Autores: Mario Luis Pastrana Torrez, Abdón Polo Rodríguez y Javier Borda Alvarado
La ley garantiza atención médica universal, gratuita y oportuna. En Tarija, conseguir una ficha requiere madrugar, soportar el frío y hacer fila por horas.
En el Hospital Regional San Juan de Dios, cada madrugada, decenas de personas —muchas de ellas adultos mayores, mujeres y pacientes con enfermedades crónicas— forman largas filas a la intemperie para conseguir una ficha médica. La espera se desarrolla en condiciones precarias, sin abrigo suficiente ni servicios básicos debido a la falta de personal, recursos y la disputa política entre la Gobernación y el Gobierno Nacional, que impide garantizar un acceso digno y oportuno a la salud.
Observación en terreno: una espera a la intemperie
Desde las 5:00 de la madrugada, la fila frente al Hospital San Juan de Dios ya contaba con al menos 13 personas esperando para obtener una ficha de las cuales siete eran mujeres adultas. El frío era intenso, con una temperatura de 6 °C. Cuatro de los ciudadanos presentes intentaban protegerse con frazadas mientras que los nueve restantes usaban ropa abrigada. Tres consultaban sus celulares mientras soportaban el clima.
Las condiciones eran desiguales: once personas estaban expuestas a la intemperie, cuatro lograron ubicarse bajo techo al interior del hospital y dos esperaban en vehículos. No había servicios como baños, bancas o personal de orientación. A las 6:00, un total de 24 personas ingresaron al hospital, guiadas por un sereno, pero sin un sistema digital ni orden aparente en el proceso de atención.
La presencia física era obligatoria para acceder a una consulta. En medio del frío, tres pacientes buscaban fotocopiar documentos para sus trámites, otros dos intentaban entender la información gráfica disponible. No se evidenció personal del hospital orientando a los usuarios.
Testimonios de la espera
Luisa Donaire: «Venimos de madrugada, de lejos». Ella es una de las personas en la fila, expresó su frustración:
“Yo creo que se debería mejorar, porque así para no venir a helarse muchas veces y hacer fila para sacar una sola ficha (…). Deberían dar a toda la gente todo el día, ya lo programan y se viene directo al doctor. Ya no tendrían que madrugar”.
Con resignación, Luisa añadió que muchos llegan a las 2 de la mañana para sacar una ficha, solo para volver días después a ser atendidos, repitiendo el ciclo cada vez que necesitan otra especialidad.
Santiago Díaz: «No sabía que había paro», quien llegó tarde, sin saber que había un paro laboral del personal de salud. Sin información clara ni un sistema alternativo, tuvo que irse sin ficha.
“Es la primera vez que vengo y ya me tengo que ir. Yo creo que un método tecnológico sería muy útil. Si se hace bien, será beneficioso para todos”.
La respuesta institucional: soluciones parciales y desafíos persistentes
El director del Hospital Regional San Juan de Dios, Dulfredo Ozuna, afirmó que se han implementado una serie de medidas para reducir las largas filas de pacientes que buscan atención médica especializada. Entre los principales mecanismos destacan:
- Entrega semanal de fichas, en lugar de mensual como era anteriormente, lo que permite a los pacientes acceder más pronto a un turno.
- Trato preferencial para pacientes con cáncer, enfermedades renales, adultos mayores y personas con discapacidad, quienes pueden acceder sin hacer fila.
- Habilitación de una línea de WhatsApp destinada a personas en situación de riesgo, para gestionar fichas sin necesidad de presencia física.
Ozuna también explicó que se informa periódicamente, a través de la página institucional, sobre los días de entrega de fichas para evitar filas innecesarias. Asimismo, en jornadas de frío extremo, se ha autorizado el ingreso de pacientes al hall del hospital desde la noche anterior, para que puedan pernoctar bajo techo. Esta decisión, aunque conlleva ciertos riesgos de seguridad, ha contado con el apoyo de la policía y del personal de vigilancia.
