su propia propuesta artística genera una falta de relevancia en la sociedad como tal y a su vez una dejadez o poco interés en el público que buscan conseguir con su música.
En términos artísticos el reconocimiento como tal es una consecuencia, no una finalidad, como indica Rick Rubin en una frase célebre suya: “En cuanto a la prioridad, la inspiración es lo primero. Tú vienes después. El público viene al final”.
Claro está, que, el público también importa, sin personas que aprecien tu arte muchas veces se crea la dejadez y el bajón o bloqueo artístico que hace que terminen estancándose las bandas y músicos solistas, tema que es muy común y evidente en cuanto al rock se refiere.
La solución no parece cercana ni clara, un cambió de manejo gubernamental podría ayudar, dando más espacios culturales públicos, donde las bandas puedan mostrar su música propia pareciera lo ideal, algo como el abril en Tarija, pero que esta vez enserio tome en cuenta artistas tarijeños del ámbito rockero, artistas con propuestas propias, cosa que no pasa.
A su vez una mejor cultura artística que tome en cuenta a todas las subculturas de Tarija. Esos artes alternativos que se alejan del folklore y buscan crear y generar propuestas artísticas estables que demuestren el talento tarijeño para crear más que solo cuecas, un trabajo que, de llevarse a cabo, cae en manos tanto del público como de los músicos en sí, poniendo más seriedad a sus propuestas artísticas y a su música como tal.