Sin embargo, el director reconoció que la demanda sigue superando con creces la capacidad del hospital, especialmente en algunas especialidades. En el área de neurología, por ejemplo, solo hay un especialista, por lo que se entregan apenas 18 fichas por día, lo que representa unas 90 fichas semanales. Cada consulta toma en promedio 15 minutos por paciente, lo que limita el número total de atenciones dentro de las seis horas de trabajo médico por jornada.
Ozuna admitió que la cultura de hacer filas está profundamente arraigada en la sociedad boliviana y que, pese a los esfuerzos institucionales, no todos los mecanismos implementados —especialmente los digitales— están al alcance de los sectores más vulnerables. La falta de acceso a tecnología, información y conectividad digital en zonas rurales y entre adultos mayores sigue siendo una barrera significativa.
Aunque se han dado pasos hacia una mayor organización y trato preferencial para ciertos grupos, las soluciones implementadas siguen siendo parciales y reactivas, Ozuna asegura que está en proceso de adquisición un software que permita a los ciudadanos acceder a fichas mediante una aplicación, sin embargo, no detalla en cuánto tiempo se tendrá este mecanismo que pueda brindar una solución paulatina al problema.
“La ley dice una cosa, la fila dice otra”
La Ley 1152 del Sistema Único de Salud (SUS) fue promulgada el 20 de febrero de 2019 por el entonces presidente Evo Morales Ayma. Esta norma establece que el acceso a la salud debe ser universal, gratuito, progresivo y oportuno. Es decir, ningún ciudadano debe enfrentar barreras para recibir atención médica, ni sufrir demoras innecesarias.
En la práctica, estos principios no se cumplen. Las largas filas desde la madrugada en el Hospital Regional San Juan de Dios contradicen la ley. Personas de todas las edades, muchas en situación vulnerable, esperan en condiciones adversas solo para conseguir una ficha médica. Esta situación genera desgaste físico y emocional.
La Ley 1152 también exige la implementación de mecanismos de referencia entre niveles de atención y la contratación de personal suficiente. El objetivo es evitar la saturación de hospitales como el de Tarija. Sin embargo, la falta de especialistas, la escasa infraestructura y la desorganización demuestran una falla estructural.
Un reportaje del Diario El País, publicado el 29 de febrero de 2024, denunció estas condiciones. Señala que, incluso con temperaturas extremas, los pacientes esperan por horas en veredas o en vehículos. Además, destaca la ausencia de información clara y organización externa por parte del hospital.
A todo esto, se suma una confrontación política constante. La Gobernación de Tarija acusa al Gobierno Nacional de no transferir los recursos económicos necesarios para el funcionamiento del hospital. Según María Lourdes Vaca, secretaria de Desarrollo Humano, existe un retraso de más de 30 millones de bolivianos.
Estos fondos están destinados no solo al Hospital San Juan de Dios, sino también al Hospital Virgen de Chaguaya en Bermejo y al Intraid. Sin ese dinero, es imposible contratar personal, comprar medicamentos o ampliar servicios.
Por su parte, el oficialismo señala que la Gobernación comete errores de gestión y no administra bien los recursos disponibles. Mientras ambas partes se culpan, la ciudadanía queda en medio del conflicto, sin soluciones claras ni mejoras reales.
“Un sistema que obliga a madrugar por salud”
El caso del Hospital San Juan de Dios en Tarija es un reflejo claro de cómo la burocracia, la desorganización y la falta de coordinación política castigan a los más vulnerables. Personas mayores, enfermas o con bajos recursos deben exponerse a las inclemencias del clima y al desgaste físico para acceder a un derecho fundamental: la salud.
Las soluciones digitales y los sistemas preferenciales pueden ser pasos valiosos, pero no reemplazan la urgencia de una política pública coordinada y eficiente, que garantice acceso digno y equitativo a los servicios médicos. Mientras tanto, las filas siguen siendo la antesala del sufrimiento, en un país donde el derecho a la salud aún se gana con frío, paciencia y resignación.





